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miércoles, 7 de octubre de 2009

Contra los recortes en I + D


A ver si la cordura y la sensatez impregnan las neuronas de esas personas a las que pagamos un sueldazo que no ganan, amparados en aquello tan tonto de que "nosotros les elegimos haciendo uso de nuestro derecho de sufragio universal".

Menos mansiones, menos relojazos, menos privilegios y más trabajo decente.

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Y, dicho esto, perdóneseme la licencia de suspirar por un país con algo más de inteligencia en sus dirigentes.

jueves, 6 de agosto de 2009

LMA: Leucemia mieloide aguda

Descubiertas nuevas mutaciones asociadas a esta dolencia
Secuencian el genoma de un segundo paciente con leucemia mieloide aguda

Foto: Jacques Brund

Investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en Estados Unidos han secuenciado el genoma de un segundo paciente con leucemia mieloide aguda (LMA) y han descubierto nuevas mutaciones genéticas asociadas a la enfermedad.

La investigación, que se publica en la revista 'New England Journal of Medicine', revela que una de estas mutaciones también es común en ciertos cánceres cerebrales llamados gliomas y que otra se produce en un segundo paciente con el mismo tipo de leucemia. Se desconocía que ambas mutaciones estuvieran vinculadas a la leucemia.

Según los investigadores, el hecho de que estos errores genéticos se produzcan en ocasiones en otros pacientes sugiere que las mutaciones son relevantes para el desarrollo y la progresión del cáncer. Los autores apuntan que aunque estos descubrimientos no conduzcan al desarrollo de mejores tratamientos sí subrayan la importancia de secuenciar muchos genomas del cáncer para desvelar sus bases genéticas.


--------------------------- Extraído del sitio web Europa Press.com

Hoy ha sido uno de esos días en el trabajo.

La playa de la Barceloneta se llena cada mañana de gente, se vacía tras las noches de largas juergas y saluda a los noctámbulos que se quedan a celebrar otro amanecer.

Cuando salgo a la zona de Consultas Externas una gran vidriera muestra esa playa. El hospital en el que trabajo tiene un poderoso atractivo en las vistas que ofrece al paciente. Vistas que ayudan a aliviar pesares, quiero pensar que confortan. Al menos en esto coincidimos todos los trabajadores: en la maravillosa proximidad del Mar Mediterráneo.

No es bueno implicarse mucho, lo he dicho varias veces. No es bueno para nosotros ni para los pacientes. No les ayuda ser atendidos por alguien frío y distante, pero tampoco necesitan lástima o compasión. Es algo asumí con naturalidad desde el primer día de trabajo.

Pero, a veces, un día especialmente sensible, un tono del mar, un particular estado de ánimo, crean la fractura por la que se cuela la emoción.

Hoy, un paciente de la sexta ha sido dado de alta, nada extraño. Cada día entran y salen pacientes, de una forma u otra, siempre a contrarreloj, con la eterna lucha de la falta de camas, de las urgencias que no se pueden demorar, de la gente que tiene un problema de salud y no entiende nada.

La diferencia es que este paciente está particularmente mal, no es demasiado mayor y su pronóstico es tan malo como se puede imaginar. Una leucemia mieloide aguda le está ganando la batalla.

Le está ganando la guerra.

Es mi comentido hacerme cargo de toda la documentación clínica necesaria de los pacientes. Por eso he sabido de él, de su estado. Se le ha trasladado a una centro de una población del Pirineo catalán. Se va allí deshauciado, a esperar lo inevitable.

He subido a entregar los papeles del alta y su esposa me ha llevado fuera de la habitación para que su marido no escuchara la breve conversación que hemos tenido. Ha sido rápido: la medicación paliativa necesaria está prescrita en el informe de alta y la ambulancia estaba ya a punto de llegar para trasladarlo. La tristeza serena de los ojos azul intenso de su esposa, una mujer muy guapa, me han traspasado como puñales, al mirarme directamente a los ojos.

Otras altas hospitalarias me han tenido ocupada en la sexta planta, así que yo me dirigía al ascensor cuando le he visto ya preparándose para marchar hacia la ambulancia. Los chicos que llevan estos transportes son encantadores, gente maja, muy cariñosa, que se hace cargo (lo sé por experiencia propia) con profesionalidad y tacto de los enfermos. El hombre sonreía mientras hablaba con los conductores.

Me duele siempre, pero hoy me ha dolido más.

No estoy triste. Son cosas que pasan y que nos pueden pasar a todos. Nadie está exento. Los que estamos trabajando allí hacemos lo humanamente posible por ayudar a los pacientes. Pero nadie hace milagros.

Esta tarde me ha llegado la noticia de la Agencia Europa Press. Es un rayo de luz en la investigación que lleve a dar con el remedio para esta enfermedad.

Pero, para José, como para otras almas, el remedio no llegará a tiempo.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Darwin y la evolución humana


Sí, finalmente me decidí y el pasado lunes pude organizarme el día para hacerle hueco a esta conferencia que tanto me tentaba.

Mereció la pena jugar al tetris con los horarios de mi familia para poder asistir.

Se requería cita previa y reservé. Una vez allí supe que apenas habían reservado entradas. Me decepcionó pero luego pude comprobar que la sala se fue llenando y acabó casi al tope de su capacidad. El público, muy diverso: jubilados que hacen más cosas que contemplar las innumerables construcciones de esta ciudad (que como siempre anda patas arriba, ¡qué cansancio!), supuse que estudiantes, profesores de universidad y supongo que alguna personalidad de incógnito. El entorno era agradable (la Pedrera de Barcelona es un lugar que me parece bonito, un oasis en medio de esa zona tan posh de la ciudad, con mucha tienda y mucho glamour, más o menos primate... del moderno, me refiero).

Juan Luis de Arsuaga, de la mano de Miguel Perdiguer, inició una charla de poco más de una hora. Luego atendió a un turno de preguntas al que la gente se fue animando a preguntar y requerir más información.

Mi impresión personal es que es un científico que sabe mucho, que además disfruta con lo que hace y que sabe transmitir sus conocimientos. Tiene ese puntito de reírse un poco de la misma ciencia, cosa que no me parece nada mal.

En el curso de su charla fue desgranando las peripecias que llevaron a Charlas Darwin a la redacción de su Origen de las especies, el posterior La evolución del hombre y de la selección en relación al sexo y La expresión de las emociones en los animales y en el hombre.

Dio muchos detalles de la vida de Darwin, su condicion social acomodada, sus estudios universitarios en la Universidad de Edimburgo, su fortaleza física y su actitud en los viajes. Contrastó su forma de vida con la del codescubridor de la selección natural y la evolución, Alfred Russel Wallace, a quien Arsuaga, jocosamente, llama "el otro". Insistió en sus orígenes modestos y su vida, que dependió siempre del hecho de tener que trabajar para poder vivir y realizar sus investigaciones. Dio detalles del navío Beagle (navío tipo cherokee), el llamado bergantín-ataúd en su época por sus características de diseño. Incluso nos mostró una réplica muy parecida que se encuentra en el museo de San Diego, California. No reparó en detalles curiosos que hicieron muy amena la charla, incluso sugirió la polémica suscitada sobre si el señor Darwin iba en el Beagle en calidad de naturalista oficial o tan solo como acompañante. Tomó partido y nos mostró las pruebas que para él sugerían que el señor Darwin realizón su periplo en el Beagle en calidad de naturalista oficial.

Tras estos detalles Arsuaga nos fue introduciendo en el entresijo de evidencias que sugirieron a Darwin (y a Wallace) la teoría de la evolución. La búsqueda del archiconocido "eslabón perdido" y una peculiar relación amor-odio con la paleontología, quien iba, después de todo, a facilitar las pruebas que él necesitaba para basar su teoría.

Me resultó revelador entender la Teoría de la evolución en el contexto de la época en que fue imaginada, lejos todavía de la genética de Mendel y todo el mundo de posibilidades que iba a abrir. Es un aspecto del entorno de Darwin que Arsuaga intentó -y consiguió- hacernos entender en su charla. Las cosas parecen muy evidentes en el 2009. En el mundo de 1859 todo esto debió de sonar muy distinto.

Ya hacia el final enlazó -soberbiamente a mi entender- toda la secuencia de descubrimientos paleontológicos con los hallazgos del yacimiento de Atapuerca. Nos avisó: nos explicó que no iba a mencionar Atapuerca, pero que de algún modo estaba sutilmente flotando en su charla. Llevó su charla hacia donde quería, hacia el momento, el actual, en que un montón de gente está trabajando duro para revelarnos lo que todavía está por descubrir. Enlaza con la convicción de Darwin de que habría mucha investigación posterior a su obra "que arrojaría luz sobre los orígenes y la evolución de la vida".

Finalizó volviendo al origen: "Darwin nunca dijo que el hombre viniera del mono. Darwin dijo que éramos monos, que nunca habíamos dejado de serlo". Arsuaga puso mucha pasión en esa afirmación que -se le notaba- él compartía totalmente.

El turno de preguntas fue tímido al principio, pero al final, de haber tenido más tiempo, creo que todos hubiéramos preguntado algo. Arsuaga contestó a todos sin irse por las ramas (algo que, dado el tema de la conferencia, no hubiera estado nada fuera de lugar).

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Me quedé con muchos detalles del profesor, su saber estar, su ironía sutil en los momentos en los que tomaba partido por una postura u otra (a los científicos nos gusta entrar en discusiones de éstas), su dominio de la comunicación y su pasión sobre todo lo que hablaba.

Me impresiona la pasión, es lo que mueve el mundo y puede hacernos hacer cosas preciosas. Los niños tan sólo aprenden aquello que les apasiona, han de sentir pasión por lo que aprenden. A los adultos nos pasa igual, no hay disciplina mejor que la pasión, no hay máquina más eficiente, que supere limitaciones ni trabas. Cuando la gente pone pasión en lo que hace, su trabajo es magnífico. Esa sensación me la recordó Arsuaga durante su conferencia, el pasado lunes.

No hay mucho más que yo pueda añadir. Me queda pendiente la visita a la exposición, para ver unos fósiles -casi prefiero decir que les presentaré mis respetos- que tanto han aportado a nuestra necesidad de buscar respuestas.

Me lo pasé bomba, señor Arsuaga. Muchas gracias por su charla.

sábado, 23 de mayo de 2009

Charla de Juan Luis de Arsuaga el próximo 25/5 en BCN

En el marco de la exposición que la Caixa de Catalunya y la Junta de Castilla y León han organizado sobre Atapuerca, se están llevando a cabo unas charlas sobre temas relacionados.

El próximo lunes, 25 de mayo, a las 19 h, Juan Luis de Arsuaga, comisario de la exposición y una figura clave en todo lo relacionado con el yacimiento de Atapuerca, dará una conferencia bajo el título: Darwin y la evolución humana.

Resulta una fantástica oportunidad de escuchar en persona a este señor, que tanto sabe y tanto tiempo ha dedicado a la divulgación de los conocimientos sobre la evolución de la especie humana. Creo que es altamente recomendable, así como la exposición, que estará en la ciudad Condal hasta el próximo 28 de junio.

Los apasionados por la arqueología, la antropología, la búsqueda de respuestas sobre lo somos y cómo hemos llegado hasta aquí no nos la podemos perder.

martes, 14 de abril de 2009

Europa hace un millón de años

Durante las vacaciones de Semana Santa, una de las poquísimas actividades que mis circunstancias personales me permitieron llevar a cabo fue visitar la exposición Europa hace un millón de años, que el Museo arqueológico de Cataluña ha organizado y mantendrá al público hasta el próximo 14 de junio.

Está organizada de modo interactivo y pensada para hacer participar sobretodo a los más jóvenes. Mi cachorro se lo pasó bien con los paneles informativos, le hicieron gracia los juegos propuestos y las simulaciones de ordenador para imaginar con más detalle el aspecto que los animales que entonces poblaban nuestras tierras tenían. Me pareció sencilla, sin grandes golpes de efecto pero entretenida y con gancho para atraer a público muy variopinto. Me gustó especialmente la escala geológica presentada con papeles de colores, una columna de casi un metro y medio. Cada color supone una período geológico, contando a partir de la formación del planeta tierra, unos 4.500 millones de años más o menos (no me pidais precisión de reloj suizo). Resulta muy espectacular y ayuda a comprender mejor la escala temporal en la que la exposición sitúa su historia y el significado en el tiempo que la vida del Homo sapiens supone en la historia de la Tierra. Me pareció reveladora y me pregunto si la gente sacará las mismas conclusiones que obtuve yo de la contemplación fascinada del vertigionoso túnel del tiempo del que hemos salido todos los bichitos vivos en la tierra.

Se visita tranquilamente en hora y media, es asequible a todos los públicos y me parece una oportunidad fantástica de acercarse al fondo del museo, nada desdeñable, por cierto.

He descubierto con pesar que han estado organizando un ciclo de charlas sobre el tema. Incluso se puede encontrar una propuesta de excursión de fin de semana a Burgos, a la zona de Atapuerca, con visitas guiadas, charlas, etc, todo un fin de semana dedicado a la Evolución y la paleantropología. La excursión se llevará a cabo a mediados del mes de mayo de este año.

domingo, 5 de abril de 2009

SOLIDARIOS HASTA LA MÉDULA

Hace ocho meses que inicié mi trabajo como auxiliar administrativa suplente en un hospital. Durante este tiempo he ido conociendo una pequeña parte de todos los servicios médicos que un hospital de tipo medio puede ofrecer en mi ciudad. He aprendido un montón sobre la enfermedad, cómo se trata en nuestros hospitales, he aprendido a escuchar a los pacientes, a los médicos, me he introducido en el apasionante mundo de los términos científicos. No es sencillo navegar entre siglas, nombres acortados para procesos con nombres extraños y métodos a veces algo terroríficos.

Como consecuencia de todo ello, hace un par de semanas decidí dar un paso sencillo que quizá pueda suponer una ayuda para alguien que esté ahora en apuros.

Me he hecho donante de médula ósea.

Pregunté por ello en el hospital Clínic de Barcelona, uno de los centros de recepción de donantes. No es el único centro que lo hace, en cada provincia y localidad hay alguna institución hospitalaria que lo coordina.

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El procedimiento para hacerse donante es sencillo: en el centro de referencia de la localidad se rellena un cuestionario con información sobre básicos y un historial clínico. Se realiza una extracción de sangre. Extraen dos tubos, uno para realizar el estudio de compatibilidad y otro que será guardado para realizar un estudio ampliado en caso de aparecer un posible paciente compatible. Se firma una hora de inscripción en el Registro. En este documento se autoriza a inscribir los datos de compatibilidad en el Registro de donantes de médula ósea (REDMO. Lógicamente esta información es estrictamente confidencial y queda protegida en todo momento.

Una vez cumplimentado este trámite se entra a formar parte de la red mundial de donantes voluntarios de progenitores hematopoyéticos.

Es interesante saber que los donantes han de tener entre 18 y 55 años, que su estado general de salud ha de ser bueno. NO pueden ser donantes personas que hayan sufrido algún tipo de hepatitis u otra enfermedad infecciosa, tampoco los afectos de diabetis, hipertensión arterial no controlada, algún de patología que pueda suponer un riesgo añadido de complicaciones para el donante. Es bueno informarse antes si se cree que se tiene alguna condición que puede impedir la donación.

Las células madre se pueden obtener a partir de la médula ósea o de la sangre periférica. La condición del paciente y las circunstancias del donante pueden condicionar el tipo de donación. En todo momento el donante es informado de los procedimientos y tiene potestad para reconsiderar su decisión de donar o no.

La donación de médula ósea se realiza en quirófano, bajo anestesia general o epidural. Se realizan varias punciones en las crestas ilíacas posteriores. Es una pequeña intervención que requerirá del protocolo habitual de cualquier intervención: revisión médica completa en el centro en el que se efectuará la donación, que siempre será el más próximo al domicilio, el chequeo habitual para intervenciones (análisis de sangre, radiografía y electrocardiograma) que servirá para valorar el tipo de anestesia. Se practican además una o dos extracciones de sangre que serán autotransfundidas en el momento de la intervención. Los riesgos y efectos secundarios vienen dados por el tipo de anestesia recibida y son los habituales en cualquier intervención leve.

Sobre la donación de sangre periférica: Las células madre pueden también circular por la sangre tras la administración de unos fármacos llamados factores de crecimiento hematopoyético. Si fuera aconsejable este método, los preparativos son similares: analítica y electrocardiograma para ver estado de salud.

El procedimiento consiste en administrar unos días antes los factores de crecimiento hematopoyético por vía subcutánea. Se reciben dosis cada 12 o 24 horas durante cuatro o cinco días.

El día de la donación el paciente se instala en una sala parecida a las de las donaciones de sangre y tras pinchársele una vena del brazo se hará circular su sangre por unas máquinas que se llaman "separadores celulares". Son máquinas centrífugas que separan las células madre y retornan el resto al torrente sanguíneo del donante mediante una vena del otro brazo. Es un proceso que dura unas tres o cuatro horas. A veces es necesario repetir el proceso al día siguiente si no se ha obtenido el número suficiente de células.

Este procedimento tiene como posibles efectos secundarios la aparición de rampas musculares y hormigueo debido al uso del citrato que se utiliza para evitar la coagulación de la sangre en el separador celular. Es transitorio. También puede ocurrir que baje el número de plaquetas y glóbulos blancos, hecho que en dos tiene síntomas y que se normaliza en un par de semanas.

Puede ocurrir que unas semanas o varios meses más tarde se requiera al donante para una segunda donación para el mismo paciente por haber habido complicaciones en su evolución que suelen ser fallo del implante o recidiva de la enfermedad. Si el donante acepta la segunda donación, ésta suele ser casi siempre de sangre periférica.

(Información extraída de la hoja de consentimiento informado para donantes de progenitores hematopoyéticos)

REDMO (Registre de donants de medul·la òssia)
Fundació internacional Josep Carreras per a la lluita contra la leucèmia
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Entré decidida en la sala de donantes de sangre del Clínic. Era un lunes, un día tranquilo. Apenas dos mujeres y un guapo mozo estaban estirados y leyendo el diario mientras su sangre corría de sus brazos hacia las bolsitas en máquinas próximas a ellos.

He de confesar que soy miedosa, la sangre me aterra, es como una fobia, algo que llevo trabajándome desde hace mucho. Un pequeño problema personal conmigo misma.

Me senté muy valiente (pero menos) para realizar la extracción de sangre. Cuando vi la aguja mi valentía se desmoronó. Una semana antes me habían practicado una extracción de rutina para ver mi estado de salud y por primera vez había sido capaz de mirar cómo la enfermera buscaba mi vena y pinchaba mientras charlábamos amigablemente. Pero no estaba preparada para ver una aguja bastante más larga. Cerré los ojos y miré hacia otro lado mientras me esforzaba en controlar el sudor frío que se iniciaba en mis sienes y esa angustia tan conocida, precursora de un inminente desmayo. Abrí los ojos, la enfermera me miraba con recelo:

-¿Estás bien?

-Síiii, muy bien. Tragué saliva.

La enfermera no pudo disimular un gesto de "vaya, una miedica" mientras yo me apresuraba a visualizar lo menos parecido a una aguja que pudiera imaginar. Sentí el pinchazo y la aguja invadiendo mi vena. Respiré. Me sentía algo mejor. Incluso sonreí, por aquello de convencer a la enfermera de que "todo iba bien". Me temo que no la convencí. Era poco habladora, pero je je, llevaba el escepticismo pintado en su rostro.

He de decir que las enfermeras de los hospitales, las que yo conozco, son maestras en el arte de pinchar, son precisas, conocen con un leve toque si la vena es la adecuada o no, son decididas, lo hacen genial. Es algo que las aprensivas agradecemos en el alma.

La extracción fue rápida. La enfermera fue muy meticulosa en taponar la herida para que no se me hiciera un hematoma en el brazo.

-¿Bien de verdad?

-Bien, sí, de verdad (sonrisa boba de narices por mi parte).

-Ala, pues ya está. Te puedes ir a casa.

Supongo que imaginaréis que me puse de todos los colores al conocer a fondo el procedimiento. Igualmente dije que sí a seguir con el proceso de inclusión.

¿Por qué? ¿para qué complicarme la vida? ¿para qué meterse en anestesias, quirófanos y procedimientos algo desagradables?

Siempre he dicho que soy incapaz de meterme en el quirófano para ponerme una talla 95 de pecho, o conseguir unos pómulos más marcados, un trasero de lujo.

Esto es distinto.

Mi primera suplencia en el hospital la realicé en el servicio de hematología. He estado varias veces allí. Mañana regreso a este servicio, por las suplencias de Semana Santa. Es un servicio excelente, llevado por un equipo de médicos brillante, con una gran calidad tanto humana como profesional. De su mano entré en la vida de algunos de esos pacientes, víctimas de leucemias, linfomas Hogdkin y no Hogkin con todas sus variaciones. A algunos la quimioterapia no funciona o recidivan sus tumores o sus familiares no son compatibles para una posible donación. He conocido a unas cuantas de estas personas, les he mirado a la cara, les he preparado los papeles de las altas médicas, las recetas, les he escuchado en sus sueños, sus cosas.

Es difícil quedarse uno con todo lo que tiene cuando un poco de lo se posee puede ayudar a otro ser con problemas.

La búsqueda de un donante no emparentado es la búsqueda de una aguja en un pajar. Muchos pacientes mueren esperando que aparezca ese ser anónimo con quien tener algo en común, algo tan íntimo como la médula ósea o sus componentes.

Uno nunca sabe, en este camino, si va a necesitar algo de alguien.

Quienquiera que seas, el que ahora lee esto: nunca lo sabremos (las donaciones son siempre anónimas) pero... ¿te imaginas que quizá algún día mi sangre pueda salvar tu vida? ¿quién sabe si algún día un gesto tuyo, algo dado voluntariamente por ti pueda salvar la mía?

No nos pertenecemos. Nada ni nadie nos pertenece. El mío, creo, que es un pequeño gesto coherente en la incoherencia llamada Sarah. Así que no me halaguéis ni penséis en lo estúpida o quizá buenísima persona que soy por ello. Las cosas son así.

Quizá alguien que lea esto decida hacer como yo y... pasar a la acción. La mía supone una aguja más para buscar en ese pajar. ¿Quieres añadir la tuya?

Lovecats, de Benita Winkler