lunes, 17 de mayo de 2010

De vuelta al principio: 4,6

El sábado 15 de mayo tuvo lugar el examen oposición para plazas de administrativos del ICS (la empresa pública que gestiona la mayor parte de la sanidad pública en la comunidad autónoma de Catalunya).

He estado preparándome, ciertamente abducida del común de los mortales. Me he centrado en la familia, me he centrado en el trabajo y, por supuesto en los 29 temas que entraban en el examen.

La vida no es justa, ni esforzarse tiene necesariamente su recompensa. ¿Estudié? sí, ¿lo suficiente? a mi entender no. Me faltó tiempo y capacidad, y algo de suerte, y algo de temple. Me tomé esto como algo personal y fui al examen muy tensa y nerviosa. Algo que un opositor experimentado jamás debería hacer.

Asi que he suspendido. Saqué un escaso 4,6 que no refleja mi trabajo realizado ni lo que sabía. ¿Me ha dolido? Por supuesto. Todos queremos lucirnos y destacar, ser los mejores. Yo no soy diferente del resto y me molesta haber rendido tan poco cuando podía haberlo hecho mejor.

Pero esta es mi realidad: la que he tenido que afrontar desde el sábado por la noche (que vaya unas horitas para hacer un examen, salía a las 20:45 h de las instalaciones universitarias) hasta hoy en que han subido la plantilla de respuestas acertadas y he confirmado mis sospechas.

Estos meses de poca comunicación no han lo han sido tan solo por los libros. El trabajo me ha ido llevando por derroteros nuevos en los que voy profundizando. Llevo una temporada larga en diversos centros de salud mental de la zona de influencia del hospital del Mar. Estoy afrontando la salud mental en diversos planos, desde el puro y duro de la atención primaria, codo a codo con médicos y pacientes, de diversos barrios de Barcelona, hasta la dirección y la gestión de Recursos Humanos en el hospital. Mi trabajo es apasionante, me gusta y es imposible resumir aquí lo aprendido en mi trato con seres humanos "enfermos" y médicos "sanos"... he conocido a personas con historias desgarradoras, en las que la mala suerte y la locura se dan la mano del nadar contracorriente. He tenido el placer de descubrir a los seres humanos que habitan tras la fachada de los/las psiquiatras, los/las psicólogas... he descubierto el trabajo incansable de enfermeros y trabajadores sociales que están en la calle moviéndose en los domicilios de los desheredados (los que lo tienen) Está siendo tan intenso que no cabe en esta entrada, es totalmente irresumible. Estoy convencida de que mi trabajo tiene un sentido, que atender a los demás, pese a sus (nuestros) egoísmos y sus (nuestras) miserias es un camino de doble sentido: yo he aprendido de ellos y ellos, quiero creer, se han sentido acogidos y ayudados desde mi posición de administrativa. Trabajar con gente ejercita la paciencia, desde luego, y la sabiduría, y el descubrimiento.

¿He acabado con las oposiciones? ni por asomo, soy testaruda hasta extremos patológicos. Voy a seguir porque no tengo otra opción y porque es lo que me apetece hacer. Espero seguir trabajando, ergo aprendiendo...

Lo que sí me he propuesto es no dejar tan de lado la blogosfera, a los compañeros a los que he extrañado pero a los que me he sentido incapaz de escribir. Es cierto que en algunos momentos me he sentado ante el ordenador con la mente repleta de ideas para contar... y sin palabras para hacerlo. Creo que van regresando al punto de partida.

Mi vida está algo lejos de ser fácil (seguro que las vuestras tampoco lo son). Pero... os leeré de nuevo, no puede ser de otro modo.

Este breve resumen quiero dedicarlo a un racimo de personas con las que he compartido trechos del camino. Algunos son amigos que vienen de lejos, otros son descubrimientos, casi todos de mi trabajo en los diversos centros de atención primaria por los que he tenido el placer (y el honor) de ir pasando. Algún amigo de muy lejos en el tiempo, reencontrado... un racimo de personas que me han mostrado algo que no sabía y a las que debo algo. Estoy segura de que si las buenas intenciones y los buenos deseos hubieran bastado, en lugar de un 4,6 hubiera sacado un 10 elevado a la cuarta potencia.

Así que gracias: a mis sufridos padres, a Toni y a Gabriel (tranquilos, pacientes, muy pacientes pareja e hijo) a Pepi, Carmen Roca, Carmen Jal, Gloria, Salvi, Dolors (amigas de la Guardería Apolo 10); a Mayte, Loli, Margarita, Norma, Lola, Ana Muñoz, Clotilde Madrid, Teresa, Albert, (CSM Sant Martí Nord), a Mónica (CSMIJ Sant Martí Sud), a Mireia, Rosa Ventura (CAP Maragall), a Mar (el terremoto del CSMIJ Ciutat Vella), Julio, Pili Nonell, Montserrat Raurell (me sufrieron 21 años en Artes Gráficas, y están vivos para contarlo), a Conchi (del Esplai Totikap), a Christine, Almudena, Helena, Magda, María, Mercè (una utopía: Barcelona gat i gos), a Encarna, Marián, Mónica (de otra utopía: Desa - el Molí), a Eva y Ricardo (Ricardo: amigo de infancia, a veces un hermano cósmico y otras un demonio en la cocina); a Rosa y a Amparo (grandes compañeras, profesionales y consejeras del Hospital del Mar). A Nuria y Olivier (desde Avignon, Francia). No me quiero dejar en el tintero a Anna, Franxesca, Irene, Lourdes, Miriam, compañeras de la clase a la que asistí para preparar el examen: ¡chicas, a ver si alguna ha logrado pasar la primera prueba, no olvidéis que el gabinete de crisis sigue más vivo que nunca!

Hago una mención especial a Juan y a Esperanza (Institut de Neuropsiquiatria i Addiccions - INAD) mis compañeros de trabajo de la última suplencia que estoy realizando: ellos y el equipo del INAD del Hospital del Mar han sido muy amables conmigo y me han mostrado las luces y las sombras que habitan en las organizaciones sanitarias), eso sin contar con el placer de su compañía. El viernes finaliza la suplencia, dejo a un par de excelentes compañeros de trabajo, y quiero pensar que un poco amigos también. Por supuesto no me dejo a Rosa, la secretaria a quien suplí durante estas semanas con motivo de su intervención quirúrgica, ya superada y de regreso al hospital.

Espero no haberme dejado a nadie, pues mientras escribo veo a mucha gente que ha estado más o menos próxima en estos últimos meses. Del mundo virtual he tenido mensajes de ánimo que, para no establecer agravios comparativos, agradezco a todo el mundo desde aquí.

Y... un guiño: he vuelto... y me vais a "leer", si queréis.

9 comentarios:

en Girbén dijo...

Millor conjuntar, Sarah, que opositar.
La nota sap greu però se't veu ben sencera i mirant endavant. Ànim, doncs!

Joselu dijo...

Bienvenida, se te echaba a faltar. Siento este contratiempo, pero seguro que con tu voluntad terminarás llegando adonde quieres. Un abrazo.

sarah dijo...

Girbén: definitavent, tens raó. Malgrat això opositar és el que em toca fer de portes en fora. Pell endins... conjunts i més conjunts, sempre cercant punts en comú més que no pas diferències...

Joselu: me ha dolido y he descubierto que, pequeño, pero todavía me queda ego que se duele de lo acontecido. Pero... como todo tiene un lado positivo sigo estudiando, porque no puedo tirar la toalla y porque soy, de verdad, testaruda. Ayer me tocó asumir y entender qué me había ido mal, comprender las limitaciones de una madre y currante que afronta un temario de 25-30 temas con el desparpajo de quien se lleva el carro a la compra, y desde luego a aprender de los errores, que los hubo. Creo que he de hacer las cosas de otra manera.

Y resarcirme, y no abandonar a los amigos...

Un abrazo a todos.

Tesi dijo...

Siento tu nota y sonrío por tu vuelta.

Y sí Valladolid es una ciudad un tanto gris, pero tiene unos destellos de color tan fantásticos que la hacen única.

Besos!

Yolanda dijo...

Sarah, no te desanimes. Vuelve aintentarlo hasta que logres tu propósito. Las oposiciones son muy injustas y muy cabronas. No siempre aprueba quien más se lo merece. Yo he tenido colegas estupendos que nunca las aprobaron y otros que no sé cómo llegaron a conseguir un puesto fijo, de puro inútiles.
Me gusta lo que dices, cómo cuentas tus experiencias. Tratar con personas es apasionante, pero tambien muy frustrante a veces. Sigue siendo como eres, hacen falta personas como tú en la Sanidad pública. ¡Ánimo!
Un beso.

samuel dijo...

Ya estaba pensando como habria ido tu test, bueno, esto ha sido un calentamiento, luego ya insistiendo, habra resultados mejores. Los esfuerzos no son siempre recompensados, pero dan experiencia. Yo te felicito por haberlo intentado y por disfrutar de tu trabajo, eso es muy importante.Feliz regreso, te leere.

Rosen dijo...

Brujilla: He leído algo tuyo de vez en cuando a escondidas, sin dejarme ver, sin opinar, sin decir, pero sí con el sentimiento de aprecio que te mereces.
Hace tiempo que creo saber la persona llena de humanidad, llena de sentimientos, que a muchos nos hace falta emular.
Es difícil encontrar personas así en la vida cotidiana, aunque si abrimos los ojos no sólo para ver, las podemos encontrar.
No te quepa duda que tu suspenso es el acicate que te hace seguir estudiando, pues si quizás hubieras aprobado con bunea nota, es posible que ya no continuaras estudiando.
Tienes 45 años, dices. Eres madre y esposa, trabajas dentro y fuera de casa y además le dedicas tiempo a los abandonados animales urbanos...
Todo ello te convierte en una persona digna de admirar, no lo dudes.
Tu grupo de amigos te anima a seguir luchando. Yo no lo soy, pero permíteme que te anime desde la distancia con mis palabras.
Rosen Krantz

sarah dijo...

Tesi, gracias por tu comentario.

Tu ciudad, como las demás tiene sombras y luces. Tengo fotos de allí de un pucelano que conocí hace mucho y la convirtieron en una ciudad especial. Como te dije, en algún momento no lejano tendré que ir para comprobar por mí misma esas explosiones de color y esas penumbras. Yo, que vivo al lado del mar, siempre me he sentido fascinada por la idea de estar rodeada de tierra por todas partes. Suerte en tu nuevo camino.

Yolanda, tengo intención de contaros cosas sobre lo que estoy viviendo. La Sanidad pública es un monstruo de mil cabezas, y depende de la que te toque, tu vida puede hacerse más dulce o convertirse en un infierno. Soy muy testaruda y ya estoy en lo de planificarme y seguir estudiando (aparte de que hay convocatorias a medio largo y plazo a la vista). Un beso.

¡Qué alegría que te hayas acordado de mí, Samuel! Las oposiciones son un camino gris, y más ahora, con la crisis y la necesidad desesperada de buscar trabajo. Nos leeremos seguro, gracias por tu amable visita.

Rosen: agradezco tus cálidas palabras. Espero que nos leamos más veces. He descubierto a muchísima gente, anónima, que no pasará a la Historia oficial, pero que son auténticos valientes plantando cara a la vida y dispuestos a cambiar "su"-el mundo. A ver si te descubro, misterioso filósofo o filósofa...

Miguel Ángel Raya Saavedra dijo...

Una nota puede afectar a tu autoestima? Una oposición arbitraria? Te daremos permiso para que te afecte cuando las oposiciones sean justas, adecuadas, midan realmente a las personas, cuando se ajusten al axioma de que el/la opositor no es el/la profesional, y mucho menos la persona. Sólo entonces tendrás el permiso de los que te aprecian para desanimarte, aunque sea un poquito solamente. Un besazo


Lovecats, de Benita Winkler