sábado, 10 de julio de 2010

Barcelona - Sefarad



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Los viernes son días muy largos para mí. Me voy a las 7 de la mañana de casa y regreso sobre las 21:30 h. A la jornada laboral de suplencia que me toque, he añadido 5 horas de clase, ya que sigo enfrascada en la preparación de oposiciones (las próximas en octubre).


Entre trabajo y clase me queda una hora o hora y media a lo sumo, que aprovecho para comer algo o tomar un café antes de entrar a la academia.

En tal coyuntura, hace un par de semanas, tomando café antes de clase, encontré información sobre la cultura hebrea en mi ciudad en el suplemento del diario de La Vanguardia. Hay una tienda de vinos kosher y libros en el barrio Gótico, concretamente en la parte judía de esta zona, llamada comúnmente en mi idoma Call jueu. También supe que existe lo que se llama el Centro de Interpretación del Call. Me interesó y decidí que haría una visita a la tienda. Como siempre, despistada como soy, me fui a clase sin apuntar direcciones ni más datos.

Este verano trabajaré de nuevo en el Hospital, básicamente en el Servicio de Psiquiatría, con alguna incursión de algunas semanas en otros Servicios. Trabajar allí, aparte del reto que supone, tiene el plus añadido de un horario ventajoso (a priori, de ocho a tres de la tarde, si acabo el trabajo, claro, en el hospital "no se nos cae el bolígrafo a las 15:00h") y como vivo no demasiado lejos, implica un paseo agradable desde mi casa, a veces por el puerto y otras a través del Raval-barrio Gótico-La Ribera.

Hace un par de días, durante mi regreso a casa, recordé la tienda hebrea y decidí regresar a casa por el barrio Gótico. En la plaza Sant Jaume me detuve, pensé dónde estaba el Call y dejé a mis pies tomar un rumbo.

A los cinco minutos, sin saber en qué calle estaba, me había plantado ante la tienda. Se llama, claro, Call Barcelona.

Entré a curiosear. La tienda está en una parte muy tranquila y poco transitada, está pulcramente organizada, de tal manera que el tiempo parece detenerse. Estuve curioseando entre los libros, los vinos y cavas que allí venden. Finalmente pregunté a la persona que atiende y acabamos charlando durante media hora sobre los vinos kosher, la cultura hebrea, la religión y la Kabalah. La conversación resultó tan intensa que cambié mi primera opción de llevarme un libro sobre cocina sefardí por una curiosidad: La esencia, el infinito y el alma, de Haim David Zukerwar, que el dueño de la tienda me recomendó como introducción a la filosofía hebrea.

Hoy he degustado una botella de cava kosher, fabricado en mi tierra por la casa Vallformosa (una bodega pequeña y de calidad, para los que amamos el cava). La persona que me atendió me explicó alguna de las particularidades de la elaboración del cava y los vinos, de la situación del judaísmo en el mundo. El cava me resultó suave y afrutado, un brut muy bueno, con una excelente relación calidad-precio.

Cataluña guarda bastantes recuerdos del nuestro pasado común hebreo. Son fáciles de reconocer en ciudades como Girona, Montblanc, Barcelona... se ha hecho un esfuerzo importante en recuperar estas zonas tan bonitas (algunas, como el Call de Girona son espectaculares).

Por otro lado me abrumó descubrir que, frente a 1.200 millones de practicantes musulmanes (aproximadamente) y tropecientos millones más de católicos y cristianos diversos, la población hebrea apenas asciende a unos 20 millones de habitantes. En mi ignorancia pensé que eran bastantes más. Este detalle añadió un punto más de admiración hacia un pueblo que se resiste a ser barrido del mapa sin más entre el maremagnum de la globalización. Por lo que he podido constatar, en España viven, aproximadamente, entre 10.000 y 25.000 hebreos.

No voy a entrar en cuestiones políticas, complejas para mí por desconocimiento. Como persona que admira la cultura y el saber, he gustado de conocerlos. Hace ya bastantes años pasé un fin de semana en Girona, precisamente en el Call jueu de esta ciudad. En el tren de regreso a Barcelona coincidí con lo que intuí después que debía ser un rabí , con el que mantuve una conversación sobre la historia medieval de Girona; aquel hombre, educado y extremadamente culto, selló un grato recuerdo de aquel viaje. Ahora sé que en mi ciudad hay lugares de encuentro con la cultura hebrea.

Si os gusta el buen vino, el paseo tranquilo por una de las zonas más bonitas de Barcelona, conversación educada y agradable, pasaos por El Cally no olvidéis la tiendecita. Os gustará.

6 comentarios:

Joselu dijo...

Desconocía la existencia de esta tienda aunque he paseado infinidad de ocasiones por las calles que comentas, incluida la del Call. La próxima vez que vaya tengo que entrar.

La cultura hebrea está en la base del monoteísmo cristiano y también del musulmán. Ha sido un pueblo reducido en número pero de una potencia y capacidad de influencia extraordinaria en la historia del mundo. Ya hemos citado en otras ocasiones la enorme nómina de talento en todos los órdenes que ha proporcionado el universo judío, sea creyente o no. Se puede ser judío y ateo, como Woody Allen y tantos otros.

La razón del escaso número de judíos en el mundo a diferencia de los musulmanes o cristianos estriba en que no es una religión proselitista ni uno puede convertirse a ella como al Islam o el cristianismo. Se pertenece al judaísmo por herencia de sangre y educación desde niño. Tengo entendido que son poco frecuentes los matrimonios mixtos entre judíos y no judíos para continuar con la estirpe. Tuve ocasión de conocer a judíos en mi estancia en los Estados Unidos y fui consciente del gran problema que supone una relación afectiva mixta para muchos.

Un cordial saludo.

sarah dijo...

Como siempre, Joselu, tus contribuciones siempre complementan y amplían mis descubrimientos.

Algo sabía de sus razones culturales y de la dificultad de los matrimonios mixtos. Supongo que tienen, como todas las culturas, sus tabúes, sus must y sus mustn't.

Lo que no quita la riqueza que han aportado en el pasado y en el presente, al margen de otras cuestiones con las que podemos estar o no de acuerdo.

Yo asisto como oyente agnóstica que procura escuchar todas las versiones, por supuesto.

Si te pasas por "el Call" aparte de disfrutar de un poco de paz en nuestro "maltratado centro turístico" (ahora no hay quien dé un paso por el centro de Barcelona, de la cantidad de turismo que hay), espero que te guste la tienda.

Un abrazo, Joselu

fernando "dito" castañeda conde dijo...

Muy interesante y sugerente introducción a una parte de nuestra cultura poco asumida y valorada como es la hebrea, tomo nota para mi siguiente visita a Barcelona, recibe un fraternal abrazo.

cabopá dijo...

Hola brujilla en tu buhardilla,gracias por tu visita vienes con muy buena recomendación.
Me gusta tu foto de cabecera,menudo mar y montañas....
Volveré más despacico y te leeré pinta muy bien la Barcelona que nos muestras de tus paseos entre col y col....
Besicos salados desde el Mar Menor.

lisa estetic dijo...

Me gusta saber como sefaradita q soy que en Barcelona todavia podemos mantener nuestras raizes.

sarah dijo...

Lisa, la tienda sigue abierta a día de hoy y el Call, aunque pequeñito en Barcelona, sigue contemplando el devenir de los tiempos. Si no has visitado el de Girona, Montblanc o la Judería de Toledo, hazlo, te van a encantar. Están bien conservados y tienen un aire único, diferente, de lo que en su momento fueron. Yo sigo paseando por ellos tanto como mi escaso tiempo libre me lo permiten. Por algún motivo, me gustan estos rincones. Shalom, Lisa.


Lovecats, de Benita Winkler