miércoles, 29 de abril de 2009

Activismo: cuando las palabras no bastan...



El jardinet dels Gats es una asociación que aglutina a un grupo de voluntarios que trabaja en mi ciudad.

Actualmente en cada barrio de Barcelona los voluntarios se han ido agrupando en asociaciones con el fin de organizar mejor sus medios y coordinar acciones para hacer presión a las entidades políticas y canalizar las reivindicaciones del mundo proteccionista.

Solemos funcionar con escaso apoyo gubernamental, escasos medios económicos, mucho tiempo dedicado, pocos voluntarios y mucha paciencia para soportar la visión de uno de los aspectos menos amables de las grandes ciudades: los animales abandonados. De entre todos ellos los gatos se llevan la peor parte.

Los gatos son animales adorados y demonizados, tienen fama de traicioneros, salvajes, poco agradecidos, animales "que se buscan la vida" (esto último me lo han repetido hasta la saciedad, y una ya no sabe qué cara poner ante tal declaración de tonterías para justificar el abandono de los mismos). Pocos saben que estos animales son discretos, son fuertes, sí, tienen una gran resistencia al dolor y a las adversidades, intentan siempre sobrevivir, son capaces de vivir entre almohadones de seda y entre basuras en las zonas más deprimentes de las ciudades... pero pueden dejarse morir de pena, escondidos del mundo y los humanos si se sienten abandonados, perdidos en un entorno que no conocen. No creo que haya otro animal "doméstico" más contradictorio, mágico e interesante que un gato. Es... llevarse un poco de naturaleza salvaje a casa. Algunos son independientes, otros falderos hasta la pesadez, otros te siguen a distancia, sin querer mezclarse demasiado contigo, otros se mantienen siempre ceranos. Son por lo general presencias afectuosas, tranquilas y discretas en los apartamentos.

Hace tiempo que decidí hacer algo más que compadecerlos y compadecerme. He colaborado con un par de entidades, que, lamentablemente, tuvieron que cerrar puertas por culpa de la falta de dinero para gestionarlo, palos en las ruedas de los mismos ayuntamientos, como siempre, muy poco dados a cuestiones tan poco prácticas como éstas... sin embargo la actitud de la gente en mi ciudad va cambiando paulatinamente y cada vez hay más gente que exige a "los de arriba" que se ocupen también de estos problemas con algo más que venenos y exterminios masivos, que se llevan a cabo, pese a haber una legislación que prohíbe su sacrificio. Desde hace varios meses formo parte del equipo del Jardinet en la medida en que mi tiempo libre y mis responsabilidades familiares me lo permiten.

Este vídeo es una muestra del trabajo que se hace con ellos. Salen algunos voluntarios del equipo, pero Sarah no sale; su trabajo es muy discreto y en la sombra. La bruja se mueve sigilosamente y en silencio, como un gato, es poco amiga de aparecer en actos públicos.

5 comentarios:

Tesi dijo...

Me encantan los gatos...

Anónimo dijo...

Nunca antes había tenido gatos, pero mi Leila me ha robado el corazón. Unas veces discreta, durmiendo plácidamente en alguna cama, otras veces, muchas, en mis rodillas, melosa, empalagosa, buscando caricias...otras juguetona, mordisqueando lo que encuentra a su paso, incluidas mis manos...Yo también he oído siempre, y siguen repitiéndome, que los gatos son muy suyos, independientes, traicioneros...Como siempre es el desconocimiento y el miedo a lo diferente, que se convierte en rechazo, cuando no en violencia. Besos. Ada.

Joselu dijo...

Este fin de semana en Francia ha sido de controversia entre las niñas de nueve años (dos familias) que reclamaban un animalito en casa, en especial un perro o tal vez un gato. Creo que las dos partes tenían razón: ellas, las pequeñas, en defender su necesidad de una mascota y también de los padres que querían hacerles ver el compromiso que se asume -nada fácil- cuando se decide tener un animal en casa. Nunca he tenido animales en mi casa, pero presiento que te ofrecen ocasión de recibir y de dar mucho afecto. Pero hay que sopesar lo que implica. Admiro que haya personas tan implicadas en la defensa de estos animales. Como desconozco la realidad de ellos, me llena de curiosidad, sorpresa y admiración su causa. Me quito el sombrero. ¡Qué pena que en mi casa, cuando era niño, no tuviera ningún animal!

El Profe dijo...

Mi admiración y mi reconocimiento por ese trabajo de protección a los gatos. Coincido con todas tus opiniones a propósito de estos seres mágicos, misteriosos. Mi familia tuvo la suerte de poder compartir quince años con una siamesa que nos dio alegría, cariño (mucho cariño) y la magia de su personalidad. Imposible que podamos olvidarla.
Ahora damos de comer a una gata romana que se nos ha adosado... Es lista como ella sola...
Tenemos que proteger a los animales, a todos, lo mismo que a las plantas, porque formamos parte del mismo universo y su supervivencia es la nuestra.
Enhorabuena por vuestra labor.

Alonee dijo...

...buenas, Sarah...

me encanta... me encanta la "autodescripción" que te haces al final de tu entrada.... ¡genial!

por cierto, créo que ya sabes que me gustan mucho los gatos...

un beso.


Lovecats, de Benita Winkler