viernes, 2 de octubre de 2009

Gari



----------------------------------------------------------------------------------

Un pequeño vicio, para amantes de la cocina japonesa.

Siempre tengo en la nevera.

Su sabor penetrante es delicioso, su textura y el punto picante sacuden la modorra del estudio o del tedio entre libros. No suele gustar, hay que repetir la experiencia, sin los condicionantes de nuestras educadas papilas gustativas.

Hay quien asegura que es incluso afrodisíaco. Quizá, degustado a duo. Yo tengo la manía de comerlo a solas, cuando estudio.

Es... jengibre japonés marinado. Gari.

9 comentarios:

Joselu dijo...

Es curioso porque hoy hemos comido en un restaurante asiático y con un plato de sushi nos han traído wasabi y este producto que hoy nos traes, el gari, pero que no hemos probado. A mi mujer no le gusta el jengibre, y yo había pedido otra cosa. Pero te prometo que en la próxima vez que tenga ocasión, lo probaré. Un abrazo.

sarah dijo...

Vaya con las casualidades, qué... casuales son.

Como suele pasar es muy posible que te desagrade su sabor al principio, hay que irlo degustando sin prisas para captar todos los matices de este peculiar alimento que, además, tiene un montón de potentes cualidades nutritivas. Es un vegetal con una forma curiosa (me recordó a la mandrágora aunque creo que no tienen nada que ver)... el wasabi es delicioso, pero hay que ir con cuidado porque pica mucho. La cocina japonesa es una de mis grandes aficiones, aunque estoy de aprendiza total con ella. Su combinación de sabores, su presentación... es todo un tributo a la sencillez y a la sensualidad del momento presente. Un abrazo a ti también.

samuel dijo...

Hola, vengo por el camino de Freman, donde te he conocido y he dado el salto a la buhardilla, y cuando he visto este rico post, he dicho, tengo que decir algo! Delicioso jengibre. Un abrazo.

santiago dijo...

no lo he probado, pero igual lo pruebo.
Un placer saludarte

sarah dijo...

Santiago, pues atrévete, eso sí, hay que probarlo con la mente muy abierta, vacía de contenido te diría incluso, pues los sabores japoneses no encajan demasiado, de entrada con nuestro barroco paladar de conservantes y colorantes.

Samuel, bienvenido a esta tu buhardilla cuando tú quieras. Te conozco del blog de Freman, sí, ese señor tan raro mezcla de House, gato callejero y vizconde Valmont (je je) ... la verdad es que a través de su blog he ido leyendo otros, entre ellos el tuyo. Me he pasado en plan visitante silenciosa (de momento), pero me tienes en tu lista de lectoras. Quizá no siempre pensemos igual, pero suelo escuchar/leer otros puntos de vista, nunca sabes qué vas a descubrir.

En el caso del jengibre, veo que no hay divergencias. Es una de las cosas que la cocina japonesa ha aportado a mis sentidos, entre otras. Una expresión de sencillez, de sensatez, incluso (alimentos no demasiado procesados, no demasiado recocinados), vamos, casi... perfecta.

Alonee dijo...

muy buenas, Sarah...
ufff.... yo sí que lo he probado....

me encanta probar cosas nuevas, y suelo comer mucho con "los ojos"...
pero en esta ocasión... uff, bueno mente abierta, vacía... pero no, vamos, que en esta ocasión, estaría encantado de acompañarte, pero el Gari te lo comes tú jajajaja.
Un beso,

sarah dijo...

LoL

Bueno, siempre habrá cosas que podremos compartir en un restaurante japonés. Hay uno en Barcelona, Yamadori, caro, pero que merece la pena; tiene incluso una sala "a la japonesa" con su tatami para sentarse, descalzo. Yo es que me pongo y casi pediría un kimono :-) lo que me cuesta un poco son los palillos, pero no dejo de practicar con ellos.
Muxu bat, Alonee

samuel dijo...

Gracias Sara, si, nuestro Freman House, lo conozco desde hace unos cuatro anos en nuestras andanzas por el mar electronico, y habiendo sufrido no pocos abordajes. Y bueno, mi blog es tu casa tambien, para discrepar o coincidir cuanto desees. Abrazos.

sarah dijo...

Gracias Samuel (me encantan los nombres hebreos, el tuyo es muy bonito), cuenta con mi presencia en tu blog. Sobre Freman, ha sido una sorpresa encontrarlo, es una persona rara de narices. Ya se lo dije en una ocasión, que no deja indiferente, que se le odia o se le ama. Como House, disimula, es un buen tipo, mal que le pese. Saludos. Nos vemos en tu bitácora


Lovecats, de Benita Winkler