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jueves, 4 de noviembre de 2010

ignorancia



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Mucho ha de aprender
Quien está ciego a la luz del relámpago.
Matsuo Bashô

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¿Se puede aprender de una vez por todas?
¿se puede no volver a caer?
Cuando llega la tormenta, la única opción posible,
es salir a la intemperie y mojarse.
Confiar en que la luz del relámpago, finalmente, ilumine.

La vida es extraña a veces. Piensas que ya, por fin, lo viste todo.

Y entonces viene ella, a sacudirte, para despertar.

domingo, 31 de octubre de 2010

All Souls Night


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Bonfire dot the rolling hillsides
Figures dance around and around
To drums that pulse out echoes of darkness
Moving to the pagan sound.

Somewhere in a hidden memory
Images float before my eyes
Of fragrant nights of straw and of bonfires
And dancing till the next sunrise.

Chorus
I can see the lights in the distance
Trembling in the dark cloak of night
Candles and lanterns are dancing, dancing
A waltz on All Souls Night.

Figures of cornstalks bend in the shadows
Held up tall as the flames leap high
The green knight holds the holly bush
To mark where the old year passes by.

Chorus

Bonfires dot the rolling hillsides
Figures dance around and around
To drums that pulse out echoes of darkness
Moving to the pagan sound.

Standing on the bridge that crosses
The river that goes out to the sea
The wind is full of a thousand voices
They pass by the bridge and me.

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Este tema se inspiró en la tradición japonesa que honra a las almas de los antepasados encendiendo pequeñas velas que, alojadas en pequeñas barcas, flotan hacia el mar. Al mismo tiempo aunó la tradición japonesa con la imagería celta de la Noche de todos los santos.

Esa noche marcaba el año nuevo celta, el Samhain, que se iniciaba tras las cosechas estivales. Durante esa noche, los fuegos ardían para conmemorar el Año Nuevo celta y ofrecer calor a las almas de los que ya marcharon. Con esas dos imágenes, con esas dos tradiciones en mente, Loreena McKennitt compuso esta canción.

viernes, 8 de octubre de 2010

Otoño: we are the thieves


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Viernes. La ciudad en la que vivo despierta gris, sucia, húmeda.

El cielo se cierne amenazante ante nosotros. Posiblemente lloverá.

Hace varios días que ha soplado una brisa fresca, que en momentos se tornaba viento.

Un viento juguetón, broche final de un verano que hace días nos abandonó.

Dejo las ventanas de mi casa totalmente abiertas, dejo entrar el aire fresco de la mañana.

Todo se mueve con lentitud a mi paso.

La bruma del sueño deja paso a un leve instante de recuerdo: un gesto, una mirada, un detalle. Queda un regusto de deseo entre los instantes de la mañana. El pensamiento viaja veloz hacia ninguna parte. Mis pensamientos son nubes que veo en el horizonte, que contemplo pasar y que desaparecen rápidas, con esa brisa que ahora mismo corretea por las habitaciones.

A mis gatos les gusta la música del piano. Escuchan atentamente los acordes de Merten.

Mis gatos husmean el aire, en busca de misteriosos perfumes que mis fosas nasales de primate no captan.

Yo, como ellos, husmeo, buscando.

Buscando, ¿qué?

sábado, 11 de septiembre de 2010

ausente


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Callada,

distraída,

vigilante,

reflexiva.

La luz, cada mañana, va cambiando lentamente de tono.

El sol sale, sí, un poquito más tarde.

El aire va tomando esa ténue frescura de los atardeceres otoñales.

Miro hacia el Oeste, cada tarde, al ponerse el sol. Miro...

reflexiva,

vigilante,

distraída,

Callada.

viernes, 13 de agosto de 2010

agosto




Verano... el tiempo, una vez más, se expande.

El tiempo, como por efecto del calor, se dilata, adquiere miles de perspectivas.

El mes de agosto siempre me ha resultado especial. Desde pequeñita añoraba ese mes. Acabado el colegio, finalizado el largo y monótono año, el verano significaba para mí días largos: era sol, eran cielos más azules, era piscina, era playa, era aventura, eran correrías en ciudades más pequeñas que la gran y laboriosa Barcelona, era Sur, era vida, era Cabo de Gata, era Mediterráneo al completo, eran aromas de canela y comino, era perfume de jazmines, de penetrantes nardos, era leche merengada, eran gambas recién pescadas, eran conchas de mar, eran los juegos con mi padre en la playa, eran los potajes de mi abuela, eran migas, eran sevillanas, eran castañuelas y peinetas, era la vida sin horarios, era el cino de noche a la fresca, era la tierra de mi padre, camino del sudeste, era el paraíso en la tierra...

Con la edad adulta se añadieron matices y sucesos. Las cosas más importantes de mi vida han sucedido en este mes extraño que me resulta agosto, de la mano de las lágrimas de San Lorenzo. Esas lágrimas, que son estrellas fugaces por encima de nuestras cabezas, han sido testimonio mudo, año tras año, de mis aventuras infantiles, de mis descubrimientos adolescentes, de mis mayores alegrías y de mis más penosas decepciones. Es un mes que me trae recuerdos, de luces y de sombras, de dolor, de espera, de dulce sorpresa, de amarga traición. Si hay un mes intenso en mi vida, ha sido sin duda agosto.

Este año me pilla ausente, sumergida en el trabajo del hospital, en psiquiatría; me pilla estudiando para las dichosas oposiciones del próximo otoño, me pilla un poco distante de la realidad.

Mi tiempo diario se resume en madrugones, paseos hacia al trabajo, hacia el cole dos tardes por semana, tras la jornada laboral, se traduce en compras apresuradas en el mercado de la Boquería, en música interminable en el móvil, casi mudo de llamadas este mes.

Incluso el tiempo está extraño este verano. Ha llovido, la temperatura (¡gracias a los dioses!) es más baja de lo habitual, lo que me ayuda un poco en mi testaruda insistencia por aprenderme los interminables procesos de la administración del estado, de la comunidad autónoma; estoy, en realidad, estudiando derecho.

Esta tarde reinaba una histeria contenida en clase: pocos alumnos (no dejan de ser competidores, compañeros que no vienen a clase, que prefieren la playa o la hamaca, así que los que asistimos salimos beneficiados), profesores que dejan sus vacaciones puntualmente para explicarnos cosas y aclarar dudas.

Yo he tenido una buena mañana en el hospital, he comido bien en un Fresh-co recién descubierto, próximo al colegio, ha hecho mis delicias culinarias: ensalada de tres toneladas (radicchio, lechugas, maíz, tomates, lentejas, frutos secos, lombarda, cebolla, olivas negras... una orgía de colores), crema de calabacín, verduras a la brasa, kiwis y ciruelas de postre, más un capricho: una porción de pastel de coco con mermelada -delicioso- coronado con un largo café negro sin azúcar. Así que he llegado de buen humor a la academia, con ganas de participar. Las clases son un rollo y nuestros profes, todos funcionarios en activo, se esfuerzan en hacerlas amenas. He de decir que muchos lo consiguen, cosa que les honra, por supuesto. Hay gente muy válida y muy implicada dándonos clases.

Yo he logrado supererar el tedio existencial que me causan estas materias. Las normas con rango de ley, las órdenes, disposiciones, las premisas legislativas... todo ese barullo de legislación con la que se nos tortura para acceder a la función pública, son las reglas de un juego que todos más o menos, jugamos. Ese es nuestro mundo, estamos dentro. Desde luego no me causa la misma fascinación la ley del procedimiento administrativo común que ver en detalle el Ciclo de Krebs o la teoría de la variogénesis, a fin de cuentas yo fui siempre una estudiante más "de ciencias" que "de letras". Pero es lo que hay, es lo que me toca ahora. Y soy lo bastante testaruda para estudiar, pese a todo, con la mejor de las disposiciones, sabiendo que todo esto no es más que "otro castillo en el aire", un castillo más que el ser humano se ha inventado, en eso del progreso y la civilización.

Por las mañanas, camino del trabajo, escucho a los Porcupine Tree (llevo días escuchándoles en mi móvil, son geniales, ciertamente; Steven Wilson se ha convertido en mi profeta, tal y como auguró un lector anónimo hace varias semanas); miro el mar, me pierdo por las callejas desiertas del barri Gótic, me emociono con los colores de un amanecer distinto cada día y me río de lo que estudio.

Pero cuando juego, me lo creo. Juego a que me lo creo.

Soy la eterna ingénua, la vieja niña que se va dejando engañar una y otra vez, pese a la sonrisa que, a solas, por la noche, se le escapa ante el espejo. La bruja se mira ante el espejo, sonríe y saca la lengua a sí misma y a todas esas toneladas de normativas diversas.

Estos días se mezcla todo: mi realidad, mi trabajo, mi testaruda determinación de seguir estudiando, mis recuerdos, las cosas extraordinarias que otros veranos han traído a mi vida. Como una vieja cinta de vídeo pasan por mi memoria: promesas, amores, grandes traiciones, soledades, certezas...

Sin embargo, me siento viva, más viva que nunca. Esta noche, de regreso a casa, tenía la sensación de que algo va a sacudir de nuevo mi vida...

No dejo que esa sensación me invada demasiado, ya se verá, quién ha de llamar, todavía, a mi puerta. O qué cosas sucederán.

martes, 27 de julio de 2010

Almadrava, el concierto, la puesta de sol



(NOTA: No pedí permiso a los cantantes para subir algunas de éstas fotos. Mi intención es totalmente desinteresada; si alguien sale en ellas y se siente molesto, por favor, que se ponga en contacto con la dirección de email que aprece en mi perfil, en aras de retirar la foto. Gracias.)

La tarde transcurrió tranquila en la playa del Racó. La gente iba y venía ante un mar tranquilo mientras el escenario se iba vistiendo para la ocasión. Yo llegué sobre las 18h y fue muy agradable tomar el sol de la tarde ante un ambiente playero diferente del masivo de las playas más cercanas a Barcelona, mientras escuchaba los ensayos de los tres grupos que actuaron esa noche. ¡Incluso dediqué un rato a estudiar! Pude cenar en un chiringuito cercano, en donde pude pedir una hamburguesa de tofu con una ensalada griega a buen precio (la crisis llega hasta la Costa Brava, aunque nos quieran vender lo contrario). A medida que el anochecer avanzaba la playa se fue llenando de gente. El ambiente era muy varipinto: muchos turistas, familias enteras, familiares y amigos de los grupos que actuaban (un grupo local, un componente de Almadrava en solitario, Joan Berenguer y los susodichos)... algunos con la cena, otros con sus latas de cerveza, otros nos dedicamos a pedir algún mojito en el chiringuito cercano... al caer la noche alguien se dedicó a plantar antorchas en la arena, que dieron un carisma muy tribal al encuentro.

Lo pasamos bien. Se nota que los que estábamos conocíamos las canciones de Almadrava y más de uno las cantaba al mismo tiempo que Patricia. A mi lado un señor holandés me decía que ya había venido otros años y que conocía el grupo, sonreía divertido mientras yo decía esta o tal otra, canturreando muchas de sus letras, que me sé, por supuesto.

Joan forma parte de Almadrava y canta en alguna canción con Patricia. Nos presentó composiciones suyas cantadas en solitario con uno de los miembros del grupo a la guitarra. Algunas de sus canciones dieron de lleno en la diana de ciertos sentimientos. Me gustó su estilo y tras el concierto le compré a él mismo el Cd con las canciones. Bromeé con mi pareja sobre los buitres de la SGAE y de cómo se las han de ver los artistas que pretenden ganarse la vida de su buen hacer. En el fondo no deja de ser escandaloso y algo triste, aunque, la coyuntura económica actual está a mi entender llena de tristeza.

Patricia estuvo como siempre, genial, una mujer bella, con talento y buena voz, muy educada y bromista. Tiene un sentido del humor peculiar, muy alemán, pese a lo integrada que está en la vida Mediterránea. Dedicó algunas de sus canciones favoritas, como Distancia del Mar a aquellos que, dijo casi textualmente, están lejos de él y lo añoran. Nos obsequió con una versión acústica de un tema de Snow Patrol, Chasing Cars que nos gustó a muchos de los presentes. Todo ello bajo un cielo lleno de estrellas y una brisa fresca que invitaba al baile relajado y la contemplación.

Me encantó el concierto. Cuando me iba, un DJ ponía, tras la marcha de los Almadrava, música de ritmo para bailar, a la que no me apeteció sumarme. Mi dosis de placer ya estaba colmado con lo anterior.

Almadrava suele organizar al menos un par de eventos así. Creo que el próximo es sobre el 7 de agosto en L'Estartit, no muy lejos de Pals i Begur.

La experiencia recargó mis baterías de energía positiva. Regresé el domingo a la gran ciudad con la sensación de haberme desintoxicado por completo.

Si tenéis la oportunidad de verlos de nuevo, no os los perdais. Iniciativas como ésta se han de apoyar, máxime en un momento de crisis en las que los conciertos de buena música al aire libre no abundan. La alternativa no adolece de cierto sentido ecológico...

miércoles, 14 de julio de 2010

Concierto, 17 de julio 2010, platja del Racó, Pals Costa Brava (Girona)

platja del Raco
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Almadrava es un grupo de música, un duo formado por una mujer alemana y un chico del Meditarráneo. Juntos dedican gran parte de sus vidas a la composisición musical.

El tipo de música que crean es sencilla, englobada en la corriente Chill out de la que son un referente en este país. No son un grupo de masas, si bien cada vez se les conoce más.

Me gustan, adoro su simplicidad, llenan mi espacio en determinados momentos. Hace tres años un gran amigo me los descubrió y desde entonces he ido siguiendo su trayectoria.

Hace dos años que sé que organizan un evento en verano, en la Costa Brava. Sus "Conciertos de la puesta de sol". Son conciertos que organizan cada verano en algunas conocidas playas de la Costa Brava catalana, con otros grupos musicales en la línea. Es un punto de encuentro en el que diversos grupos de chill-out dan conciertos, alternados con otras actividades lúdicas, enmarcadas en el entorno del Mediterráneo, playas de la Costa Brava y un momento mágico del día: el atardecer.

Organizan un par de conciertos de este tipo cada verano. Esta vez va a ser la primera que logro asistir a uno de ellos.

Así que, si alguien de la esfera blog se pierde por Pals este fin de semana, al anochecer, en la playa del Racó, que esté alerta, porque merodeará por ahí una bruja que escucha y se llena los ojos de mar...

domingo, 4 de julio de 2010

Cumpleaños



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Por una casualidad del destino, una de las personas que más aprecio nació un 4 de julio de 1964. Hace un año aproximadamente conocí a otro diabólico ser, que cumple años el mismo día (y creo que el mismo año, pero no estoy segura).

Si bien con la primera persona he compartido muchos momentos y hemos charlado, discutido mucho, con la segunda apenas intercambié unos pocos correos. Ambos tienen en común el ser hombres, inteligentes, sarcásticos hasta extremos brutales, con un diabólico sentido del humor, brillantes en sus especialidades profesionales, un poco locos, un mucho impredecibles; uno vive en la provincia de Barcelona, el otro por Madrid, ambos son hombres que no admiten medias tintas, se les adora o se les odia. Me resultan fascinantes.

Esta entrada es un pequeño homenaje para los dos. No diré sus nombres, es muy poco probable que se pasen por aquí. Uno odia leer, el otro, pues hace tiempo que no sé de él más allá de alguna incursión en su curioso blog.

Sin embargo, yo me acuerdo de que hoy cumplen años.

Un aniversario no es nada especial, cada día se cumple tiempo, pero, este mundo resulta más interesante con tipos como estos dentro.

Así que ¡Felicidades a los dos! Y, como estoy totalmente fascinada por la música de Steven Wilson, os dejo esta canción con el nombre del LP, Deadwing.

jueves, 24 de junio de 2010

Ladies and gentlemen: Porcupine Tree


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Los descubrí hace unos meses. Llevo varias semanas sumergida en su música y son fascinantes.

Sus letras, sus ritmos, sus juegos vocales. Dicen que Steve Wilson peca de incoherente, inconstante en su trayectoria musical, que ha picoteado de este o tal estilo... bueno, yo no tengo una formación escolástica, pero sin embargo escucho música desde los trece años. Algo trastocó mi sensibilidad para siempre (una vieja radio que un vecino me regaló y que supuso mi entrada al mundo de la FM y sus programas musicales). Cuando mis compañeros de colegio colgaban de Los Pecos, de los cantantes italianos románticos... yo andaba en otras galaxias, saltando de una a otra en un ejemplo de inconstancia similar al del señor Wilson.

A día de hoy me emociono con tipos de música totalmente antagónicos y diversos.

¿Qué tienen en común? que son música, que transmiten sentimientos, que nos hablan, un lenguaje con el que conecto totalmente en cuerpo y más allá.

Por eso, señoras y señores, les presento a mi último descubrimiento.

martes, 22 de junio de 2010

Con palabras? El piano



Hace unas semanas, un suceso personal me trajo a la mente esta película. Incapaz de escribir una palabra dejé tan solo uno de sus momentos más bellos.

En su momento me conmovió la historia, me sedujeron los fascinantes paisajes de Nueva Zelanda, el delicado piano de Nyman elevó mi sensibilidad musical a cotas de vértigo.

La historia es sencilla: En Escocia (siglo XIX), Ada McGrath es vendida en contrato de matrimonio con Alistair Stewart, un hombre de negocios que vive en Nueva Zelanda. Ada viaja con su hija, Flora, a los confines del mundo para encontrarse con su esposo. Ada no habla desde hace mucho, tan solo se comunica con su hija mediante el lenguaje de los signos y alguna nota que escribe a mano en un pequeño bloc de notas.

Es Ada quien nos cuenta la historia, desde su propio pensamiento. Se describe a sí misma como a una mujer bulliciosa, pese a no hablar. No habla, ella toca el piano, y con su música va explicándonos sus sentimientos. La vida en la isla no es fácil, el entorno dista de su mundo europeo y el piano es algo secundario para el esposo de Ada. Aparece otro hombre, quien sí está interesado en el piano... y en la propia Ada, George, un hombre aparentemente vulgar y poco letrado, quien comprende a Ada mucho mejor que su recién estrenado esposo.

La historia es aparentemente simple, pero es una puerta de entrada al complejo mundo de los sentimientos, esos que no se explican, los que no se comprenden. Esos que parecen nidar en las profundidades de nuestro cuerpo. Hay momentos muy intensos y otros de tremendos, en los que el poder, el deseo de controlar al otro pasan por encima de lo demás. Se pisotea, se hiere, ¿en nombre del amor? ¿en nombre de la sinceridad? ¿o tal vez por dejar claro quien domina y quién se somete al otro?

También hay lugar para la fragilidad del momento presente, encontraremos pequeños homenajes a lo efímero del instante, a la delicadeza de las cosas que nos envuelven. En muchas de esas escenas queda claro que la palabra está limitada, que no siempre es útil para transitir lo que se lleva dentro. A veces, y regreso a la idea de siempre, las palabras sobran, porque no nos ayudan, no transmiten nada o apenas rozan el núcleo de los pensamientos. Es curioso que la película transcurre en silencio en su mayor parte. Los diálogos son escasos y se refieren a cosas muy concretas, el resto nos llega y nos llega muy bien, a través de la imagen y de la música.

Como en la vida real. Mientras, nosotros, en ese lado de la realidad, seguimos sin entendernos demasiado bien los unos a los otros.

Hay un punto de tristeza en Ada, una tristeza que en ocasiones es alegría y en otras cansancio, ¿un vago deseo de desaparecer? Un estado de ánimo cambiante que ella explica muy claramente con su piano. No necesita hablar, ella ya lo hace, nos lo cuenta con pelos y señales, de la mano de los sonidos que va arrancando a su piano.

La imagen del piano en medio de la playa, acechado por las olas y la impotencia de Ada en dejarlo allí la primera noche es uno de los momentos más emocionantes de la película, de la que, insisto, hay muchos.

Me siento próxima a Ada, a su manera infantil y poco madura de ver el mundo y los sentimientos, en su modo de enamorarse y negarse a hacer lo que se le exige. Admiro su fortaleza y su valentía, su sinceridad por la que paga un alto precio. Mis manos no saben tocar el piano, cosa que me duele no haber podido aprender. Sería más fácil dejar de hablar, hacerme comprender, si yo fuera capaz de arrancar notas a un piano.

Cuando me siento frustrada, como estos días, por no saber comprender a los demás, cuando siento que hablo y hablo pero que no me comprenden, cuando no sé a quién acudir, a quien verbalizar lo que quema por dentro... regreso a The Piano.

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Fue un film muy aplaudido en su momento, con actuaciones impresionantes de Holly Hunter (Ada), Sam Neil (Alistair) y para mí, un magnífico Harvey Keitel en el papel de George Baines. Los escenarios están más allá de toda descripción. Nueva Zelanda se ve reflejada como un rincón de mundo al que quizá haya tardado algo más en llegar la civilización (en su incesante tarea de arruinar todo a su paso). De Michael Nyman, poco puedo añadir que gentes con más conocimientos musicales no hayan dicho ya. La música es vital para contar esta historia, y las notas de Nyman son preciosas, es una gran parte de esta pequeña historia que no se concibe sin su música.

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Dirección de Jane Campion
Guión de Jane Campion
Música: Michael Nyman
Fotografía: Stuart Dryburgh
Holly Hunter: Ada McGrath
Anna Paquin: Flora (hija de Ada)
Sam Neill: Alistair Stewart
Harvey Keitel: George Baines
Se estrenó en 1993.
Duración: 121 minutos
Idiomas: inglés y maorí.

miércoles, 2 de junio de 2010

Sin palabras



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De la película: The piano.
Dirigida por Jane Champion.
Banda original: Michael Nyman

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sábado, 29 de mayo de 2010

El otro lado del espejo: Seven



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Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.
Friedrich Nietzsche.

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Descubrí esta canción en los títulos finales de la película Seven. Es un tema que me gustó y luego, más tarde, al ver el videoclip, sucumbí a la fascinación de su crudeza y plasticidad.

Seven es una película que no veo a menudo. No me gustó en el sentido bueno de la palabra, me incomodó, me horrorizó, me dejó los ánimos bajo mínimos, fue como dejarse ir de la mano de Bambi para caer en la peor de las pesadillas.

Sin embargo encontré el film fascinante, brinda una visión pesimista, realista y pesimista del mundo y los seres humanos que lo habitan. Me enseñó lo que esconde "nuestro mundo" de civilización y tecnología, al modo de una metáfora y con una visión a ratos lírica.

A caballo entre thriller, cine negro, marcó una moda en cintas sobre asesinos en serie. He visto varias y con mucho ésta es mi preferida.

La historia es sencilla: un detective joven, ambicioso, recién llegado a la ciudad y otro a punto de jubilarse, investigan unos horrendos crímenes cometidos por un asesino en serie. Acabarán descubriendo que el asesino sigue un patrón, el de los pecados capitales mostrados en La Divina Comedia de Dante Alighieri. Prontó serán consciente de que detrás de los asesinatos se esconde alguien culto, que se yergue en juez y verdugo de las miserias humanas, haciendo pagar a cada uno de las víctimas su pecado. Los detectives acabarán siendo peones de la trama del asesino, llevándolos a enfrentarse a ellos mismos aparte del propio autor de los asesinatos.

El ritmo y la tensión va in crescendo, a la par que el horror por el ensañamiento con las víctimas. Al mismo tiempo una no acaba de condenar al asesino, quien mira el mundo con los ojos de alguien totalmente decepcionado, asqueado de los reversos oscuros que todos tenemos, de su propio reverso oscuro. El asesino es un genial manipulador que finalmente le gana la partida al detective Mills, ante la serena tristeza del detective Somerset, quien, encarnado magistralmente por el actor Morgan Freman, observa el mundo con la pesadumbre de quien ve más allá y sabe lo que va a ocurrir. A ratos incluso parece comprender a John Doe en su cruzada contra la maldad, convirtiéndose él mismo a ella.

En su momento esta película me impresionó profundamente, está bien hecha y muchos detalles están sabiamente estudiados, la oscuridad de las escenas, la sensación de degradación de ciudad y habitantes, los sentimientos de impotencia de algunos seres humanos ante la máquina imparable de la civilización y una cierta fascinación por el lado oscuro que todos llevamos dentro, aunque en algunos seres este equilibrio entre luz y sombra se rompe para generar horror.

Me hizo reflexionar mucho sobre la gente que, presuntamente, conozco, a la que no, a la que temo, a la que me asusta. Me hizo observar con detenimiento a los desconocidos en la calle, en mi camino al trabajo, en mis paseos por la ciudad, por ver, por escudriñar precisamente lo que no se puede ver.

Viendo cómo va el mundo, observando los movimientos de la gente en el trabajo, leyendo el diario, comprobando día tras día la soberbia de muchas personas que engañna, defraudan, estafan a los demás en beneficio propio, a ratos, se me viene como en un flash amenazante, la figura de John Doe, diciéndome, invitándome como en las últimas escenas le decía al detective Mill: "siente la ira"...

Una amiga mía, anarquista de corazón, suele decirme que no cree en la bondad intrínseca del ser humano. Yo solía contradecirla con torpes argumentos, pero voy viendo, voy intuyendo, que es tristemente probable que tenga más razón que yo.

Ese es un poco el mensaje, a mi entender, de Seven. Y el maestro Bowie recoge magníficamente esa sensación en su vídeoclip, inquietante y transgresor.

Como en otras ocasiones menciono cuatro datos de importancia sobre el film. El reparto de actores es un lujo, destacando además de Morgan Freman a Kevin Spacey a quien descubrí en esta película. No puedo imaginar a otro actor metiéndose en la piel de John Doe.

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TÍTULO ORIGINAL Seven (Se7en). Publicada en 1995
DURACIÓN 127 min.
DIRIGIDA por David Fincher
GUIÓN de Andrew Kevin Walker
MÚSICA Howard Shore
FOTOGRAFÍA Darius Khondji
REPARTO: Brad Pitt, Morgan Freeman, Gwyneth Paltrow, Kevin Spacey, John C. McGinley, Richard Roundtree, R. Lee Meyer, Leland Orser, Richard Schiff
PRODUCTORA New Line Cinema
PREMIOS 1995: Nominada al Oscar: Mejor montaje
1995: Nominada BAFTA: Mejor guión original
1995: National Board of Review: Mejor actor de reparto (Kevin Spacey)
1995: Círculo de críticos de nueva York: Mejor actor de reparto (Kevin Spacey)
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sábado, 20 de marzo de 2010

18.30h: llegó la primavera



Seguimos en el ciclo -para nosotros eterno- del tiempo. Acabamos de dejar atrás un invierno largo, más frío de lo normal en el Mediterráneo, con muchas luces y algunas sombras (no podía ser de otro modo).

Hace pocos días el tiempo sorprendió Barcelona con una nevada de proporciones sorprendentes. Pude comprobar por primera vez en 45 años lo que significa caminar bajo una nevada para llegar a la panadería más próxima, más duro que nadar 50 m libres. Ha llovido mucho, hemos tenido días y días de un tiempo más británico que otra cosa.

Pero, al fin hoy, hemos cambiado de estación. En los tiestos de los balcones, en los jardines, en el aire de la mañana ya hace días que se veía, pero, para nosotros, amantes de poner fronteras y etiquetas a las cosas, ha comenzado hace apenas un rato.

Si el invierno pasado fue interesante, la primavera que acabamos de estrenar, promete.

lunes, 22 de febrero de 2010

Para Arlot y su hermano



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El viernes por la mañana una madre y un niño llegaron a la calma temprana del CSM.

El niño era paciente de una de las psicólogas del centro. Su madre lo trajo, en plena crisis, tras saber que su mejor amigo había muerto el día anterior.

Quedamos impresionados por la noticia. Cada día muere gente, la muerte nos visita de extrañas y absurdas formas. Cuando muere un niño todo parece distinto. Parce obsceno y anormal.

A media mañana nos llamó el psicólogo del EAP de la escuela, pedían asesoramiento y visita para la hermanita del niño fallecido, que no entendía nada. Una niña de apenas 6 años, llamada Arlot.

Hice la gestión para dar cobijo a alguien que sé que lo necesitaba, hablamos con psicólogos y la enfermera infantil supo desde el primer momento lo que estaba sucediendo.

Tras el lapso del fin de semana vino un padre de otro buen amigo del niño, pidiendo ayuda para su hijo pues no acababa de asumir lo que había ocurrido. A media mañana ha venido Arlot con sus padres. Su padre, un hombre alto, que transmitia fortaleza, pero que supe con un tremendo agujero en el interior.

Luego les vi marchar. Arlot, una pequeña preciosa, con el desconcierto pintado en la mirada, de la mano de sus padres. Su madre, una mujer destrozada, con la serenidad de lo imposible dibujado en el rostro.

De puertas adentro se me rompía algo. No hay manera de calmar el tremendo dolor que supone una pérdida así, rápida, traumática, incomprensible.

Su historia me ha impresionado. Su dolor me ha impresionado.

El proceso de duelo sigue su curso. No será sencillo, no será suave, asumir lo que no se puede asumir. ¿cómo darle golpecitos en la espalda a la madre? ¿cómo decir las palabras mágicas que ayuden a sanar tan tremenda herida?

Una buena compañera del centro me decía, desayunando, que no hay momento para morirse.

Mayte, cielo, tienes toda la razón del mundo. Y si eres un niño, con mayor motivo, no hay momento adecuado para morirse.

Las leyes de la naturaleza pueden volverse absurdas a la vista de lo que sucede.

La vida, a veces, da mordiscos tremendos que dejan el corazón en carne viva.

Esta entrada es mi tributo a los que se ven obligados a marchar, tan a destiempo.

La vida ya tiene eso: nadie nos pregunta si nos apetece venir, y no nos podemos poner demasiado cómodos, nunca se sabe cuándo tenemos el billete, listo, para partir.

En cualquier caso, va por este niño, como tantos otros, condenados a irse a destiempo.

Va por Arlot, la niña con nombre de ada, que añora a su hermano.

Va por sus padres, a quienes acompañamos en su dolor.

Va por ellos. De verdad, sin tontas compasiones, con el corazón en la mano.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Strangers when me meet



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La continuidad de días extraños, húmedos, grises, pegajosos, no demasiado fríos... va pesando en mi ánimo.

Hoy me he levantado con la sensación de no saber nada de nada.

En momentos como estos siento que nada ni nadie es real...

Da cierto miedo.

¿Y si todo, todos, fuésemos un sueño?

viernes, 9 de octubre de 2009

Piel adentro

For Anne Sexton


Looking down on empty streets, all she can see
Are the dreams all made solid
Are the dreams all made real

All of the buildings, all of those cars
Were once just a dream
In somebody's head

She pictures the broken glass, she pictures the steam
She pictures a soul
With no leak at the seam

Let's take the boat out
Wait until darkness
Let's take the boat out
Wait until darkness comes

Nowhere in the corridors of pale green and grey
Nowhere in the suburbs
In the cold light of day

There in the midst of it so alive and alone
Words support like bone

Dreaming of mercy street
Wear your inside out
Dreaming of mercy
In your daddy's arms again
Dreaming of mercy street
swear they moved that sign
Dreaming of mercy
In your daddy's arms

Pulling out the papers from the drawers that slide smooth
Tugging at the darkness, word upon word

Confessing all the secret things in the warm velvet box
To the priest-he's the doctor
He can handle the shocks

Dreaming of the tenderness-the tremble in the hips
Of kissing mary's lips

Dreaming of mercy street.
Wear your inside out
Dreaming of mercy
In your daddy's arms again
Dreaming of mercy street.
swear they moved that sign
Looking for mercy
In your daddy's arms

Mercy, mercy, looking for mercy
Mercy, mercy, looking for mercy

Anne, with her father is out in the boat
Riding the water
Riding the waves on the sea


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Peter Gabriel dedicó esta canción a Anne Sexton, una poetisa, una mujer demasiado sensible, presa de una angustia vital que la llevó al suicidio en 1974.

Hoy, leyendo algunos datos su vida he recordado esta canción que estos días he escuchado al salir del centro de salud mental en donde he estado trabajando estas dos últimas semanas.

De la mano de este trabajo he empezado a conocer en profundidad la cantidad de trastornos que padece la población.

Trastornos cuyo número crece sin parar ya que, dejando de lado patologías orgánicas, cuestiones como el paro, las separaciones, las tragedias de la vida que a veces vienen juntas de la mano, vencen la resistencia emocional de algunas personas... se me ha hecho patente que es difícil valorar sin saber antes lo que ocurre en las vidas de la gente, en cómo afrontan los vaivenes de la vida, cual es el punto de rotura de cada uno. Decir "es que ya no puedo más"... y dejarse llevar a los abismos más profundos.

La vida que llevamos no es natural, todo se complica por momentos, vamos poniendo parches materiales, espirituales, hasta que el río de la vida se nos escapa por los rotos del alma. Es por ello que termino esta suplencia con el convencimiento de que estamos todos, en mayor o menor medida, abocados a la locura.

Hay muchos tipos de locura. Muchos no se clasifican, hay locos muy corrientes, que pagan impuestos, van al trabajo, rezan en la iglesia, salen de caza los domingos... hay muchos locos. Unos se ven, otros caminan, disfrazados entre nosotros. Algunos sonríen, algunos parecen felices en su locura. Otros en cambio están tristes, mortalmente tristes. Muchos más de los que suponemos sufren, aunque sonrían.

Parece que algunas mujeres, como lo fue Anne Sextos, convirtieron parte de su angustia en verso, hasta que su vida entera desbordó al cuerpo.

Quizá porque es otoño y mis paseos se hacen más tranquilos, más reflexivos, voy reparando más en lo que va un puntito más allá de lo que mostramos, vislumbro pequeños retazos de todo aquello que precisamente, queremos ocultar a los demás.

lunes, 5 de octubre de 2009

Close cover



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Hoy se me ha venido a la mente el recuerdo uno de los últimos conciertos a los que fui el año pasado. Tuve la ocasión de disfrutar a Wim Mertens en un entorno tan bonito como el Palau de la Música. Recuerdo que no llenó el Palau y me extrañó, aunque bien pensado no es tan ilógico, no mueve masas este virtuoso del piano, de lo pequeño, de las pequeñas muestras sonoras que escapan a modas y ritmos.

Fui sola al concierto pues nadie de mi entorno le disfruta tanto como yo. Escuché su música (que tocaba tan solo con el acompañamiento de una violinista) casi todo el tiempo con los ojos entrecerrados, perdida en la delicadeza de sus notas.

Close cover es quizá uno de sus temas más bonitos (que tiene muchos), uno de sus temas más fáciles. He sentido la necesidad de escucharlo una vez más, al contemplar la puesta de sol desde casa.

Un atardecer de otoño con una música atemporal.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Sueños



Now here you go again
You say you want your freedom
Well who am I to keep you down
Its only right that you should
Play the way you feel it
But listen carefully to the sound
Of your loneliness
Like a heartbeat.. drives you mad
In the stillness of remembering what you had
And what you lost...
And what you had...
And what you lost

Thunder only happens when its raining
Players only love you when theyre playing
Say... women... they will come and they will go
When the rain washes you clean... youll know

Now here I go again, I see the crystal visions
I keep my visions to myself
Its only me
Who wants to wrap around your dreams and...
Have you any dreams youd like to sell?
Dreams of loneliness...
Like a heartbeat... drives you mad...
In the stillness of remembering what you had...
And what you lost...
And what you had...
And what you lost

Thunder only happens when its raining
Players only love you when theyre playing
Say... women... they will come and they will go
When the rain washes you clean... youll know

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Ayer, por fin, acabé la suplencia de tres semanas que me ha tenido ocupada en cuerpo y alma.

No ha sido fácil. No ha sido divertido. El trabajo bajo presión, las interferencias constantes y la falta de formación para un tipo de trabajo que realmente no se puede improvisar, me ha puesto contra la espada y la pared en más de una ocasión.

Ayer finalicé mi tarea, tarde, agotada y sorprendida por la mala leche que tiene la gente en el mundo real. Esto último ya debería de saberlo por mi edad.

Algunas parece que no aprendemos.

Ahora junto todas las experiencias, todo lo vivido y lo aprendido, bajo el prisma del análisis a posteriori... y me queda una sensación de soledad tremenda. No es que duela, pero cada vez, con mayor frecuencia, me siento sola en un entorno lleno de gente contra la que nos resbalamos una y otra vez. Lo peor es sentir esta soledad desde tu entorno más próximo. Supongo que es así y no siempre se puede evitar.

Insisto: no me gusta la gente en general. La inmensa mayoría... da miedo. Mucho miedo.

viernes, 28 de agosto de 2009

Lenguaje




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I see the lines in the palm of its hand now
I listen hard but no words spring to mind
And it sounds so sweet, listen to its heartbeat
And I'm drowning in its sea
Falling at its feet
Listen to my heartbeat baby

And the blood sail leaves tonight
Fated in its blindness
And it won't be long before help is at hand
And the darkness sleeps
Cushioning the heartbeat
And I killed the captain, sank the fleet
To liberate the heartbeat baby
And it sounds so sweet
And it sounds so sweet
Listen to our hearts beat

And the darkness sleeps
Cushioning the heartbeat
And I'm drowning in its sea
Falling at its feet
Listen to my heartbeat baby

It speaks to ghosts and souls alike
Springs to life, and doesn't think twice
Wrapped in the blood sail
Bathed in snow
Nailed to the source and it won't let go
Fed on the bible, grown from trees
It opened the mind and the heart was free
A home in the silence, safe from sound
Where trouble sleeps and the light is found


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Leo en el libro de David Abram sobre el lenguaje, en su doble vertiente de sistema abstracto de signos a través de los cuales nos comunicamos y de su parte expresiva, relativa a la expresión corporal a lo relacionado con el entrono, más difícil de explicar de un modo científico. Es el doble concepto La lange-La parole de la teoría expuesta en su momento por el lingüista suizo Ferdinand de Saussure. El lenguaje viene a ser una combinación de las dos.

Eso hace que el acto de la comunicación sea más complejo y difícil de lo que parece a simple vista. Las palabras, por sí solas, son insuficientes para reflejar esa masa misteriosa que surge de nuestro intelecto. De ahí el riesgo de malentendidos y confusiones más o menos divertidas, más o menos penosas.


Pretender conocer a los demás, expresar con la palabra lo que se lleva dentro es tarea ardua, cuando no abocada al fracaso. Estamos encerrados en nuestras cáscaras, nos pasamos el día abriendo la boca, articulando sonidos que pretenden transmitir ideas, tecleamos cada día varias horas a la caza de esa expresión que muestre algo del misterioso mundo que habita en nuestro interior.

Hay días en que esa tarea me parece absurda. ¿Escuchamos realmente a los demás? ¿Esperamos ciertamente que alguien escuche con honestidad lo que pretendemos decir? ¿esperan los demás nuestra atención o nos piden aprobación tan solo? ¿no estamos siguiendo nuestro discurso interno, justificando constantemente nuestros actos, a los que damos forma material con nuestras palabras?

¿No será un esfuerzo inútil el intentar que alguien nos entienda más allá de lo materialmente necesario?

"Tengo hambre. El agua está hirviendo. Llueve. A Juan le duele la cabeza." Son expresiones concretas de un hecho, comunican lo que pretenden. Explicar sentimientos, intentar justificar algo incomprensible a los demás... es tarea de valientes. Esperar que nos comprendan es pedir mucho. Luego está la búsqueda de aprobación. Eso ya es pedir demasiado.

Las cosas pasan, a veces el hombre realiza actos difíciles de explicar, incomprensibles a los que los contemplamos.

Somos islas en un océano inmenso. No siempre es posible entendernos. No siempre es posible ser aceptados, comprendidos. Tampoco es necesaria esa comprensión.

Cuando el cansancio llega, cuando uno se llena de las palabras de los demás, de las exigencias de los demás, se llena de las propias palabras, de las propias exigencias... entonces es mejor el silencio. Lo mejor es dejar que el silencio hable por sí mismo.

jueves, 13 de agosto de 2009

Caramel



"Caramel"

It won't do
to dream of caramel,
to think of cinnamon
and long for you.

It won't do
to stir a deep desire,
to fan a hidden fire
that can never burn true.

I know your name,
I know your skin,
I know the way
these things begin;

But I don't know
how I would live with myself,
what I'd forgive of myself
if you don't go.

So goodbye,
sweet appetite,
no single bite
could satisfy...

I know your name,
I know your skin,
I know the way
these things begin;

But I don't know
what I would give of myself,
how I would live with myself
if you don't go.

It won't do
to dream of caramel,
to think of cinnamon
and long
for you.

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Las vacaciones están en su apogeo. La ciudad se muestra más vacía que en el resto del año. El ritmo baja, tan solo los turistas, con su eterno deambuleo ruidoso rompen lo que debería parecerse al silencio.

Con el calor llega la pereza, la contemplación lánguida de las horas. Los recuerdos salen algunos ratos de sus rincones oscuros. Treinta, veinte, diez, dos... ¿años, meses, días, segundos? los recuerdos se van tiñendo en colores pastel, se van desdibujando lentamente hasta difuminarse en la bruma del tiempo pasado que se torna presente en nuestra imaginación.

Miro atrás, contemplo el recuerdo, el deseo de lo que nunca debí haber deseado, el regusto tibio del pasado hecho presente tan solo una fracción de segundo, para dejarlo otra vez en el arcón de lo pasado, o sea, muerto, aletargado, estático, aquiescente. ¿Quién no ha ansiado alguna vez algo, alguien que sabe imposible?

Se tiende a idealizar aquello que no pudo ser, lo que fue un tal vez, un quizás. Es natural.

Un nuevo otoño se va dibujando en leves trazas ante mis amaneceres; un amanecer unos minutos más tarde, alguna hoja caída por azar sobre el asfalto, una ligerísima brisa ante el mar. No se ve, pero yo le noto ya, agazapado, por los rincones de mi presente.

Esa quietud estival se deja ir por entre las calles de esta ciudad. Salgo del trabajo, miro al mar, ahí, siempre hacia el Este, me pierdo entre la multitud extrangera, huelo el mar, huelo el aire, contemplo los árboles, me dejo invadir por el salitre del mar. Me sumerjo intensamente, en este, mi presente.

Si permito al recuerdo su regreso, lo dejo fluir como las nubes en el cielo, que vienen, pasan, se quedan un rato y se van.

Caramelo, canela... qué tremenda sensación de vida en los labios.

Lovecats, de Benita Winkler