sábado, 3 de enero de 2009

Sin fronteras

Establecemos límites.

Delimitamos las cosas nombrándolas.

Con la palabra, el concepto, creemos acotar la realidad, dominarla.

Nos apoderamos del tiempo, lo compartimentamos en pequeños trocitos, en calendarios, relojes, cronómetros... los años.

Muchos sistemas nos hemos inventado para saber cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que tomamos las uvas.

Es una manera de marcar un punto en el tiempo. Vale, es tan bueno un modo cómo otro, da igual que el calendario sea chino, juliano, árabe, tibetano.

En mi entorno las cosas siguen igual que en-el-pa-sa-do año, aliviada ya un poco del peso de las celebraciones familiares de las que un poco esclava sí que me siento.

Sigo tremendamente resfriada, un catarro que dura más de un mes y que no tiene visos de desaparecer. Hace mucho que no sufría de uno tan recalcitrante, mi sistema inmunológico no parece tener ganas de echarlo a la calle. Dichosa humedad mediterránea.

Durante las Navidades el temporal de Levante arrasó la playa que bordea la ciudad de Barecelona. El temporal fue espectacular para lo que nos tiene acostumbrados el Mediterráneo. La gente contemplaba apenada, días después, la escasa playa que nuestros técnicos se empeñan una y otra vez en "crear" y que cada invierno, en uno u otro temporal, desaparece. Lo pensaba uno de estos días, camino a mi trabajo: es casi cómico nuestro empeño de construir una playa allí donde Gaia dice que no, que no la quiere. Recordé una escena de la película Memorias de África, una que me parece muy divertida. La baronesa Blixen quiere realizar un pequeño estanque. Farah le insiste en que no puede retener el agua en ese lugar. "Estas aguas han de ir a Mombasa, han de ir a su casa" le decía, incapaz de entender el empeño de Karen de controlar algo de la naturaleza tan poco controlable como el agua. Al final, como suele suceder, las aguas "acabarán yendo a Mombasa". Farah dixit.

Mi trabajo estos días, las suplencias de Navidad, me han vuelto a conectar con el mundo del hospital, de la enfermedad y de los sentimientos tan variopintos que la gente muestra en días como estos. He estado al servicio de gente muy enferma, que alberga esperanzas y lucha. He hablado con familiares desesperados por no saber muy bien con lo que se enfrentan. No me deja indiferente el franco contraste de lo que veo en el hospital: vida-esperanza-muerte-vida y no siempre en el mismo orden. Me decía un familiar de un paciente al que le hice una gestión, (ella trabaja en Cádiz como enfermera para pacientes oncológicos) que le resultaba muy duro su trabajo, que no servía para ello. Le comenté mi sentir al respecto: tengo días buenos, en los que me distancio y no cruzo la línea, no es bueno cruzarla, ni para el que trabaja ni para el paciente. Otros días te impresionas cuando ves a gente con tan mala pata en la lotería de las enfermedades y te llevas cierta pena en el corazón, porque más por ellos no puedes hacer. Lo mío es el papeleo, los informes, la burocracia. Me sigue gustando la sensación de que mi trabajo sirve para algo y tiene un sentido. No es lo mismo ganarse la vida embaucando incautos para venderles cualquier cosa que aconsejarles o ayudarles en los intrincados protocolos del mundo sanitario, a veces escucharlos, incluso soportar su rabia que nunca es personal, están enfadados con un sistema sanitario que cojea, con una enfermedad que no entienden y con el terror a perder a un ser querido. Ni la magia de las brujas puede realizar ciertos milagros.

Ciertos días duele.

Por ello seguimos, sí, estableciendo límites, delimitando, lo material y el intangible mundo de los sentimientos, ponemos barreras entre los demás y nosotros, para no herirnos más de lo justo y necesario.

Mas, por dentro, la bruja sin varita mágica está quieta, atenta, escucha...

----------------------------------------------------------------------------------



-------------------------------------------------------------------------------

Me pierde la sensualidad de la voz de Björk, me gustan muchas de sus canciones. No os traduzco estas letras, son muy sencillas...

You'll be given love
You'll be taken care of
You'll be given love
You have to trust it

Maybe not from the sources
You have poured yours
Maybe not from the directions
You are staring at

Twist your head around
It's all around you
All is full of love
All around you

All is full of love
You just ain't receiving
All is full of love
Your phone is off the hook
All is full of love
Your doors are all shut
All is full of love!
be the little angel

All is full of love, all is full of love
All is full of love, all is full of love ...

7 comentarios:

El Criticon dijo...

Como bien dices no hay fronteras.
Esas lineas imaginarias las inventaron los humanos, para se parar culturas, religiones, razas e incluso enfermedades.
Tampoco el tiempo existe, pero nos empeñamos en saber, en que dia y a que hora nacemos, morimos e incluso el dia y la hora que hicimos por ultima vez el amor.
Creamos los numeros para saber a cuanta gente matamos.
Y las letras para contarselo a los demas.
Pero ¿estariamos mejor sin todo eso?
¿Estariamos mejor sin ponernos barreras entre nosotros?
¿Estariamos mejor, si no nos acompañara la soledad?
Quiza estas reflexiones sean absurdas, absurdas como mi memoria, que me hace recordar cosas que no quiero.
Besos, vecina del otro lado de la montaña, y no pares de escribir de esta manera.

Alonee dijo...

.... buenos días, Sarah:
interesante reflexión, la del tiempo... me ha sorprendido saber que esta linealidad del tiempo que nos hemos inventado, y que tan bien expresas en tu entrada, esa partición en pequeños trocitos, es algo "exclusivo" de nuestra cultura occidental.
Me ha llamado la atención y me ha hecho reflexionar, el conocer la diferente concepción del tiempo que tienen otras culturas... es interesante.
un beso.

maria dijo...

Me ha gustado mucho tu post y entiendo perfectamente tu forma de pensar que tan bien has expresado, a mi tambien me has hecho reflexionar.. El equilibrio esta en no cruzar el limite y esa es la teoria, que muchas veces se consigue practicar, pero otras para una persona sensible, es muy dificil no poder implicarse y no pasar ese limite. Un beso y me gusta como escribes

luna dijo...

Que te traiigan muchas cosas los reyes, ;).

Besos.

Laureta dijo...

Holaa Sarah!! La verdad es que tenia ganas de volveros a leer... Me ha resultado conmovedor tus palabras en esta entrada, y la verdad es que a veces es tiempo es algo mucho más "humano" que otra cosa, pero estos meses que he podido perder la noción del tiempo, me he dado cuenta, que sin una rutina, no existe tal medida....

En cuanto a eso de las playas, en mi tierra pasó lo mismo no hace mucho... un tremendo temporal arrasó las costas desde Peñiscola hasta Gandia, quedando casi todo el levante valenciano, arrasado, pero existen demasiados empeñados en que eso se recupere... bueno, que le vamos a hacer... algun dia se darán cuenta que eso no tiene que ser asi, necesariamente...

En cuanto a la linea, yo no sé si sería capaz de quedarme en mi lado,.. creo que no sabria, pero por el contrario, no me importaría poder estar en el borde, pasarla y volver a mi lado cuando tenga que serlo... La vida es demasiado compleja para .... bueno.... no sé si me entiendes...

Te mando un beso enorme, Sarah.... i aunque siga siendo TODO igual, te deseo un feliz año nuevo!!! :)

Espero que todo vaya mejor!

BESOS guapa!! :)))

Orfalas dijo...

No se como podeis sobrevivir los que os dedicais a la sanidad y seguir teniendo algo dentro.

Yo no podria. Y conozco a muchos que se les ha muerto el interior...

sarah dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios, vuestras aportaciones, sin duda, complementan lo que entre todos vamos reflexionando.

Bienvenidos seais los que habéis pasado por aquí de nuevas, espero que sea el principio de grandes colaboraciones a cuatro, seis, ocho manos...

Me llama la atención el comentario de Orfalas. Nadie dijo que estar en el mundo del hospital fuera fácil. Entiendo lo que me dices y he comprobado, como tú, que hay gente que con el tiempo se vuelve de piedra, hay médicos que no sienten nada, ignoro si lo hacen por protegerse o bien porque realmente dejan de ver vidas para ver tan solo casos. Otros en cambio llevan la humanidad pintada en el rostro y de dan por entero. Yo llevo poco tiempo en esto, pero he pasado por servicios que no son alegres: las leucemias, los linfomas, las púrpuras, son enfermedades complicadas cuando no letales. El mundo de la tuberculosis, el sida, las infecciones nosocomiales son otro tanto. Pero yo lo veo desde otro punto de vista: mi trabajo tiene el sentido de ayudar a los demás en lo posible, créeme, muchas veces la gente agradece que les trates como seres humanos, con consideración, aunque a veces no puedas hacer más que eso. Yo, lo dije en el post, tengo días, hay días en que duele lo que ves, días en que se me escapan las lágrimas cuando veo tanta miseria, tanta vida malgastada por un mal polvo, una decisión alocada o simplemente tanta mala suerte. A esos que "se lo han buscado" les daría una ostia primero, por insensatos y luego lloraría con ellos por lo irreparable de sus consecuencias, a veces cruzo la línea, soy humana, no un robot... es trabajo, pero le veo más sentido a este trabajo que estar en una puñetera cadena de producción para enriquecer a un jodido empresario (perdón) para el que no significo ab-so-lu-ta-men-te nada más que dinero, dinero, dinero...

El tiempo, Alonee, es algo tan delicado, mágico, intangible... Mike Oldfield lo dice en una de sus piezas más bonitas: Only time will tell (solo el tiempo dirá...)

Criticón, Maria, me alegra mucho saber que os gusta lo que escribo. Lo decía Bukowski y creo que tiene razón: todos podemos ser escritores, aunque, tan solo unos pocos pueden vivir de ello. El resto... tenemos los blogs juas juas juas.

Laureta, chiqueta, eres mi bióloga más sensible y preferida, ya lo sabes :-))

Y a Luna quiero decirle que los Reyes no me van a traer nada, que no está "el horno para bollos", pero contemplar los cuadros que subes y sus comentarios en ese rincón cálido en donde siempre es verano, es suficiente regalo.


Lovecats, de Benita Winkler