miércoles, 30 de septiembre de 2009

Donante de médula ósea (Part Two)

Este mediodía, al llegar a casa del trabajo he recogido el correo.

He recibido esta carta de REDMO.



Oficialmente y durante los próximos diez años (si mi salud no empeora) soy donante de médula ósea.

El mes de agosto, durante el desayuno con los hematólogos (es uno de los Servicios que conozco más y con los que me siento muy cómoda trabajando), bromeamos sobre el tema de las donaciones y uno de los doctores pretendía aterrorizarme sobre los métodos de extracción .

Hoy, que me siento bastante irónica y en cierta racha humorística, tras leer la carta, se me ha venido este momento de la película "El sentido de la vida".

Espero que os haga sonreír y pensar. Por cierto, este fragmento no es nada recomendable para mentes remilgadas; como sabéis, los Monty Python no suelen hacer muchas concesiones... cuando se ponen brutos, se ponen.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Sueños



Now here you go again
You say you want your freedom
Well who am I to keep you down
Its only right that you should
Play the way you feel it
But listen carefully to the sound
Of your loneliness
Like a heartbeat.. drives you mad
In the stillness of remembering what you had
And what you lost...
And what you had...
And what you lost

Thunder only happens when its raining
Players only love you when theyre playing
Say... women... they will come and they will go
When the rain washes you clean... youll know

Now here I go again, I see the crystal visions
I keep my visions to myself
Its only me
Who wants to wrap around your dreams and...
Have you any dreams youd like to sell?
Dreams of loneliness...
Like a heartbeat... drives you mad...
In the stillness of remembering what you had...
And what you lost...
And what you had...
And what you lost

Thunder only happens when its raining
Players only love you when theyre playing
Say... women... they will come and they will go
When the rain washes you clean... youll know

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Ayer, por fin, acabé la suplencia de tres semanas que me ha tenido ocupada en cuerpo y alma.

No ha sido fácil. No ha sido divertido. El trabajo bajo presión, las interferencias constantes y la falta de formación para un tipo de trabajo que realmente no se puede improvisar, me ha puesto contra la espada y la pared en más de una ocasión.

Ayer finalicé mi tarea, tarde, agotada y sorprendida por la mala leche que tiene la gente en el mundo real. Esto último ya debería de saberlo por mi edad.

Algunas parece que no aprendemos.

Ahora junto todas las experiencias, todo lo vivido y lo aprendido, bajo el prisma del análisis a posteriori... y me queda una sensación de soledad tremenda. No es que duela, pero cada vez, con mayor frecuencia, me siento sola en un entorno lleno de gente contra la que nos resbalamos una y otra vez. Lo peor es sentir esta soledad desde tu entorno más próximo. Supongo que es así y no siempre se puede evitar.

Insisto: no me gusta la gente en general. La inmensa mayoría... da miedo. Mucho miedo.

viernes, 18 de septiembre de 2009

El verano se acaba

Hace mucho que no escribo. No he tenido ganas. No he tenido tiempo.

Necesitaba un tiempo de silencio. Me quedé sin nada que decir, sin nada que explicar.

También es cierto que estoy inmersa en una suplencia en el hospital que me ocupa casi todo el día. Es un trabajo de tres semanas que está poniendo a prueba mi capacidad de adaptación, mi resistencia al estrés y a un ritmo de trabajo duro y exigente. Es un trabajo apasionante, variado, pero agotador, sobretodo al principio.




Todo a mi alrededor me ha empujado al silencio, a no mirar ni siquiera mi buzón de correo; no he paseado por la red, no he visitado blogs amigos. No sé la razón, simplemente lo necesitaba para concentrarme en otra cosa.



Pero esta mañana, desde el autobús que me llevaba al hospital (ni ganas de andar he tenido) he contemplado la salida del sol, una vez más, desde el mar. Bajar del autobús, respirar el aire fresco de la mañana, oler el salitre, llenarme los ojos con los azules de cielo y mar me ha devuelto... es como si hubiera despertado de un largo sueño.

No me di cuenta y casi nos roza el otoño, mi estación favorita. El día antes del pasado otoño me decidí a escribir para nadie, para todos, en este rincón que casi se quedó vacío y que se ha ido llenando a fuerza de palabras, música, comentarios y algunos paseos.

Así que, como aquellas flores del árbol de la lana que florecen al final del estío... regreso a la palabra y sigo buscando.

Las fotografías de la puesta de sol se tomaron en Prenafeta el fin de semana pasado, en una casa preciosa perdida en el bosque que una buena amiga me deja de cuando en cuando para que no olvide lo que es realmente importante.

Lovecats, de Benita Winkler