miércoles, 29 de abril de 2009
Activismo: cuando las palabras no bastan...
El jardinet dels Gats es una asociación que aglutina a un grupo de voluntarios que trabaja en mi ciudad.
Actualmente en cada barrio de Barcelona los voluntarios se han ido agrupando en asociaciones con el fin de organizar mejor sus medios y coordinar acciones para hacer presión a las entidades políticas y canalizar las reivindicaciones del mundo proteccionista.
Solemos funcionar con escaso apoyo gubernamental, escasos medios económicos, mucho tiempo dedicado, pocos voluntarios y mucha paciencia para soportar la visión de uno de los aspectos menos amables de las grandes ciudades: los animales abandonados. De entre todos ellos los gatos se llevan la peor parte.
Los gatos son animales adorados y demonizados, tienen fama de traicioneros, salvajes, poco agradecidos, animales "que se buscan la vida" (esto último me lo han repetido hasta la saciedad, y una ya no sabe qué cara poner ante tal declaración de tonterías para justificar el abandono de los mismos). Pocos saben que estos animales son discretos, son fuertes, sí, tienen una gran resistencia al dolor y a las adversidades, intentan siempre sobrevivir, son capaces de vivir entre almohadones de seda y entre basuras en las zonas más deprimentes de las ciudades... pero pueden dejarse morir de pena, escondidos del mundo y los humanos si se sienten abandonados, perdidos en un entorno que no conocen. No creo que haya otro animal "doméstico" más contradictorio, mágico e interesante que un gato. Es... llevarse un poco de naturaleza salvaje a casa. Algunos son independientes, otros falderos hasta la pesadez, otros te siguen a distancia, sin querer mezclarse demasiado contigo, otros se mantienen siempre ceranos. Son por lo general presencias afectuosas, tranquilas y discretas en los apartamentos.
Hace tiempo que decidí hacer algo más que compadecerlos y compadecerme. He colaborado con un par de entidades, que, lamentablemente, tuvieron que cerrar puertas por culpa de la falta de dinero para gestionarlo, palos en las ruedas de los mismos ayuntamientos, como siempre, muy poco dados a cuestiones tan poco prácticas como éstas... sin embargo la actitud de la gente en mi ciudad va cambiando paulatinamente y cada vez hay más gente que exige a "los de arriba" que se ocupen también de estos problemas con algo más que venenos y exterminios masivos, que se llevan a cabo, pese a haber una legislación que prohíbe su sacrificio. Desde hace varios meses formo parte del equipo del Jardinet en la medida en que mi tiempo libre y mis responsabilidades familiares me lo permiten.
Este vídeo es una muestra del trabajo que se hace con ellos. Salen algunos voluntarios del equipo, pero Sarah no sale; su trabajo es muy discreto y en la sombra. La bruja se mueve sigilosamente y en silencio, como un gato, es poco amiga de aparecer en actos públicos.
domingo, 26 de abril de 2009
Nuestra casa, nuestra lengua
En el blog del amigo Jàfer encontré este vídeo que he rescatado de Youtube. Me emocionó por lo bonito de sus imágenes y la delicadeza de su música, plagada de intenciones y deseos. Quiero que su magia llene la buhardilla esta tarde de tiempo loco, tarde en la que llueve, se asoma el sol, vuelve a llover...
Ayer por la mañana tuvimos una clase especialmente intensa. (Estoy finalizando un curso de catalán para presentarme al examen de nivel D que me está ocupando las mañanas de los sábados de este curso lectivo. Hemos finalizado una visión a vista de pájaro de las variedades dialectales del catalán, o de las variedades dialectales del valenciano según se mire. En cuestión de lenguas, nada está dicho y definir fronteras es complicado. Tras este capítulo mi profesor dio una charla, muy interesante, sobre las diversas realidades lingüísticas de Europa. Me sorprendió con lenguas que ni sabía que existían. Se admite que en Europa el monolingüismo se da tan solo... en apenas tres de sus naciones (Islandia, Portugal y Suecia, aunque en Portugal se habla mirandés en algunas zonas). No sabía de las grandes diferencias del alemán, de las variantes italianas, del apasionado -y ratos agrio- debate entre el francés y el flamenco en los Países Bajos, en Bélgica, el friso más al norte... fue emocionante descubrir que la diversidad lingüística de la península no es tan poco frecuente como me solían decir hace mucho.
Esta mañana se me ocurrió pensar que los idiomas son criaturas vivas, tremendamente ágiles, son el reflejo de la manera de pensar y ver el mundo de la gente que los habla... dependen de sus hablantes, así que también son especialmente frágiles en un mundo que lo globaliza todo y que tiende a la uniformidad.
Diversidad biológica, diversidad cultural, diversidad idiomática... uhm... ¿por qué las diferencias tienden a ser vistas como algo peligroso, molesto?
Ayer descubrí que términos como lapón, esquimal, bereber, eran usados con una connotación despectiva. Ayer supe, por ejemplo, que el pueblo que yo conocía como bereber es Amazigh, los esquimales son la comunidad Inuit y el pueblo lapón es la comunidad Sami.
Nuestra casa es diversa, variada, y nosotros, a veces, muy ignorantes.
viernes, 24 de abril de 2009
Sant Jordi en el Mediterráneo
Ayer fue un día especial en mi ciudad, Sant Jordi es una especie de conmemora-ción de la primavera, del estallido de la vida tras las durezas del invierno. Se celebra de una manera peculiar, con ese estallido de color, de olor a rosas y flores por doquier. Se regalan rosas a las amigas, a las madres, a las princesas, a las novias, a las amantes. El contrapunto al color lo pone la imaginación que se torna palabra, papel, cuartilla, poema, libro. Las paraditas de libros rivalizan en desmesura con las de las flores. El ambiente de fiesta se respira desde primeras horas de la mañana, en que los madrugadores ya pueden comprar las primeras flores.

Ayer tuvimos un día espléndido. Todo invitaba a salir, a empaparse del aire tibio en la mañana, del jolgorio de la tarde. Yo trabajé en el hospital, que también se llenó de rosas, las que los médicos compraron a enfermeras, secretarias... fue bonito ver el hospital, blanco y rojo, blanco y blanco.

Lo que no logro comprender (y no soy la única) es que en mi tierra este día no sea fiesta. En otras comunidades sí que lo hacen. Día éste, aniversario de la muerte de Shakespeare y de Cervantes (23 de abril de 1616).
Un día bonito, un día para vivirlo en la calle, con la gente, un día para integrarse y dejar pasar el tiempo, un tiempo ya de primavera.
lunes, 20 de abril de 2009
Sabiduría
DESPREOCUPARSE
¿Qué debo hacer para llegar a la Iluminación?
Nada.
¿Cómo es eso?
La iluminación no es cuestión de "hacer". La iluminación se produce.
Entonces, ¿no puede alcanzarse nunca?
Por supuesto que puede alcanzarse.
¿Y cómo?
No haciendo.
¿Y qué hay que hacer para llegar a no hacer?
¿Qué hay que hacer para dormirse o para despertarse?
De Anthony de Mello, S.J.
¿Quién puede hacer que amanezca?
Editorial Sal Terrae. Santander
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Gràcies, Francesc, per posar a les meves mans aquest petit tresor. Prou que sabies que m'agradaria...
domingo, 19 de abril de 2009
Primavera 2009
Fotos de uno de mis paseos matinales al trabajo durante la pasada Semana Santa. Estos días, la alternancia de sol y lluvia ha pintado las calles de mi entorno con colores inesperados. Pequeñas sorpresas, momentos de belleza que una creía imposibles en una ciudad como la mía.






Joselu dejó en su espacio, no hace mucho, una entrada preciosa enmarcada en la lluvia. Cuando hice esta foto, realmente, pensé en él y en mi propia fascinación por lo límpido del agua que cae sobre agua... (uhm... llovía sobre mojado ¿verdad?)
Estos días paseo mucho, la bruja está más andarina que nunca, plantando cara al transporte público y privado. En esos largos paseos la bruja descubre cada día una ciudad distinta, un rincón, una posibilidad, un pequeño tesoro escondido...
Parece que de verdad, la primavera ha llegado a la ciudad, algo loca, un poco ida, indecisa, sin saber muy bien hacia dónde ir o hacia qué mudar, pero más primavera por ello, que nunca.
martes, 14 de abril de 2009
Europa hace un millón de años
Durante las vacaciones de Semana Santa, una de las poquísimas actividades que mis circunstancias personales me permitieron llevar a cabo fue visitar la exposición Europa hace un millón de años, que el Museo arqueológico de Cataluña ha organizado y mantendrá al público hasta el próximo 14 de junio. Está organizada de modo interactivo y pensada para hacer participar sobretodo a los más jóvenes. Mi cachorro se lo pasó bien con los paneles informativos, le hicieron gracia los juegos propuestos y las simulaciones de ordenador para imaginar con más detalle el aspecto que los animales que entonces poblaban nuestras tierras tenían. Me pareció sencilla, sin grandes golpes de efecto pero entretenida y con gancho para atraer a público muy variopinto. Me gustó especialmente la escala geológica presentada con papeles de colores, una columna de casi un metro y medio. Cada color supone una período geológico, contando a partir de la formación del planeta tierra, unos 4.500 millones de años más o menos (no me pidais precisión de reloj suizo). Resulta muy espectacular y ayuda a comprender mejor la escala temporal en la que la exposición sitúa su historia y el significado en el tiempo que la vida del Homo sapiens supone en la historia de la Tierra. Me pareció reveladora y me pregunto si la gente sacará las mismas conclusiones que obtuve yo de la contemplación fascinada del vertigionoso túnel del tiempo del que hemos salido todos los bichitos vivos en la tierra.
Se visita tranquilamente en hora y media, es asequible a todos los públicos y me parece una oportunidad fantástica de acercarse al fondo del museo, nada desdeñable, por cierto.He descubierto con pesar que han estado organizando un ciclo de charlas sobre el tema. Incluso se puede encontrar una propuesta de excursión de fin de semana a Burgos, a la zona de Atapuerca, con visitas guiadas, charlas, etc, todo un fin de semana dedicado a la Evolución y la paleantropología. La excursión se llevará a cabo a mediados del mes de mayo de este año.
domingo, 5 de abril de 2009
SOLIDARIOS HASTA LA MÉDULA
Hace ocho meses que inicié mi trabajo como auxiliar administrativa suplente en un hospital. Durante este tiempo he ido conociendo una pequeña parte de todos los servicios médicos que un hospital de tipo medio puede ofrecer en mi ciudad. He aprendido un montón sobre la enfermedad, cómo se trata en nuestros hospitales, he aprendido a escuchar a los pacientes, a los médicos, me he introducido en el apasionante mundo de los términos científicos. No es sencillo navegar entre siglas, nombres acortados para procesos con nombres extraños y métodos a veces algo terroríficos.
Como consecuencia de todo ello, hace un par de semanas decidí dar un paso sencillo que quizá pueda suponer una ayuda para alguien que esté ahora en apuros.
Me he hecho donante de médula ósea.
Pregunté por ello en el hospital Clínic de Barcelona, uno de los centros de recepción de donantes. No es el único centro que lo hace, en cada provincia y localidad hay alguna institución hospitalaria que lo coordina.
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El procedimiento para hacerse donante es sencillo: en el centro de referencia de la localidad se rellena un cuestionario con información sobre básicos y un historial clínico. Se realiza una extracción de sangre. Extraen dos tubos, uno para realizar el estudio de compatibilidad y otro que será guardado para realizar un estudio ampliado en caso de aparecer un posible paciente compatible. Se firma una hora de inscripción en el Registro. En este documento se autoriza a inscribir los datos de compatibilidad en el Registro de donantes de médula ósea (REDMO. Lógicamente esta información es estrictamente confidencial y queda protegida en todo momento.
Una vez cumplimentado este trámite se entra a formar parte de la red mundial de donantes voluntarios de progenitores hematopoyéticos.
Es interesante saber que los donantes han de tener entre 18 y 55 años, que su estado general de salud ha de ser bueno. NO pueden ser donantes personas que hayan sufrido algún tipo de hepatitis u otra enfermedad infecciosa, tampoco los afectos de diabetis, hipertensión arterial no controlada, algún de patología que pueda suponer un riesgo añadido de complicaciones para el donante. Es bueno informarse antes si se cree que se tiene alguna condición que puede impedir la donación.
Las células madre se pueden obtener a partir de la médula ósea o de la sangre periférica. La condición del paciente y las circunstancias del donante pueden condicionar el tipo de donación. En todo momento el donante es informado de los procedimientos y tiene potestad para reconsiderar su decisión de donar o no.
La donación de médula ósea se realiza en quirófano, bajo anestesia general o epidural. Se realizan varias punciones en las crestas ilíacas posteriores. Es una pequeña intervención que requerirá del protocolo habitual de cualquier intervención: revisión médica completa en el centro en el que se efectuará la donación, que siempre será el más próximo al domicilio, el chequeo habitual para intervenciones (análisis de sangre, radiografía y electrocardiograma) que servirá para valorar el tipo de anestesia. Se practican además una o dos extracciones de sangre que serán autotransfundidas en el momento de la intervención. Los riesgos y efectos secundarios vienen dados por el tipo de anestesia recibida y son los habituales en cualquier intervención leve.
Sobre la donación de sangre periférica: Las células madre pueden también circular por la sangre tras la administración de unos fármacos llamados factores de crecimiento hematopoyético. Si fuera aconsejable este método, los preparativos son similares: analítica y electrocardiograma para ver estado de salud.
El procedimiento consiste en administrar unos días antes los factores de crecimiento hematopoyético por vía subcutánea. Se reciben dosis cada 12 o 24 horas durante cuatro o cinco días.
El día de la donación el paciente se instala en una sala parecida a las de las donaciones de sangre y tras pinchársele una vena del brazo se hará circular su sangre por unas máquinas que se llaman "separadores celulares". Son máquinas centrífugas que separan las células madre y retornan el resto al torrente sanguíneo del donante mediante una vena del otro brazo. Es un proceso que dura unas tres o cuatro horas. A veces es necesario repetir el proceso al día siguiente si no se ha obtenido el número suficiente de células.
Este procedimento tiene como posibles efectos secundarios la aparición de rampas musculares y hormigueo debido al uso del citrato que se utiliza para evitar la coagulación de la sangre en el separador celular. Es transitorio. También puede ocurrir que baje el número de plaquetas y glóbulos blancos, hecho que en dos tiene síntomas y que se normaliza en un par de semanas.
Puede ocurrir que unas semanas o varios meses más tarde se requiera al donante para una segunda donación para el mismo paciente por haber habido complicaciones en su evolución que suelen ser fallo del implante o recidiva de la enfermedad. Si el donante acepta la segunda donación, ésta suele ser casi siempre de sangre periférica.
(Información extraída de la hoja de consentimiento informado para donantes de progenitores hematopoyéticos)
REDMO (Registre de donants de medul·la òssia)
Fundació internacional Josep Carreras per a la lluita contra la leucèmia
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Entré decidida en la sala de donantes de sangre del Clínic. Era un lunes, un día tranquilo. Apenas dos mujeres y un guapo mozo estaban estirados y leyendo el diario mientras su sangre corría de sus brazos hacia las bolsitas en máquinas próximas a ellos.
He de confesar que soy miedosa, la sangre me aterra, es como una fobia, algo que llevo trabajándome desde hace mucho. Un pequeño problema personal conmigo misma.
Me senté muy valiente (pero menos) para realizar la extracción de sangre. Cuando vi la aguja mi valentía se desmoronó. Una semana antes me habían practicado una extracción de rutina para ver mi estado de salud y por primera vez había sido capaz de mirar cómo la enfermera buscaba mi vena y pinchaba mientras charlábamos amigablemente. Pero no estaba preparada para ver una aguja bastante más larga. Cerré los ojos y miré hacia otro lado mientras me esforzaba en controlar el sudor frío que se iniciaba en mis sienes y esa angustia tan conocida, precursora de un inminente desmayo. Abrí los ojos, la enfermera me miraba con recelo:
-¿Estás bien?
-Síiii, muy bien. Tragué saliva.
La enfermera no pudo disimular un gesto de "vaya, una miedica" mientras yo me apresuraba a visualizar lo menos parecido a una aguja que pudiera imaginar. Sentí el pinchazo y la aguja invadiendo mi vena. Respiré. Me sentía algo mejor. Incluso sonreí, por aquello de convencer a la enfermera de que "todo iba bien". Me temo que no la convencí. Era poco habladora, pero je je, llevaba el escepticismo pintado en su rostro.
He de decir que las enfermeras de los hospitales, las que yo conozco, son maestras en el arte de pinchar, son precisas, conocen con un leve toque si la vena es la adecuada o no, son decididas, lo hacen genial. Es algo que las aprensivas agradecemos en el alma.
La extracción fue rápida. La enfermera fue muy meticulosa en taponar la herida para que no se me hiciera un hematoma en el brazo.
-¿Bien de verdad?
-Bien, sí, de verdad (sonrisa boba de narices por mi parte).
-Ala, pues ya está. Te puedes ir a casa.
Supongo que imaginaréis que me puse de todos los colores al conocer a fondo el procedimiento. Igualmente dije que sí a seguir con el proceso de inclusión.
¿Por qué? ¿para qué complicarme la vida? ¿para qué meterse en anestesias, quirófanos y procedimientos algo desagradables?
Siempre he dicho que soy incapaz de meterme en el quirófano para ponerme una talla 95 de pecho, o conseguir unos pómulos más marcados, un trasero de lujo.
Esto es distinto.
Mi primera suplencia en el hospital la realicé en el servicio de hematología. He estado varias veces allí. Mañana regreso a este servicio, por las suplencias de Semana Santa. Es un servicio excelente, llevado por un equipo de médicos brillante, con una gran calidad tanto humana como profesional. De su mano entré en la vida de algunos de esos pacientes, víctimas de leucemias, linfomas Hogdkin y no Hogkin con todas sus variaciones. A algunos la quimioterapia no funciona o recidivan sus tumores o sus familiares no son compatibles para una posible donación. He conocido a unas cuantas de estas personas, les he mirado a la cara, les he preparado los papeles de las altas médicas, las recetas, les he escuchado en sus sueños, sus cosas.
Es difícil quedarse uno con todo lo que tiene cuando un poco de lo se posee puede ayudar a otro ser con problemas.
La búsqueda de un donante no emparentado es la búsqueda de una aguja en un pajar. Muchos pacientes mueren esperando que aparezca ese ser anónimo con quien tener algo en común, algo tan íntimo como la médula ósea o sus componentes.
Uno nunca sabe, en este camino, si va a necesitar algo de alguien.
Quienquiera que seas, el que ahora lee esto: nunca lo sabremos (las donaciones son siempre anónimas) pero... ¿te imaginas que quizá algún día mi sangre pueda salvar tu vida? ¿quién sabe si algún día un gesto tuyo, algo dado voluntariamente por ti pueda salvar la mía?
No nos pertenecemos. Nada ni nadie nos pertenece. El mío, creo, que es un pequeño gesto coherente en la incoherencia llamada Sarah. Así que no me halaguéis ni penséis en lo estúpida o quizá buenísima persona que soy por ello. Las cosas son así.
Quizá alguien que lea esto decida hacer como yo y... pasar a la acción. La mía supone una aguja más para buscar en ese pajar. ¿Quieres añadir la tuya?
Como consecuencia de todo ello, hace un par de semanas decidí dar un paso sencillo que quizá pueda suponer una ayuda para alguien que esté ahora en apuros.
Me he hecho donante de médula ósea.
Pregunté por ello en el hospital Clínic de Barcelona, uno de los centros de recepción de donantes. No es el único centro que lo hace, en cada provincia y localidad hay alguna institución hospitalaria que lo coordina.
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El procedimiento para hacerse donante es sencillo: en el centro de referencia de la localidad se rellena un cuestionario con información sobre básicos y un historial clínico. Se realiza una extracción de sangre. Extraen dos tubos, uno para realizar el estudio de compatibilidad y otro que será guardado para realizar un estudio ampliado en caso de aparecer un posible paciente compatible. Se firma una hora de inscripción en el Registro. En este documento se autoriza a inscribir los datos de compatibilidad en el Registro de donantes de médula ósea (REDMO. Lógicamente esta información es estrictamente confidencial y queda protegida en todo momento.
Una vez cumplimentado este trámite se entra a formar parte de la red mundial de donantes voluntarios de progenitores hematopoyéticos.
Es interesante saber que los donantes han de tener entre 18 y 55 años, que su estado general de salud ha de ser bueno. NO pueden ser donantes personas que hayan sufrido algún tipo de hepatitis u otra enfermedad infecciosa, tampoco los afectos de diabetis, hipertensión arterial no controlada, algún de patología que pueda suponer un riesgo añadido de complicaciones para el donante. Es bueno informarse antes si se cree que se tiene alguna condición que puede impedir la donación.
Las células madre se pueden obtener a partir de la médula ósea o de la sangre periférica. La condición del paciente y las circunstancias del donante pueden condicionar el tipo de donación. En todo momento el donante es informado de los procedimientos y tiene potestad para reconsiderar su decisión de donar o no.
La donación de médula ósea se realiza en quirófano, bajo anestesia general o epidural. Se realizan varias punciones en las crestas ilíacas posteriores. Es una pequeña intervención que requerirá del protocolo habitual de cualquier intervención: revisión médica completa en el centro en el que se efectuará la donación, que siempre será el más próximo al domicilio, el chequeo habitual para intervenciones (análisis de sangre, radiografía y electrocardiograma) que servirá para valorar el tipo de anestesia. Se practican además una o dos extracciones de sangre que serán autotransfundidas en el momento de la intervención. Los riesgos y efectos secundarios vienen dados por el tipo de anestesia recibida y son los habituales en cualquier intervención leve.
Sobre la donación de sangre periférica: Las células madre pueden también circular por la sangre tras la administración de unos fármacos llamados factores de crecimiento hematopoyético. Si fuera aconsejable este método, los preparativos son similares: analítica y electrocardiograma para ver estado de salud.
El procedimiento consiste en administrar unos días antes los factores de crecimiento hematopoyético por vía subcutánea. Se reciben dosis cada 12 o 24 horas durante cuatro o cinco días.
El día de la donación el paciente se instala en una sala parecida a las de las donaciones de sangre y tras pinchársele una vena del brazo se hará circular su sangre por unas máquinas que se llaman "separadores celulares". Son máquinas centrífugas que separan las células madre y retornan el resto al torrente sanguíneo del donante mediante una vena del otro brazo. Es un proceso que dura unas tres o cuatro horas. A veces es necesario repetir el proceso al día siguiente si no se ha obtenido el número suficiente de células.
Este procedimento tiene como posibles efectos secundarios la aparición de rampas musculares y hormigueo debido al uso del citrato que se utiliza para evitar la coagulación de la sangre en el separador celular. Es transitorio. También puede ocurrir que baje el número de plaquetas y glóbulos blancos, hecho que en dos tiene síntomas y que se normaliza en un par de semanas.
Puede ocurrir que unas semanas o varios meses más tarde se requiera al donante para una segunda donación para el mismo paciente por haber habido complicaciones en su evolución que suelen ser fallo del implante o recidiva de la enfermedad. Si el donante acepta la segunda donación, ésta suele ser casi siempre de sangre periférica.
(Información extraída de la hoja de consentimiento informado para donantes de progenitores hematopoyéticos)
REDMO (Registre de donants de medul·la òssia)
Fundació internacional Josep Carreras per a la lluita contra la leucèmia
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Entré decidida en la sala de donantes de sangre del Clínic. Era un lunes, un día tranquilo. Apenas dos mujeres y un guapo mozo estaban estirados y leyendo el diario mientras su sangre corría de sus brazos hacia las bolsitas en máquinas próximas a ellos.
He de confesar que soy miedosa, la sangre me aterra, es como una fobia, algo que llevo trabajándome desde hace mucho. Un pequeño problema personal conmigo misma.
Me senté muy valiente (pero menos) para realizar la extracción de sangre. Cuando vi la aguja mi valentía se desmoronó. Una semana antes me habían practicado una extracción de rutina para ver mi estado de salud y por primera vez había sido capaz de mirar cómo la enfermera buscaba mi vena y pinchaba mientras charlábamos amigablemente. Pero no estaba preparada para ver una aguja bastante más larga. Cerré los ojos y miré hacia otro lado mientras me esforzaba en controlar el sudor frío que se iniciaba en mis sienes y esa angustia tan conocida, precursora de un inminente desmayo. Abrí los ojos, la enfermera me miraba con recelo:
-¿Estás bien?
-Síiii, muy bien. Tragué saliva.
La enfermera no pudo disimular un gesto de "vaya, una miedica" mientras yo me apresuraba a visualizar lo menos parecido a una aguja que pudiera imaginar. Sentí el pinchazo y la aguja invadiendo mi vena. Respiré. Me sentía algo mejor. Incluso sonreí, por aquello de convencer a la enfermera de que "todo iba bien". Me temo que no la convencí. Era poco habladora, pero je je, llevaba el escepticismo pintado en su rostro.
He de decir que las enfermeras de los hospitales, las que yo conozco, son maestras en el arte de pinchar, son precisas, conocen con un leve toque si la vena es la adecuada o no, son decididas, lo hacen genial. Es algo que las aprensivas agradecemos en el alma.
La extracción fue rápida. La enfermera fue muy meticulosa en taponar la herida para que no se me hiciera un hematoma en el brazo.
-¿Bien de verdad?
-Bien, sí, de verdad (sonrisa boba de narices por mi parte).
-Ala, pues ya está. Te puedes ir a casa.
Supongo que imaginaréis que me puse de todos los colores al conocer a fondo el procedimiento. Igualmente dije que sí a seguir con el proceso de inclusión.
¿Por qué? ¿para qué complicarme la vida? ¿para qué meterse en anestesias, quirófanos y procedimientos algo desagradables?
Siempre he dicho que soy incapaz de meterme en el quirófano para ponerme una talla 95 de pecho, o conseguir unos pómulos más marcados, un trasero de lujo.
Esto es distinto.
Mi primera suplencia en el hospital la realicé en el servicio de hematología. He estado varias veces allí. Mañana regreso a este servicio, por las suplencias de Semana Santa. Es un servicio excelente, llevado por un equipo de médicos brillante, con una gran calidad tanto humana como profesional. De su mano entré en la vida de algunos de esos pacientes, víctimas de leucemias, linfomas Hogdkin y no Hogkin con todas sus variaciones. A algunos la quimioterapia no funciona o recidivan sus tumores o sus familiares no son compatibles para una posible donación. He conocido a unas cuantas de estas personas, les he mirado a la cara, les he preparado los papeles de las altas médicas, las recetas, les he escuchado en sus sueños, sus cosas.
Es difícil quedarse uno con todo lo que tiene cuando un poco de lo se posee puede ayudar a otro ser con problemas.
La búsqueda de un donante no emparentado es la búsqueda de una aguja en un pajar. Muchos pacientes mueren esperando que aparezca ese ser anónimo con quien tener algo en común, algo tan íntimo como la médula ósea o sus componentes.
Uno nunca sabe, en este camino, si va a necesitar algo de alguien.
Quienquiera que seas, el que ahora lee esto: nunca lo sabremos (las donaciones son siempre anónimas) pero... ¿te imaginas que quizá algún día mi sangre pueda salvar tu vida? ¿quién sabe si algún día un gesto tuyo, algo dado voluntariamente por ti pueda salvar la mía?
No nos pertenecemos. Nada ni nadie nos pertenece. El mío, creo, que es un pequeño gesto coherente en la incoherencia llamada Sarah. Así que no me halaguéis ni penséis en lo estúpida o quizá buenísima persona que soy por ello. Las cosas son así.
Quizá alguien que lea esto decida hacer como yo y... pasar a la acción. La mía supone una aguja más para buscar en ese pajar. ¿Quieres añadir la tuya?
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