domingo, 5 de octubre de 2008

Cadena de favores




Hace dos semanas tuve ocasión de ver esta película. No tenía apenas idea de su línea argumental, de qué iba. Una canción me llevó a ella.

La canción, Calling all Angels, es de Issa, una cantautora canadiense llamada anteriormente Jean Siberry. Hace tiempo que una amiga me la hizo llegar. Me gustó. Es una canción preciosa que me acompaña bien en ciertos momentos. Fue hace poco que supe que esta canción había sido utilizada en la banda original de esta película.

El argumento del film es sencillo. Un maestro de escuela propone en su clase de sociales un trabajo para puntuar a final de curso. Los niños han de proponer acciones, un plan, una forma que ellos crean que pueda servir para mejorar el mundo. Un niño de esa clase, Trevor, tiene una idea peculiar: él comenzará por ayudar a tres personas, hará por ellos algo que ellos no puedan hacer por sí mismos. Entonces, cada una de estas tres personas, a cambio, ayudará a tres personas más y así sucesivamente. Trevor pone su plan en práctica y las cosas suceden de modo diferente a como él había planeado… al principio. El final es sorprendente. No lo desvelaré, por si acaso alguien todavía no la ha visto y le ha entrado ganas de hacerlo al leer esta entrada.

Supongo que es muy infantil por mi parte decir que me ilusionó esta película. Vale, pero me ilusionó, sí, y mucho. Habla de utopías, de creer en lo que uno sueña, por más descabellado y poco sensato que parezca y de tener arrestos para ponerlo en práctica. Habla de los niños, de su bondad, de su maldad intrínseca, que es la nuestra, la de los adultos en que se supone que nos convertimos después. Habla de posibilidades, de casualidades, de destino, habla de todo lo que hacemos y las consecuencias de todos nuestros actos. Acaba la película y una se convence de que tiene que haber un modo de hacer realidad ciertos sueños, que darle la vuelta a las cosas es posible y que no todo lo que parece una locura a los ojos de lo convencional y estándar tiene por qué serlo en realidad.

Me gusta escuchar lo que dicen los críos, a más años pongo con más atención les escucho. Su manera de enfocar los problemas, de ver el mundo, me parece más fresca que la de mucha gente adulta, cuya mirada está irremediablemente viciada por la cultura y la domesticación a la que todos nos sometemos, más o menos voluntariamente.

A veces hay historias que tratan de decirnos algo tan sencillo como esto: Se puede cambiar el mundo, pero no lo van a hacer esos políticos a los que tanto dinero pagamos, ni a esos personajes famosos que dejan caer perlas de sabiduría a golpe de talonario. Si algún día se arregla el mundo, serán las personas quienes lo harán, sin grandes investigaciones científicas, sin grandes planes de desarrollo económico, será algo muchísimo más simple, que habrá de partir necesariamente de nuestra actitud y nuestra manera de relacionarnos con el mundo y sus habitantes. Gente capaz de… desaprender todo lo superfluo que nos han enseñado y que hemos creído sin poner en tela de juicio. A veces me encuentro a gente por el camino que me convence de que los milagros existen y que todo es posible. Otros días… mejor lo dejamos, que nadie es perfecto, ¿verdad?

No pretendo hacer crítica formal de cine. La mía es tan solo una opinión, que por otro lado es tan válida como las vuestras y como la de los críticos de cine convencionales: subjetiva, personal e intransferible. Si alguien tiene ganas de ver algo diferente a grandes efectos especiales, guerras en galaxias lejanas, mujeres guapísimas que no se despeinan ni cuando caen por un precipicio (que no digo que no sea divertido verlas, para todo habrá su momento)… si alguien tiene ganas de ver una historia de personas que se equivocan, de gente corriente y moliente, como quien pueda estar leyendo estas líneas, como yo, como el mundo… que busque esta película… y que nos cuente, por favor, su opinión.

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Datos sobre la película, por si alguien está interesado:

Cadena de favores
Título original en inglés: Pay it forward.
Año de producción: 2000.
Dirigida por Mimi Leder.
Música de Thomas Newmann.
En el reparto aparecen, en los caracteres principales: Haley Joel Osment, Kevin Spacey, Helen Hunt, James Caviezel, Jon Bon Jovi.


6 comentarios:

Montxu dijo...

Me suena la peli y la idea estupenda, aunque seguro que encontramos la manera de viciarla y piciarla.


Muxu bat.

Tesi dijo...

Como casi todas las películas en las que interviene Kevin Spacey...Genial.

sarah dijo...

Estoy de acuerdo contigo, Tesi. Yo le descubrí en Seven, y aparte de quedar marcada por el mensaje de la película, me alucinó la interpretación de Kevin, magnífica a mi modesto entender. Le he disfrutado también en L.A. Confidential y me encantó. No sé si sabes que tuvo un pequeño y divertido papel con M. Griffith en Armas de mujer, creo que entonces apenas empezaba. Su papel en Pay Forward me resulta adorable, es tan tierno, tan terriblemente humano... la crítica ha dicho sobre ella que es de lagrimita fácil y bla bla bla. No les quito razón, pero la historia es interesante y, quién sabe, si incluso posible, en un mundo paralelo...
Un abrazo a todos :))

Alonee dijo...

....pues no había visto esta película... y no tenía (hasta leerte) intención de verla; sin embargo, me encanta que nos la hayas acercado un poquito, dándole a la narración tu "toque" especial...

....¿cuando fué ese día en que dejé de creer que se puede cambiar el mundo?? (sigo sin saber qué dia fué, pero lo odio)...

sarah dijo...

Una sugerencia muy diabólica: visionar un día Cadena de Favores y otro día, Seven. Ambas ofrecen perspectivas diametralmente opuestas de lo que hay en el alama humana. Me da la sensación de que llevamos todos los extremos metidos en esa almita que algunos dicen que nos viene de serie, junto con nuestro cerebrito, órganos, color de ojos...

Miguel Ángel Raya Saavedra dijo...

Es una excelente película, porque excelentes son aquellas que nos conmueven, independientemente del formato que les den o del envoltorio que tengan.

Ojala muchos criticos de cine aprendiesen de ti, hablar desde la emoción de lo que han visto, no desde los prejuicios.

Un saludo


Lovecats, de Benita Winkler