martes, 24 de marzo de 2009

Corazón tan blanco

My hands are of your colour,
but I shame to wear a heart so white.

William Shakespeare

Hay días en los que la vida, simplemente pesa.

Pesa escuchar a la gente.

Pesa escuchar el constante parloteo de voces que no dicen, en verdad, nada importante.

Durante todo el día he escuchado sobre las miserias y las guerras por hallar trabajo, por privilegios de antigüedad, por derechos imaginarios, miseria desesperada por mantenerse a flote en una sociedad que hace aguas.

El trabajo parece ser una manera de exisitir en esta sociedad por la que nos movemos.

He visto a gentes sin alma, regodeándose en sus vidas, en sus apariencias.

He notado el aliento frío de la indiferencia más inhumana.

Hoy, en el trabajo, no entendía nada. He fingido ser alguien, consciente de representar tan sólo a medias un papel tonto en una obra que dirige otro y en la que yo soy un mero figurante.

En días así miro el mundo y entiendo las razones que nos abocarán al fracaso. A todos.

Un mundo basado en apariencias. Nada funciona bien pero nadie tiene arrestos para decidirse a cambiarlo. Hay gente que sí puede hacerlo pero ya está tan metido en su papel que no sabe distinguir el teatro de lo que de verdad es.

Me he sentido tremendamente sola en el mundo. Estoy segura de que la culpa no es de nadie. Las cosas son lo que son, pero... ¿podemos cambiar el rumbo? ¿nadar a contracorriente mucho rato?

Llevo mal lidiar con la doblez, con el fingimiento. Odio el teatro fuera del teatro.

Pero en días como hoy resulta peligroso salir sin la careta.

Cuando regreso a casa, arrastro mi alma consciente de haber sufrido en carne propia los daños colaterales de una existencia que lo sé bien, no me llena. No me llena esta vida, no me acabo de creer el papel, algo en él no me convence.

No es que me sienta especialmente mal, es muy sencillo, es que me canso de tanta apariencia tonta. A veces quisiera ser más crédula... pero no me funciona.

7 comentarios:

Joselu dijo...

Quizás sea el inicio de la llamada "fobia social" de la que yo soy también un claro exponente. No deja de ser una enfermedad del ánimo como otra cualquiera, pero que te lo hace pasar mal en las relaciones del día a día, sobre todo si son importantes las conexiones personales, y en todo trabajo son determinantes. Eso suele pasar a quienes están atentos a voces interiores que reclaman mayor densidad y complejidad a las personas y a las conversaciones. Te deseo un buen día.

Miguel dijo...

¡Cuántas veces nos planteamos en esta vida, "y yo qué pinto aquí, cuál es mi papel"! y lo que es más importante: pensamos que somos totalmente prescindibles, que no hacemos falta a nadie, que el mundo sin mí igual rodaría. Son momentos en que la negatividad domina nuestra nuestra mente. Pero, luego está la otra parte, la positividad, la de tener la certeza de que si estamos aquí es por algo. Luchemos, seamos felices por ese algo.
Un saludo.

sarah dijo...

Gracias a los dos por vuestros comentarios y, Miguel, bienvenido a la buhardilla, me he pasado tus rincones y son muy bonitos, especialmente el rincón del Grao de Castellón :))

Ambos llevais razón en vuestras reflexiones. Yo... hay días para todo, pero últimamente me abruma la frialdad que llega a emitir la gente en su vida, en su trabajo, como si nada más que las futuras vacaciones o el pisar al vecino para sobrevivir fuera lo importante. Observo mucho en mi trabajo de suplente y percibo muchas cosas, no sé si la gente es consciente de las vibraciones que emite y yo capto rápidamente. También soy consciente de la imagen que doy... y todo se hace complicado, incierto. No hay mejor manera de sentirse solo en un lugar lleno de gente...

Esto es lo que hay y negativizarlo no ayuda. Pero, hay días en que se ve el vaso medio vacío, en lugar de medio lleno :)) también son días a aceptar y a aceptarse uno en esa negatividad, sin dejar que le pueda demasiado... ya sabéis, el sauce ha de ser flexible.

Un abrazo

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Sí, es verdad, "hay días en los que la vida, simplemente pesa", pero en esos y los demás, lo que es innegable, es que la vida pasa: apliquémonos el cuento, si lo hay.

Alonee dijo...

...buenas noches, Sarah...

cuanto tiempo sin poder leerte...
las fotos que has sacado de la playa están genial... me encanta la playa en invierno... el oleaje es como si te limpiara... cada ola que viene, coge tu oscuridad y se la lleva, poco a poco...

Esta última entrada... duele! duele sentirme identificado de una manera tan cruda con tus palabras...
un beso.

sarah dijo...

MSM, ha dado en el clavo: la vida pesa y pasa. Hay cuento y merece la pena aplicarselo una misma... sea muy bienvenido a este rincón.

Alonee, bienhallado, amigo.

Es una pena que te sientas identificado, preferiría que no fuese así. Es lo que hay, y una sigue las buenas recomendaciones, se aplica el cuento, y procura no tomárselo muy en serio. Pero tampoco deseo entrar en una guerra sucia para conservar un puesto de trabajo. Al final lo que queda es hacer el trabajo lo mejor posible sin poner zancadillas a nadie, pero eso sí, cuidando de que no nos las pongan a nosotros... ¿surfing urbano? sea pues.

santiago dijo...

nadie mueve un dedo y todo continua igual
un saludo


Lovecats, de Benita Winkler