martes, 30 de junio de 2009

Unos días de vacaciones...



Pues sí, una vez finalizados todos mis compromisos lectivos, nos vamos, desconectamos del mundo que habitualmente nos rodea, de esta ciudad loca que se llena de ruido y turistas.

Me llevo a la familia unos días al Valle de la Demanda, situada en la provincia de Burgos. Es una zona que se me antoja interesante, muy cerca de Álava, del nacedero del Nervión, del yacimiento de Atapuerca, de Burgos mismo...

La gente suele buscar playa y chiringuitos en estas épocas del año. Este verano yo busco monte, soledad y tierras nuevas para descubrir. Me apetece escuchar a gentes nuevas, nuevas perspectivas, otras maneras de vivir y entender la vida. De Castilla León conozco tan sólo el Bierzo y Zamora. Así que Burgos es para mí un must, como dicen los británicos.

Me llevo poco más que ropa y un libro, The spell of the sensous, que tras tanta lectura obligada he tenido que ir dejando y al que he volcado, ahora, por fin, toda mi curiosidad.

Me voy a perseguir el sol hacia el Oeste, sin escoba.

Sed buenos. Sed felices. :-)

domingo, 21 de junio de 2009

Nemo, la canción, el poema



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Atracción por la noche,
fascinación ante el misterio del dolor,
pena sin alivio posible,
más allá el olvido se cierne, consolador.

Pronunciar una sola vez tu nombre,
y desaparecer.

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This is me for forever
One of the lost ones
The one without a name
Without an honest heart as compass

This is me for forever
One without a name
These lines the last endeavor
To find the missing lifeline

Oh how I wish
For soothing rain
All I wish is to dream again
My loving heart
Lost in the dark
For hope I'd give my everything

My flower
Withered between
The pages two and three
The once and forever bloom gone with my sins

Walk the dark path
Sleep with angels
Call the past for help
Touch me with your love
And reveal to me my true name

Oh how I wish
For soothing rain
All I wish is to dream again
My loving heart
Lost in the dark
For hope I'd give my everything

Oh how I wish
For soothing rain
Oh how I wish to dream again
Once and for all
And all for once
Nemo my name for evermore

Nemo sailing home
Nemo letting go

Oh how I wish
For soothing rain
All I wish is to dream again
My loving heart
Lost in the dark
For hope I'd give my everything

Oh how I wish
For soothing rain
Oh how I wish to dream again
Once and for all
And all for once
Nemo my name for evermore

martes, 16 de junio de 2009

Comida

Cuando hablamos de simplicidad, de ecología, de moderación, de consumo, muchas veces pasamos por alto todo lo referente a la comida y su preparación, sus consecuencias sobre nuestra salud y nuestro entorno. Parece que la comida es como un tema aparte, aislado, algo que no tiene nada que ver con el resto.

Yo no lo veo así y hace unos meses ya apunté algo en este sentido cuando comencé a hablar de los supermercados y los mercados.

Si hablamos de simplicidad, de economía, de salud, de ecología, no queda más remedio que ponerse a observar detenidamente todo, insisto, todo lo que nos rodea. Esto incluye también la comida y nuestros hábitos alimentarios.

Nos sentamos ante la tele, sin ir más lejos, y nos dejamos atontar por los innumerables anuncios de productos quasi-mágicos. En la caja tonta hace tiempo que desapareció la comida real en aras de una industria alimentaria que nos vende aire, productos manipulados con promesas de salud, belleza y sobretodo sabor, en franca competición con el anticelulítico de turno o el último grito en maquillaje...

Una cebolla es una cebolla, un zumo de naranja es justo lo que parece, un yogur ha sido toda la vida un yogur, no un milagro con marca + patente. A nadie se le puede escapar que no hay producto más natural que el que tenemos en la cocina de casa, llegado directamente del mercado más próximo. El cacareado "sin conservantes ni colorantes" no cuela ni haciendo un acto de fe. Tan solo hay que hacer la prueba de realizar un zumo de naranja en casa y dejarlo en la nevera un par de días a ver qué pasa. Pasa lo que tiene que pasar y si con el zumo de marca tal o cual no pasa, todos sabemos la razón (salvo los que ese día no fueron a la escuela y estaban de novillos por ahí, que el resto os vimos :-)) )... esos no conservantes no estabilizantes ni saborizantes que el susodicho zumo "no lleva" hacen que las cosas duren y duren más de lo natural. Otro tema no menos importante es el destino de los nutrientes esenciales de estos alimentos tras toda esa manipulación e higienizado de los productos.


Con respecto a la publicidad, declaro que en ciertos momentos roza la desfachatez y el engaño más penoso. El verano pasado, sin ir más lejos, salió un anuncio, quienes vean un mínimo de televisión lo recordarán, que anunciaba un gazpacho con la coletilla de que "salía más barato que el hecho en casa".



Francamente, me dio mucha rabia el anuncio y me molesté en hacer la prueba. El resultado: el gazpacho que suelo hacer me sale más barato que cualquiera que pueda comprar, con un sabor mucho más genuino, que nunca es igual, claro, porque la cocina no es una ciencia exacta y depende de las proporciones de pepino, tomate, pimiento y ajo que se le ponga, depende de la inspiración del momento (no olvidéis que la cocina es un pequeño laboratorio en donde también hay arte), depende del grado de madurez y calidad de esos ingredientes... pero su sabor no tiene nada que ver con el que sale de un tetrapack. Por otro lado, el gazpacho que sale de mi cocina no lleva apenas sal, yo decido la cantidad que le pongo, y por supuesto lleva aceite picual de excelente calidad en la proporción que yo decido, que nunca suele ser más bien parco... ¿qué marca de gazpacho puede garantizarme semejante calidad de aceite en sus preparados? eso sin contar con la cantidad, siempre excesiva, de sal que lleva cualquier preparado industrial (y luego la gente no se explica las hipertensiones esenciales, ¡ja!)

Este es tan solo un ejemplo. Estos productos no ahorran realmente tiempo como dicen, salen caros, suponen un montón de envases de los que hay que deshacerse y encima implican que nos metemos en el cuerpo más porquerías cuyos efectos a largo plazo, ningún gobierno garantiza como inocuos (del dicho al hecho va un trecho).

Además, desde una perspectiva más personal, la mía, estos productos me desagradan porque me alejan de la verdadera naturaleza de los alimentos. No hay nada comparado a la belleza de las hortalizas en las paradas de los mercados, el espectáculo de color, por las mañanas, la charla amable con el tendero sobre la calidad de tal o cual fruto, las particularidades de su recolección (si se tiene la suerte de poder establecer contacto con los productores, algo en lo que estoy cada vez más interesada)... Fruta, verdura, frutos secos, expuestos al aire de la mañana. ¿Tiene eso punto de comparación con el brillo artificioso del cartón y sus promesas, por más diseño que le hayan aplicado al mismo?

domingo, 14 de junio de 2009

Más Mafalda, más sonrisas











Aquí va alguna tira más de este genio (a mi entender) que es Quino, de la mano de su pequeña Mafalda, con su tropa de amigos, que alivió mi adolescencia.

Mafalda es una vieja amiga con la que sé que puedo contar, me gustaría creer que comparto un poquito de su sabiduría, una pizca de su ironía y un mucho de su ternura.

Con esta viñeta también quiero rendir un pequeño homenaje a los que estudiamos, a los que nos enseñan (sufridas fuentes de sabiduría tan vapuleadas hoy en día por un sistema que, claramente, no funciona, pero que no duda en pasarle el muerto al primero que pasa: el profe mismo, ya que estamos)... quiero dar la bienvenida a algunas personas que han llegado a la buhardilla desde el blog de Joselu, llenito de profesores, con quien de cuando en cuando comparto reflexiones: María, Yolanda, el mismo Joselu que se nos ha fugado con la familia (¡bien hecho!)... a los que menciono y a los que me dejo en el tintero. No me quiero dejar tampoco a otros paseantes de la buhardilla, sean o no profesores (aunque algunos estén en lo del intento)

No es fácil plantarle cara a la estupidez, algunos profesores, algunas personas, nos ayudan a hacer esta tarea un poco más grata.

Gracias a todos ellos.

Exámenes y verano: grandes novedades

La madeja de lana se va desenredando lentamente. El tiempo en la ciudad se revela ya abiertamente veraniego en el Mediterráneo. El aire fresco a la orilla del mar alivia la pasión de un sol que se revela fuerte, contundente, ya a primeras horas de la mañana, camino de mi trabajo.

A mi alrededor todo son planes, planes de vacaciones, planes para recolocar a los niños que en dos semanas dejarán la escuela, todo ello en los ratos libres que los que nos examinamos tenemos, todos planeamos y dejamos el presente un poco de lado, ni que sea unos momentos.

Ayer ya hice una parte de esos exámenes, creo que me fueron bien.

Siempre hay un momento en que odio estudiar, lo odio todo, y es cuando entro en el aula, me siento y el profesor de turno me da vuelta abajo los impresos del examen que habré de cumplimentar. Me pregunto por qué demonios me complico la vida si siempre he odiado los exámenes. Son un reto, una manera de plasmar todo el trabajo de un curso, el camino trillado del conocimiento que no tiene otra manera de demostrarse a sí mismo que en los exámenes. Estas son las reglas del juego. Ya lo he jugado otras veces y lo seguiré jugando, pese a ese momento de odio que siento ante la hoja en blanco. Nunca pienso en ese momento cuando decido ponerme a estudiar esto u aquello.

Ayer fueron las pruebas orales y escritas (resúmen, esquema y texto argumentativo). Escribir no es algo que se dé muy mal. Lo de hablar lo llevo peor, pero al final salí muy contenta, pues estuve lo bastante relajada como para poder presentar una disertación correcta sin grandes fallos de dicción. Una compañera de clase me dijo hace una semana que mi acento catalán era muy bonito. Yo todavía no he salido de mi asombro, pues al no ser mi lengua materna creo que tengo un acento más neutro que el de otros compatriotas más "nativos" que yo. Me hizo sonreír el comentario porque nunca he encajado del todo: mi familia andaluza criticaba con sorna mi fuerte acento catalán mientras que mi familia catalana me reprochaba la escasez de dicción catalana... el tiempo ha ido situando las cosas en su lugar.

Cuando salí del aula me asaltó un precioso día soleado, con el aire fresco y un sol radiante que empujaba al paseo. Anduve un rato oliendo como un animalillo el aire de la ciudad, las paradas llenas de flores, los colores del mercado cercano a mi casa... y otra sensación conocida me invadió: el alivio que se siente cuando uno se saca de encima un examen.

Odio y alivio, qué sensaciones tan extrañas, ¿no? pero me quedó una tercera, un tremendo sentimiento de libertad...

Una libertad relativa, pues me quedan todavía dos sábados más con exámenes, con esa tríada de odio-alivio-libertad rodeándome a ratos...

sábado, 6 de junio de 2009

Solaz entre los dichosos libros (un guiño)



Mafalda, uno de mis chicas preferidas.

Viñetas cómicas de Quino, una buena alternativa al agobio...

miércoles, 3 de junio de 2009

Dobles realidades, lo que se ve y lo que hay




Todo el día estudiando organizaciones públicas sanitarias. Alternando convenientemente con los contenidos del examen de catalán que tendré en dos semanas: variedades dialectales, sintaxis, fonética, historia de la literatura, morfología...

Eso sí, estos días trabajo poco en el hospital, y, dadas las circunstancias, es un alivio no hacerlo.

La presión de los exámenes se nota. Los chicos andan nerviosos. Mi propio hijo anda malhumorado, pegado a sus libros. Yo hago lo mismo, malhumorada, pegada a los míos.

No hay cosa más tonta que las oposiciones (que no aprobaré, convocaron la primera prueba 3 meses antes de lo que se suponía o me dijeron como probable): te pasas el día empollando normas, leyes, regulaciones... me abruma ver la cantidad de rollo que nos hemos organizado (permítaseme la redundancia, por favor) para organizar lo inorganizable. Un montón de protocolos, procesos, cimentados convenientemente en tal o cual ley... que luego alguien, siempre, se acaba saltando por prevaricación, chuleo o porque sí, porque para esto se hacen las normas, para que muchos se las salten.

Este es un juego más a jugar. Yo juego. Por jugar, que no quede.

Pero por hoy ya basta, acabo de escaparme; para ello, o me fundo con algún libro de poesía, con alguna de esas lecturas que hago por puro vicio, o me escapo de la mano de la música.

Björk me viene bien. Por algún motivo Björk siempre me viene a cuento de tal o cual sentimiento, a cuento de una sensación, de un cosquilleo en el alma.

Björk llena de poesía sus canciones, ironiza, se ríe de los protocolos, es excéntrica porque le da la gana, y me muestra la visión de otra realidad mucho más orgánica, más perversa, sutilmente agazapada bajo en las escuadras de lo políticamente correcto.

No me gusta ser políticamente correcta.

Hoy, sobre todo, no.

Me escapo, me largo a la selva, me dejo llevar de su mano por caminos de sensualidad.

Lovecats, de Benita Winkler