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¿Qué se entiende por derecho? El derecho es todo aquello exigible por parte de alguien (la Administración) a otro (ciudadano, administrado) en virtud de un compromiso previo (una norma) que lo establece o bien por un hecho puntual.
El derecho está formado por los elementos siguientes:
Sujeto activo: quien ostenta el derecho.
Sujeto pasivo: quien ostenta la obligación.
Objeto: la causa que justifica la existencia del derecho.
El acto: documento que recoge la información anterior, la cantidad, los términos del pago.
De gestión presupuestaria pública. Clase del 30/07/10
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Lo reconozco, mi manera de introducir este post es rarita, sí. Se me ha ocurrido trasladar estas notas que fueron la introducción del viernes pasado, en mis clases, a la ejecución del presupuesto de ingresos en mi comunidad y supongo que similar al resto de comunidades de este país. ¿Qué sentido tiene transcribir estas notas? Me hicieron pensar en todo lo leído y escuchado durante los días posteriores a la votación que se llevó a cabo en el Parlament catalán para prohibir las corridas de toros.
El derecho es algo que alguien se saca de la manga, básicamente para fastidiar a otros, o para defenderse de otros. No pierdo de vista que derechos no tenemos nadie a priori, ningún ser vivo los tiene. Nosotros los inventamos, como todas nuestras reglas y normas, para lo que nos conviene, según soplen los vientos. En la naturaleza, las cosas simplemente ocurren y están relacionadas.
Me ha quedado un sentimiento agridulce tras la votación de la ILP, creo que la primera que llega hasta el final en mi comunidad autónoma (desgraciadamente, perdimos la batalla con la ILP sobre el cultivo de transgénicos). ¿Se ha hecho historia? ¿es un avance? ¿supone esto un recorte de libertades, como abogan unos? ¿va a causar más paro, dicen otros? insisto, mi sentimiento es más agrio que dulce.
En un primer momento me alegró que la votación diera el resultado que dio. Pero no me gusta el trasfondo, ni las maniobras que algunos se han dedicado a hacer de todo esto, ni las maneras hipócritas tanto de protaurinos como de ciertos antitaurinos.
Llevo tiempo intentado hacer entender a gente de fuera de Cataluña que muchos de los que en su día firmamos para apoyar la ILP lo hicimos por motivos puramente animalistas: "La Fiesta" es una tradición, pero una tradición bárbara, cruel y desagradable, en la que hay gente que se divierte y habla de "arte" ante el via crucis que sufre el toro hasta que lo matan. Punto. No hay más. Si la Fiesta es un símbolo nacional, a nosotros no nos importaba. La cuestión no era esa. Pero siempre hay cretinos dipuestos a dar la vuelta a las cosas, desde luego si los ha habido con ideas de venganza infantil en mi tierra, tras la cacareada sentencia de l'Estatut.
Me avergüenza prohibir, me avergüenza que nuestra sociedad sea todavía tan inmadura para tener que andar prohibiendo las cosas con amenaza de castigo en forma de sanción, al más puro estilo "Niño, si no te comés toda la sopa, voy y llamo al hombre de la bolsa" (Le Luthiers dixit). Pero también me avergüenza comprobar diariamente que todavía hay gente que me cuenta cosas como que el toro "ha nacido para esto", que el "toro no sufre dolor" que es una tradición que hemos de respetar, que es arte, que es cultura... intenté comprender estas posturas, intenté verlas desde el lado de los protaurinos.
Pero no puedo. Desde muy cría, me revolvió el estómago la visión del toro lleno de banderillas, sangrando herido, hasta la estocada que casi pedías por favor que llegara y fuera rápida; me horrorizó la única vez que me llevaron a una fiesta de la matanza del cerdo, me horrizó mi padre, siempre matando sus conejos, los pavos navideños... Hace mucho que dejé de discutir con la gente que me llama chalada por estar en contra de "La Fiesta" (mi padre el primero) porque no hay nada que negociar ni terreno común del que partir para comprender. El toro sufre porque su sistema nervioso le condiciona a ello, el toro es una especie como otra cualquiera que el Homo sapiens ha manipulado genéticamente desde el Neolítico para adaptarlo a sus necesidades. No ha nacido "para nada especial", simplemente llegó hasta aquí, evolutivamente hablando, como los osos, los lobos y tantas otras especies animales que habitaban nuestra península y han sido prácticamente exterminadas por estorbar nuestros intereseses (ganado, cultivos, etc.)
A estas alturas "crear arte" a partir de un espectáculo de sangre me parece aberrante, anacrónico. Nos jactamos de ser más avanzados que otras civilizaciones, pero sin embargo mantenermos comportamientos tribales ancestrales. Si somos civilizados, tradiciones como los toros, las peleas de perros, las de gallos, los correbous, las celebraciones de Tordesillas, por nombrar unos pocos de los muchos espectáculos con animales que se ofrecen en España por estas fechas, deberían haber quedado en el pasado hace mucho, del mismo modo que fuimos dejando rituales de sacrificios humanos diversos, tan comunes en otras épocas.
Se supone que como especie vamos avanzando espiritualmente hasta cierto nivel de progresión que debería implicar un mayor respeto hacia el resto de seres vivos. Se aprendió a respetar a la mujer (recordemos que no hace tanto no teníamos muchos más derechos -bonita palabra- que la cabra o la gallina del señor de la casa, y esto todavía es dolorosa realidad en muchos rincones del mundo), a los niños, luego vienen el resto de seres vivos, es lo natural; eso es, creo yo, lo natural.
Pero escribo bobadas. El espectáculo de estas semanas ha consistido en contemplar la hipocresía de políticos autonómicos, pactando la exclusión dels correbous de Tarragona (una salvajada de iguales proporciones a la Fiesta, por muy catalana que se considere, aquí no hay nacionalismo que valga) y dejando la ILP coja, contaminada de nacionalismo catalán por un lado, de desprecio hacia España por otro y de distracción en general para el gran público que, mientras se peleaba por si la Fiesta era un símbolo español o senegalés no recordaba la atroz crisis económica que estamos viviendo y la mediocridad de unos políticos, TODOS: NACIONALES, AUTONÓMICOS, DE DERECHAS, DE IZQUIERDAS, incapaces de proponer ideas creativas para rehacer nuestra penosa economía.
Así que, con semejante panorama, una no está feliz ante esta pequeña victoria. Una pequeña victoria que desde luego lo es: para el toro, para la consecución de un mundo más respetuoso y para seguir sobre el debate de nuestra sociedad sobre qué actitud hay que tomar respecto al resto de seres vivos no humanos. Per ha sido también decepcionante, porque la han tintado con los colores de la mentira y la manipulación. Jamás se me ocurrió pensar que al firmar por la abolición de las corridas de toros estuviese despreciando España, del mismo modo que rechazar los correbous ahora me va a convertir en anticatalanista. Muchos de los que secundamos esa iniciativa no comen carne de otros animales, algunos comemos la justa y necesaria sin caer en gulas. Muchos de los que firmamos para apoyar esta ILP procuramos no llevar pieles encima, intentamos no ensuciar nuestra tierra (y las otras) más de lo justo, intentamos ser conscientes de lo que nos llevamos a la boca, respetando que sea vida animal o vegetal, intentamos respetar nuestra casa común, la tierra, Gaia, en la que habitamos todos...
Es muy fácil defender las corridas de toros ante un bistec de 500 gr. que poca gente tiene arrestos para matar, o peor todavía, estar en contra de ellas, pero comerse con indiferencia la pechuga de un pollo que fue criado en un auténtico campos de exterminio y tuvo una vida miserable antes de llegar a su plato. Nuestra hipocresía, nuestra ignorancia, no conoce límites.
Si al PP le interesa ver en esa ILP un rechazo hacia España, si el PSC se apunta ahora a la movida antitaurina porque hace más giliprogre, si los de ERC siguen con su talante de doble moral independentista de oportunidad, si Convergència i Unió vota siempre lo que le va a ayudar a recobrar antes el poder, fantástico por todos. Pero... no era eso, no han respetado la esencia de lo que una iniciativa legislativa popular significa. De nuevo ignoran que delegamos en ellos la capacidad para legislar o, sencillamente, ni se leyeron la Constitución del 78.
Se equivocó la paloma, se equivocaba. (R. Alberti)
No és això, companys, no és això. (LL. Llach)








