viernes, 30 de enero de 2009

Poesía, necesitamos poesía para los instantes



"El Pez"

Volver a las palabras.
Creer en ellas. Poco. Sólo
un poco. Lo bastante
como para salir a flote y coger aire
y así poder aguantar, luego,
en el fondo.



Volver a las palabras. Con
voluntad de sentido.
Boqueando. Pez en la orilla
común de los creyentes.







Volver. Decir superficie. Escribirla.

(Chantal Maillard)




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Me he tomado la libertad de tomar prestado este hermoso poema de Chantal Maillard, que un comentarista ha dejado en el blog de Joselu, a propósito de una muy bella entrada en su bitácora.

En un día como hoy, la poesía es lo único que necesitamos algunos seres para salir a la calle. Para sobrevivir.

Terriblemente fuera de lugar. Pero no para mí.

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miércoles, 28 de enero de 2009

El paro: el precio de nuestro tiempo

He trabajado casi veintiún años en el sector de las artes gráficas, que de arte van teniendo cada vez menos. Me dedicaba a la corrección ortotipográfica en una pequeña empresa que ha sido durante todo este tiempo una muestra de supervivencia económica en un mundo cada vez más concentrado en unas pocas empresas grandes.

Me gustaba mi trabajo, a través de él tuve acceso a muchos libros, por cuya lectura encima me pagaban. Pero al final todo es trabajo remunerado, se crean vicios, se nos encasilla y ya no es posible la variación ni la movilidad. Aguanté mucho, pero llegó un momento en el que me ahogaba entre libros, ordenadores y papeles de diversos gramajes.

Cuando los gerentes nos comunicaron su decisión de jubilarse y su voluntad de dejar la empresa a los trabajadores empezaron los problemas. Yo no acababa de tenerlo claro. La opción era quedarse la empresa. Algo tentador.

Yo tuve claro que no deseaba hacerme empresaria a los cuarenta y pico. No sé por qué, pero lo que yo deseaba ante todo era un trabajo sencillo, un horario bueno que me permitiera ganar lo mínimo para subsistir y estar el máximo tiempo posible con mi familia, conmigo misma. Con el paso de los años he ido perdiendo mis necesidades de grandeza, o más bien han cambiado. Mi delirio actual de grandeza consiste en tener el máximo tiempo libre. Necesito cada vez menos de todo.

De repente llegó la ocasión, se me brindó la oportunidad de iniciar un período de suplencias en hospitales de gestión pública del ayuntamiento. Era trabajo inseguro, paro, quizá, quizá... No dudé mucho, me armé de valor y me despedí de la empresa con el debido respeto y el debido tiempo.

Mi entrada en el mundo de la sanidad fue una verdadera revolución. También es cierto que de la mano de ese cambio profesional vinieron varios terremotos personales que me sacudieron hasta niveles que no recuerdo haber sentido en todos mis años vividos. Todo ello se trenzó con mi existencia para hacer de mí una persona que está a años luz de que era hace un año escaso. Me miro y no me reconozco, veo un abismo insondable que posiblemente estuvo ahí siempre, pero en el que no había reparado. Mi alma se rompió para volver a recomponerse, a la luz de una nueva dimensión. Es como si hubiera muerto y de mis cenizas otro ser, similar mas no igual, hubiera surgido.

Creo que aprendí la lección, trabajé y lo hice bien. Pasión y ganas le puse, puesto que descubrí lo mucho que me gustaba el mundo del hospital, en tanto que un oficio de servicio a los demás, una diabólica combinación de ciencia, investigación y trato con personas. Durante el otoño he ido trabajando en distintos departamentos, siempre atenta y con voluntad de aprender, porque la dinámica de un hospital es tan brutal que nadie se imagina la cantidad de entresijos que hay que conocer para ayudar al paciente, al médico, al resto de compañeros administrativos.

Ahora llevo dos semanas sin trabajar y no me gusta la sensación. Comprendo que es parte del juego de las suplencias, pero, tras trabajar ininterrumpidamente durante 21años para una empresa en la que la máxima era producir y producir, verme de repente con ocho horas para mí me hace sentir extraña: a ratos algo incómoda, a ratos tremendamente liberada...

He pensado sobre el significado del trabajo en nuestra civilización, el uso y abuso que de él se hace. Lo horrendo de su esclavitud sutil y la necesidad angustiosa que tenemos de él para pagar las facturas, la hipoteca, los caprichos, los colegios.

Ahora vivimos, nos dicen, una de las peores crisis de estos últimos años. Esgrimen cifras, previsiones, estimaciones. Las grandes empresas se han apuntado al carro de la crisis para echar gente a la calle y los ciudadanos de a pie no lo entendemos, ¿adónde se ha ido el dinero? ¿quién o quiénes especulan? ¿quién juega con nuestro trabajo? ¿quién juega con nuestro miedo?

Estoy preparando unas oposiciones (por probar, casi como jugar a la lotería). Toca estudiar la Constitución: los derechos y deberes del ciudadano. Me rio mucho con el estudio de sus artículos. Algunos, la verdad, me resultan cómicos a la luz de las circunstancias actuales y de la escasez de ideas valientes, creativas, que nuestros diputados y senadores diseñan para el pueblo que les votó. Nos queda el recurso chapucero de los decretos ley, que el Gobierno va sacando de la manga los viernes, para paliar todo esto.

Digamos que contemplo todo esto, desde la perspectiva del paro y la incertidumbre y me domina la estupefacción.

domingo, 25 de enero de 2009

Caic/Caigo



Caic, a poc a poc me’n vaig
Caigo, poco a poco me voy
La física em captiva
La física me cautiva
i la gravetat m’inclina als teus peus.
y la gravetat me inclina a tus pies.
Caic, al mateix temps desfaig,
Caigo, al mismo tiempo deshago,
els núvols que regiren aquest fràgil equilibri, meu.
las nubes que revuelven este frágil equilibrio, que es mío.
Res no dura gaire, em moc no sóc d’en lloc,
Nada dura demasiado, me muevo y no soy de ningún lugar,
d'aquest país d’aire.
de este país de aire.

Mai, tornaré a viure, mai,
Jamás volveré a vivir, jamás,
amb el pes que arrossega la mentida, la rutina, el trist engany,
con el peso que arrastra la mentira, la rutina, el engaño triste,
sense final jo caic,
sin final yo caigo,
on cel s'estimba contra els vidres dels meus dies, caic.
donde el cielo choca contra los cristales de mis días, caigo.

M’enfonso dins l’aigua,
Me hundo en el agua,
el corrent em porta prop del meu país d’aire.
su corriente me lleva hacia mi patria de aire.

L’impuls d’un instant
El impulso de un instante
dibuixa el meu salt,
perfila mi salto,
travessa els espais en blanc,
atraviesa espacios en blanco,
arribes, te’n vas, la vida es desfà, invisible en el mar dels anys.
llegas y te vas, la vida se disuelve, invisible en el mar de los años.
Canto sense xarxa, salto i sempre caic.
Canto sin red, salto y siempre caigo.

Res no dura gaire, em moc no sóc d’en lloc,
Nada permanece demasiado, me muevo y no pertenezco a ningún lugar,
el vell país d’aire.
el gastado país del aire.

L’impuls d’un instant,
El impulso de un instante,
dibuixa el meu salt,
perfila mi salto,
travessa els espais en blanc,
atraviesa espacios en blanco,
arribes, te’n vas, la vida es desfà, invisible en el mar dels anys.
llegas y te vas, la vida se desvanece, invisible en el mar de los años.

L’impuls d’un instant
El impulso de un instante,
dibuixa el meu cant,
perfila mi canto,
travessa els espais en blanc,
atraviesa espacios en blanco,
la vida es desfà, arribes, te’n vas, invisible en el mar dels anys.
la vida se desvanece, llegas y te vas, invisible en el mar de los años.

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Esta canción me define un poco, más de lo que estoy dispuesta a reconocer...

Per en Jordi.

miércoles, 21 de enero de 2009

Encuentros en el camino




A veces encuentro gente por el camino, o es la gente la que se da de morros conmigo. Supongo que la vida es, también, eso: un juego de coincidencias, destinos, azar o necesidad, que gentes sencillas como yo no logramos comprender.

He perdido la costumbre de andar buscando razones a todo lo que me ocurre. Simplemente las cosas pasan y yo no tengo el control de nada.

Me siento muy quieta en los lugares, en la playa, en el asiento del autobús, ante la ciudad, algunas tardes. Miro, simpre lo digo, siempre lo hago, y observo procurando no romper un silencio que me cuesta mantener. Pues no es bulliciosa la bruja... aunque también gusta, necesita, del silencio.

La imagen es una foto tomada en la sierra de l'Alkurruntz, en Navarra. Me la ha enviado Jordi Girbén, con quien comparto algunas cosas, entre ellas mi pasión por la tierra vasca y todo lo relacionado con ella. La imagen es preciosa, irreal, pero, sin embargo fue tomada por el mismo autor. Me ha dado su permiso para subirla, así que, mercès, eskerrik asko, amic Jordi!!!, así como para linkar su blog sobre sus andares por la... "tierra de las palabras complicadas"... el país dels mots difícils.

Miro la foto y veo magia, veo y siento el incalculable valor de un instante, quizá muy tremprano, una mañana, en que uno se funde con lo que ve, uno es lo que hay, es piedra, es carbono, es materia perecedera, es nada, es todo, es, fue, quizá será, pero, ahora, tan solo ahora, es.

viernes, 16 de enero de 2009

R. Wolff's To do or not to do: algunas reflexiones

Esta mañana me dispuse a responder los comentarios que algunos blogeros han hecho tras la lectura del artículo de R. Wolff que subí hace unos días. El caso es que la respuesta se me alargó tanto que he pensado en dejarla como entrada en sí misma, así, quizá, resulte más cómodo comentar, discutir y charlar sobre todo esto. Sigo insistiendo en que Robert escribe mucho en su sitio web y vale la pena acercarse a beber de sus fuentes (los que tengan conocimientos de la lengua de la "Pérfida Albión", of course, je je je). Yo he iniciado la traducción de otro artículo, bastante largo. También revisé y "pulí" un poco To do or not to do, ya que soy novata en esto de la traducción de textos de más de un par de párrafos.

Asimismo, si alguien que sabe inglés desea echar una mano o cree que mi traducción tiene errores, con sumo gusto acepto sugerencias, comentarios, modificaciones, que lógicamente incluiré en la traducción. Mi acción es totalmente desinteresada, no hay dinero ni privilegios a cambio. Lo he traducido porque "me dio la gana" :-)).

Bien, ahí van mis comentarios a Alonee y a Laureta...

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Gracias por vuestros comentarios. Mi intención al traducir y publicar estos artículos del señor Wolff no es otro que llevar a una reflexión que vaya más allá del discurso ecológico "políticamente correcto" y espero que más gente tenga tiempo y ganas de leer la traducción y se apunte al carro de las reflexiones.

Alonee: como suscribe Laureta, se entiende lo que el autor pretende con "no hacer nada" y creo que captas el mensaje. Ya hemos estropeado bastante las cosas. Creo, como Robert piensa, que, más que arreglarlo todo a nuestro estilo, ése de poner parches crear más máquinas maravillosas y más de todo, lo sensato sería parar todo este frenesí y vivir de un modo más simple, procurando asumir lo que está ya hecho. Desde luego esto pasa por ser conscientes de que... "no somos nadie", ni especie dominante, ni estamos al cargo del bienestar del planeta ni nos pertenece por algún extraño derecho autoproclamado. Sólo desde la humildad y la consiencia tendremos opciones; en caso contrario, la naturaleza nos pondrá a todos en nuestro sitio, por más fantásticos e inteligentes que nos creamos.

Laureta: agradezco profundamente el haber plasmado tus reflexiones, creo que como estudiosa de la naturaleza puedes entender en toda su crudeza la, digamos, "magnitud de la tragedia" ecológica que se ha creado, que nos lleva de cabeza al desastre. Y digo esto sin inquietarme ni adoctrinaros, biblia en mano con aquello de "¡¡¡El Armegedón está al caer, arrepentíos, pecadores!!!!". Las cosas son como son y, queramos o no, pagaremos las consecuencias. Tus comentarios no están fuera de sitio, antes al contrario, vienen muy bien.

Yo soy de las optimistas que, pese a que sabe que "el barco se hunde", sigue creyendo en los pequeños gestos, en la iniciativa personal de todos y cada uno de los que no podemos hacer nada "para salvar el mundo". Creo que se puede vivir de otro modo, sin tantas expectativas, sin tanta burocracia, sin tanto gadget. Pero eso implica desenfocar el mundo tal y como nos han enseñado (muy mal, por cierto) que es, hay que cambiar perspectivas, imaginar cualquier otra alternativa por loca que pueda parecer; hay que "desaprender" para volver a hacerlo de otro modo, aprender lo que realmente es necesario. O más bien debería decir que tendríamos que "recordar" cosas que la civilización nos ha hecho desestimar.

Tengo un hijo de 13 años al que le fastidian la vida con la dichosa ESO: le obligan a aprenderse fechas, hechos históricos, datos fríos, le embuten de conocimientos de salón, no le han enseñado a reconocer plantas en el bosque, a saber cómo actuar en el monte, no le han enseñado a pescar (por si acaso), a valerse por sí mismo en un entorno no urbano... si un día pasa algo gordo, estaríamos condenados ya que, fuera de la urbe de asfalto, no sabemos cómo sobrevivir, no conocemos ni una puñetera hierba, cómo cazar. Hemos perdido todas esas enseñanzas que un día el homo sapiens tuvo y que todavía se mantienen en los escasos grupos de cazadores-recolectores que subsisten como pueden en los rincones que la 1ª Civilización les deja a regañadientes...

Quizá mi discurso parezca luddita, siempre lo digo, no prentendo volver a las cavernas... pero es que somos demasiados ejemplares de homo sapiens sapiens pululando por el planeta, consumiendo recursos sin aportar más que tóxicos y más tóxicos. Cualquier estudiante de biología sabe que los hábitats son un equilibrio dinámico entre las diversas especies, entre la cantidad de alimento para una especie que, a su vez, es alimento de otra y así sucesivamente. Todo y todos están interrelacionados. Las especies "consumidoras" van decreciendo en número en la famosa pirámide de la ecología, por una cuestión tan sencilla como la disponibilidad de alimento, nosotros hemos roto esa norma (y algunas otras).

Y, mientras, no paramos de reproducirnos, crecer en número: "hay que mantener el sistema de pensiones" nos gritan los políticos, "hay que consumir para generar empleo" nos adoctrinan sin cesar...

Entiendo al conferenciante que mencionas, Laureta, cuando, al borde de las lágrimas, decía que si todos nos limpiamos el culo con papel (perdón por la expresión), "no va a haber para todos". No podía haber utilizado una metáfora mejor.

Por otro lado, las especies se extinguen, eso es un hecho de lo que el registro estratigráfico da fe. Unas especies dan paso a otras, algunas conviven y luchan si ocupan el mismo nicho ecológico. Hay lo que se conoce como "períodos de extinción masiva" que corresponden a épocas de la historia de la Tierra en las que, bien por cambios graduales en el clima o por eventos más traumáticos, se ha producido la desaparición de hasta el 90% de vida sobre la tierra (el período de extinción masiva de finales del Pérmico fue, según las evidencias y si no me falla la memoria, bastante dramático). Lo que el registro fósil también ha demostrado es que, pese a estos "cataclismos", la vida ha resurgido y ha seguido su curso, sí, con nuevas especies, aparte de las pocas que hayan sido capaces de sobrevivir. Nosotros hemos añadido muchas variables a la ecuación del equilibro dinámico ambiental, que pueden adelantar ciertos acontecimientos. Si desaparecemos (y seguro que pasará porque somos una especie más, no la especie) la vida seguirá su curso, otras especies surgirán. Así es como ha pasado y pasará. El único detalle es que somos tan memos que nosotros no estaremos ahí para verlo. No ocurrirá nada que no haya ocurrido antes. No pasa nada. Tan solo que... sería bonito aprender la lección y demostrar que el hecho de tener uno de los cerebros más desarrollados, en términos de evolución, nos ha servido de algo.

¿Utopía? ya lo decía alguien (¿fue Tomás Moro o Voltaire? si alguien más culto que yo lo sabe, que, por favor, me lo aclare :-) ): "seamos realistas, pidamos lo imposible"

viernes, 9 de enero de 2009

Montxu me ha premiado :-)))



Montxu me ha concedido este premio... no puedo rechazar ofrecimientos hechos con tan buen corazón. Tan solo escojo uno de los dos que me has propuesto, aunque me dé por "premiada doble" :-))

¡Eskerrik asko, Montxu!
*
Las reglas son:
*
1- Aceptar, hacer que el Logo sea visible.
2- Linkar el Blog que te ha premiado.
3- Premiar otros 10 blogs y avisarles.

Bien, entrego la nominación a once rincones que me gustan y de los que algo aprendo. Esta vez, sí, os iré avisando para que lo sepais :))

1. El blog de Alonee. http://elpensamientooscuro.blogspot.com/
2. El blog de Tesi. http://tesiblogteneblog.blogspot.com/
3. El blog de Laureta. http://simplemente-laureta.blogspot.com/
4. El blog de Moon. http://conunpieenlaluna.blogspot.com/
5. El blog de Luna. http://lunasyhormigas.blogspot.com/
6. El blog de Debbie. http://debbiedoesraw.blogspot.com/
7. El blog de Miguel Ángel. http://saberloquebusco.blogspot.com/
8. El blog de Jàfer. http://linguasfera.blogspot.com/
9. El blog de Antrophistoria. http://antrophistoria.blogspot.com/
10. El blog de Criticon. http://jgbarbey.blogspot.com/
11. El blog de Bolero. http://elbolerodechavela.blogspot.com/

Ahora me doy cuenta de que elegir 10 se me hace duro, porque en este tiempo he ido descubriendo muchos rincones interesantes. Vamos, que no están todos los que son, aunque sí son una buena muestra de los rincones en los que paso más tiempo.

Un beso a todos.

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Hoy Laureta me ha hecho notar que cometí un tremendo error, le mencioné que la había premiado, pero sin embargo no estaba en la lista. Por eso yo he ampliado la lista a 11. Me sigue pareciendo algo "cojo" porque esto parece un desprecio a otros blogs tan valisos como los que he nominado, que también leo y disfruto. Es por esto que he me disculpo por el error y declaro que NO ESTÁN TODOS los que me gustan, por supuesto. Algunos no los puse en la lista por ser blogs de ciencia, muy específicos a los que quizá podría no parecer bien el gesto, otros me han dicho ya en privado que no gustan de ponerlos en su blog. Cada uno es dueño y señor de su blog y puede hacer lo que considere oportuno, mi intención nunca es molestar a nadie y, por supuesto, respeto estas decisiones.

Un abrazo a todos, gracias por dejarme aprender de vuestras fuentes :))
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jueves, 8 de enero de 2009

Robert Wolff: To do or not to do (spanish version)

Robert Wolff es un señor americano que ha vivido lo suyo. Ha estudiado y ha aprendido con tribus que no viven como nosotros ni ven el mundo de la misma manera en que "la Civilización" lo hace. Además de su libro Ancient Wisdom, que como ya he comentado en otra entrada anterior, no ha sido todavía traducido al castellano (¿Me lee algún editor hispanohablante interesado? por favor, que se ponga en contacto con Inner Traditions, la editorial que tiene los derechos de esta obra en inglés.) este señor tiene un sitio web excelente, en el que escribe regularmente y comunica lo que piensa y siente, R. Wolff's website, que recomiendo con entusiasmo. Todavía no he leído todos sus artículos, pero algunos sí, y me parecen valiosas reflexiones. Uno puede estar o no de acuerdo con ellas (yo declaro mi coincidencia de pensamiento), pero merece la pena tenerlas en cuenta. Ni siquiera por ver las cosas desde otra perspectiva o intentar establecer otra dimensión de pensamiento desde la que contemplar el mundo en que vivimos.

He traducido un artículo suyo cuyo título encabeza esta entrada. La traducción al castellano es fácil: "hacer o no hacer". Me he puesto en contacto con Robert Wolff, quien me ha dado su permiso para colgar esta traducción, que está todavía en fase de revisión, dado que no soy una experta traductora inglés-español. Si alguien que domine el inglés tiene alguna aportación para mejorar esta traducción con sumo gusto aceptaré comentarios, sugerencias, siempre con vistas a ser lo más fiel posible al original inglés. Le he ofrecido a Mr. Robert esta humilde traducción como agradecimiento a lo que él me ha enseñado.

En fin, me hace mucha ilusión poder subir en mi modesto blog una reflexión que encuentro tan lúcida. Thanks a lot, Robert, for writing it and accepting my poor Spanish translation.

Desde aquí también quiero agradecer a la comunidad de los Sn'goi, cuyo significado aproximado sería "los humanos" o "las personas", su lección de vida, que a través del libro de Robert he descubierto.

Espero que os guste.

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Hacer o no hacer, Por Robert Wolff.

Durante mucho tiempo he deseado escribir sobre una idea que bulle en mi interior. Nosotros, actualmente, en nuestra cultura, hemos olvidado que muchas veces lo más sabio es no hacer nada, no arreglar lo que ya hemos estropeado, no marear más la perdiz, como dice el dicho.

El Calentamiento Global es un hecho. Lo sabíamos hace bastante tiempo, pero, de modo gradual, la idea ha ido calando en nuestra consciencia. Nuestra respuesta ha sido casi unánime: buscar la manera de pararlo. Y también, unánimemente, nuestra tendencia a arreglar las cosas presupone que, por supuesto, no podemos cambiar nuestro estilo de vida, nuestra economía, nuestro sistema.

Tal y como lo veo, lo que ha causado el Calentamiento Global es el convencimiento, ampliamente asumido, de que el planeta es nuestro, de que somos los dueños de la Creación y de que podemos hacer lo que nos plazca. Esto significa que ignoramos la realidad de que el ecosistema está compuesto por la Biosfera, una delgada capa de aire, agua y tierra que hace posible la vida. En cualquier tipo de ecología las partes del todo están relacionadas entre sí. Si una especie en concreto se autoproclama “superior” y toma más de la Tierra de lo que aporta, esa especie está poniendo en peligro todo el conjunto. Lo que nosotros estamos devolviendo a la Tierra son toneladas de basura que no es biodegradable, que envenena la tierra, el mar y el aire.

Si nuestro modo de vida, nuestro modo de pensar, ha causado el Calentamiento Global, ¿cómo es posible que más de lo mismo lo vaya a solucionar?

No resulta sencillo decir esto en una Cultura que idolatra la idea de que absolutamente todo puede ser reparado con tecnología, ciencia moderna, montones de dinero o con nuestro maravilloso cerebro. Hay muchos ejemplos que atestiguan las maravillas que podemos realizar. Podemos enviar al hombre a la luna, podemos mantener con vida de modo artificial a seres humanos desahuciados, inventamos máquinas que hacen maravillas que nunca jamás imaginamos (y que ni tan siquiera necesitábamos); hoy en día no podemos imaginarnos a nosotros mismos sin un teléfono móvil (celular le llaman en algunos países) que también hace fotos que podemos enviar a otros móviles a cualquier parte del mundo, que incluso reproducen nuestra música preferida para distraernos y que envían y reciben mensajes escritos. Y siempre más. Y todo en una pequeña caja que cabe perfectamente en un bolsillo.
El lema actual del mundo en el que vivimos es más. Más de todo. Ésta es, en sí misma, una idea insostenible.

Una de las cosas que nosotros, quiero decir los humanos, hemos hecho durante los pasados doscientos, quizá trescientos años, es cambiar especies animales y vegetales de sitio. Una de las primeras importaciones de nuestra historia reciente fueron los tulipanes. Los tulipanes constituyen en la actualidad una industria próspera, también en el estado de Washington, pero fueron originalmente traídas de Persia.
En Hawaii muchos de los árboles y flores mostrados como “típicos” a los turistas no son autóctonos. No pocas de estas importaciones se han convertido en problemas porque no hay insectos, depredadores ni enfermedades que puedan mantener el equilibrio, así que estas incorporaciones acaban por dominar y reemplazar a las especies nativas. La ecología es en sí misma equilibrio, lo que una planta toma del suelo, otra lo aporta; una comunidad de conejos (o ratones o cualquier tipo de animal que crezca rápido) se mantiene estable en número por otros animales que se alimentan de ellos y también por la lluvia que cae y condiciona la cantidad de hierba que crecerá y servirá de alimento a estos conejos. Cuando se introduce una especie extraña al entorno, se crea un desequilibrio que necesita tiempo para reajustarse. Pero al principio algunas importaciones pueden, y de hecho lo hacen, reemplazar especies autóctonas, tanto animales como vegetales. Este hecho ha sido ampliamente probado en todo el mundo durante este último siglo.

Las islas de Hawaii son un buen emplazamiento para observar este problema creado por el ser humano. Nosotros (los humanos) somos la causa, intencional o no, del problema. Por ejemplo, el problema más reciente en Hawaii es una pequeña rana, del tamaño de la uña de un pulgar humano, la cual posee un potente grito. No estoy seguro de si la rana coqui fue traída aquí desde el Caribe a propósito o no, pero ahora está aquí. Este pequeño animalillo no hace ningún daño y, que yo sepa, no supone ninguna amenaza para las ranas autóctonas, pero hay gente que se queja del ruido. Así que el Estado ha asignado veinte millones de dólares para erradicar a la rana coqui. Los expertos descubrieron un producto químico que las mata si se pulveriza bajo las hojas sobre las cuales las ranitas se aferran durante el día. El polvo blanco las seca, como el ácido bórico deshidrata, mata, a las cucarachas. Desde luego, la tarea de blanquear la parte inferior de las hojas de platanero es un trabajo nada desdeñable y, a tenor de lo que yo he podido comprobar a mi alrededor, las ranitas sencillamente se van a otras zonas no contaminadas. No tengo ningún problema con las ranitas coquis, de hecho me gusta su co-qui co-qui vespertino (cantan solamente al atardecer y en las madrugadas, antes del amanecer). Me recuerdan los sonidos de la selva en la que crecí.

Tenemos otras plagas, claro, plantas que no nos gustan. Todos los esfuerzos invertidos en eliminar especies introducidas suelen ser con frecuencia infructuosos o crean nuevos problemas, a menudo peores a los anteriores. Las especies autóctonas de estas islas, como en todos los lugares, se han visto gravemente afectados por la pérdida de hábitat, consecuencia de nuestra voraz necesidad de tierra. La pérdida de hábitat es la principal causa de la extinción de millares de especies animales y vegetales en todo el planeta. Y cuando una especie desaparece, lo hace para siempre.

El problema que supone considerar como problema la importación de animales y plantas es parecido al problema de los inmigrantes ilegales. Construir muros nunca ha funcionado. Ni tampoco han funcionado las armas o las minas. Tengo serias dudas de que las leyes funcionen mejor. La lección a aprender es que debemos aprender a vivir con las consecuencias de nuestros actos. Gran parte de las culturas orientales lo ha sabido desde hace mucho, le llaman karma.

Somos –nos hemos convertido- en la especie más destructiva del planeta. Hemos literalmente cambiado la faz de la tierra. Hemos rellenado con cemento grandes trazados de tierra cultivable, hemos destruido más de la mitad de las selvas húmedas del planeta, hemos rellenado ciénagas, hemos convertido en lagos zonas en donde antes habían asentamientos humanos, estamos muy ocupados diezmando los océanos, hemos envenenado la atmósfera. Todavía estamos haciéndolo, incluso en mayor medida, cambiando el planeta más rápido de lo que podemos imaginar y más rápido que en ser conscientes de las consecuencias de lo que hemos y todavía estamos, haciendo.

Nuestra respuesta al Cambio climático hasta ahora han sido tibios intentos de diseñar formas alternativas para continuar viviendo y pensando como creemos que hemos de continuar haciendo.

  

Creo que nos hemos descuidado al no pensar con cierta amplitud de miras. Es ahora cuando comprendemos lo que es la ecología. Nosotros, los humanos, supimos hace mucho tiempo que éramos parte de todo lo que es, pero nuestra llamada Civilización nos lo ha hecho olvidar. Hemos olvidado pensar en términos de generaciones, no hemos tenido en cuenta que nuestros hijos y nuestros nietos tendrán que vivir, más bien tendrán que soportar, el mundo que hemos construido. Nos hemos convertido en seres extrañamente reacios a asumir las consecuencias.

Conozco gente cuyo estilo de vida se basa en las tarjetas de crédito, aun tomando en consideración que en mi país las tarjetas de crédito pueden cargar intereses del 23% o incluso superiores, a las que añaden más facturas por esto y aquello. Con frecuencia acaban debiendo el doble o más de lo que pidieron prestado, creo que ellos ni siquiera consideran ese dinero como “una deuda”. Hay bastante oferta de nuevas tarjetas de crédito que no cobran intereses durante los primeros seis meses, así que, en principio, la gente puede ir saltando de una tarjeta a otra y luego a otra. ¿No resulta obvio que este sistema ha de tener un límite? En un tiempo en el que el precio del petróleo es alto y probablemente se incrementará, la gente continúa comprando coches grandes (enormes), todoterrenos que se asemejan a pequeños autobuses y otros vehículos de gran formato, engullendo grandes cantidades de gasolina, conducidos muchas veces por una sola persona.

Los políticos deben de creerse los grandes diseñadores, los grandes artífices de este mundo. Quizá lo sean. Pero la mayoría parece ignorar lo que la ecología significa, parecen ignorar la naturaleza humana y parecen ignorar la realidad. Este país, que se jacta de ser el más rico, el más fuerte, el más duro de la Tierra, destina un presupuesto para defensa que equivale y supera el gasto militar de los tres países que le siguen juntos en el ránquing de países con amplio presupuesto militar; eso sí, no podemos permitirnos mantener económicamente un sistema de salud público, no podemos pagar la reparación de nuestros viejos puentes, construidos mucho antes de que hubiera en mi país más coches que personas. No tengo ni idea de por qué estamos en Irak. Ninguna de las razones que nos han dado a lo largo del tiempo transcurrido ha resultado ser cierta. Lo que sé es que nos está costando varios miles de millones de dólares diarios, incontables muertos y heridos, nuestros y suyos. La situación es claramente desastrosa: es un desastre peligroso. Por eso estamos planeando invertir otros sesenta mil millones en armas para unos pocos “países amigos” en esa parte del mundo. A nadie le parece remarcable que, a pesar de que la justificación que se nos ha dado es la de establecer un sistema democrático allí, todos estos “países amigos” se basan en dictaduras. Debe quedar bien claro que la mayoría del pueblo americano (70%) no quiere que estemos en esa guerra. Mas ellos nos dicen (quienesquiera que sean “ellos”) que ahora no podemos abandonar Irak porque el país es un caos total. Quizá parezca algo cínica mi opinión, pero me parece que “nosotros” no nos podemos marchar porque deseamos echarle el guante a “su” petróleo. Las consecuencias que esta aventura loca brinda y brindará son bastante claras.

Si el crecimiento incontrolado de nuestras industrias, si nuestro estilo de vida ha originado el Calentamiento global y esto está acelerando el Cambio climático, ¿no está claro que debemos cambiar nuestro estilo de vida? Lo que hemos de hacer no es buscar alternativas al petróleo, sino aprender a vivir sin él. Tenemos que rediseñar la idea del automóvil.

¿Son las plantas centralizadas generadoras de energía la mejor manera de proveer de electricidad a millones de personas?

Debemos reconsiderar el importar comida de la otra parte del planeta. Hemos de establecer de nuevo prioridades, y así sucesivamente con todo. Debemos pensar en cómo cambiar nuestro estilo de vida. ¿Qué puede ser más importante que la supervivencia?

Hemos sobrevivido durante cien mil años, incluso más, adaptándonos a lo que nos hemos ido encontrando en el planeta. Ahora corremos el peligro, no solo de exterminar a la mitad de especies del planeta, sino de acabar con nosotros mismos porque vivimos alterando constantemente nuestro entorno, cambiándolo, envenenándolo, en definitiva, lo contrario de adaptarnos a él.

  

¿Qué pasaría si no tuviésemos Progreso en el sentido de “más” de todo? ¿Qué pasaría si dejásemos de buscar frenéticamente más petróleo, o de controlar el petróleo que hay? ¿Qué pasaría si aceptásemos las cosas como son, si nos sentásemos y disfrutásemos de los aromas del verano, de la pureza del invierno (si usted es de los que vive en el hemisferio sur)? Quiero proponer una moratoria: Vamos a “no hacer nada” durante una temporada acerca de los problemas que resultan de nuestros errores de percepción. No arreglemos nada. Dejemos que la naturaleza busque su propio equilibrio dinámico, después de todo la Naturaleza parece hacer las cosas mucho mejor de lo que nosotros hemos hecho. Dejemos en paz a los especies importadas y dejemos de preocuparnos de los animales y plantas que han sido traídas del otro lado del mundo. Nuestro cometido, como el del resto de especies que han poblado este planeta, tan solo consiste en adaptarnos a nuestro entorno y no adueñarnos de él. Adaptémonos. Es lo que a fin de cuentas los humanos mejor hacen. Durante miles de años aprendimos a vivir en los trópicos, en zonas muy altas, en las nieves árticas, en las pequeñas islas, en desiertos. Podemos sobrevivir tan sólo a base de carne (como hacen en el Ártico, en pequeñas islas del Pacífico), podemos sobrevivir llevando una dieta vegetariana como hacen en la India y otros lugares. Hemos sido capaces de sobrevivir ingiriendo comida basura, como hace este país, aunque nos hayamos convertido en obesos a base de comida rápida y falta de ejercicio. Ahora debemos aceptar vivir con los vegetales que hemos importado, con la gente que ha trabajado para nosotros, aunque ahora se les llame “ilegales”.

No podemos eliminar nuestros errores, debemos vivir con ellos. Pero las cosas cambian, esta es la realidad de todo lo que es. Los ricos se darán cuenta de que no pueden vivir ellos solos sin el resto de la humanidad, nosotros nos daremos cuenta de que no podemos morir de hambre mientras ellos devoran los manjares.

Los fanatismos religiosos (de cualquier tipo) se extinguirán por el agotamiento de sus seguidores. Luchar contra el capitalismo o cualquier radicalismo, tan solo echará más madera al fuego. Agresión e intimidación dará pie inevitablemente a una respuesta igual o mayor contra el agresor.

“No hacer” no significa actuar apresuradamente para cometer nuevos errores. El Calentamiento global está aquí; hay evidencias en todo el planeta de que el clima está cambiando. No creo que podamos parar estos cambios. Creo que nuestra tarea es aceptar y asumir.

No hace falta que fabriquemos todo aquello que podemos imaginar o inventar.
Me impresionan los testimonios de personas que utilizan su inteligencia para adaptarse, realizan cosas sencillas, incluso obvias, cosas que nosotros también podemos hacer para adaptarnos mejor a las circunstancias cambiantes: instalar un molino de viento para obtener su propia energía, instalar paneles solares, usar la bicicleta para desplazarse…

Estos gestos no van a detener el Cambio climático, pero nada va ya a detenerlo tampoco. Esos pequeños gestos individuales son ajustes inteligentes a “Lo que hay”.
A veces yo también siento la necesidad de “hacer algo”, para ayudar, para mejorar. Pero, ¿cómo saber lo que es mejor? Cuando analizo mis deseos entiendo que son la materialización de la idea moderna de que “El hombre está al mando”. Yo no quiero estar al mando y creo fervientemente (Lo sé) que nosotros, los humanos, no estamos al mando de nada. Yo soy parte de la comunidad de seres vivos, parte del aire que respiramos, del agua, de la tierra de este planeta. Nosotros no somos los dueños de este planeta.

Muchas de las cosas que hemos hecho los humanos son actualmente peligrosos desastres. Y, sí, querido B., L., y tantos otros, hay y siempre ha habido individuos maravillosos que han hecho cosas fantásticas.

La especie homo sapiens lleva camino de convertirse en una enfermedad planetaria.

Hace mucho tiempo atrás, escuché a alguien decir “en caso de duda mejor no hacer nada”. Esta máxima vale para mí. Lo que debo hacer debe ser hecho con conciencia. Por supuesto he hecho cosas que han resultado ser incorrectas, pero también he evitado hacer cosas peores. Si tengo dudas sobre el camino por el que voy, prefiero no seguir ese camino. La situación que me hizo pensar que tengo que hacer alguna cosa puede que sea también, en sí misma, mi propia manera de hacer: mi responsabilidad consiste en ajustarme a la situación en la que me hallo, no arreglarla.

En caso de duda, mejor no hacer nada

Buenas noches

Robert Wolff, agosto de 2007

martes, 6 de enero de 2009

Only time will tell

Es... un pequeño regalo para todos aquellos fascinados por "eso" llamado tiempo, la cuarta dimensión, un pequeño tirano, otra de las sustancias de las que está hecha la vida.

Esta canción es muy especial para mí. Fue primero un tributo de amistad. Luego fue un toque de amor. Al final fue una manera elegante y fría de sellar una despedida.

El tiempo dirá... para todos, sin excepción, inexorablemente.

Lo más bonito de este vídeo que he subido desde Youtube es que ha tomado imágenes a vista de pájaro de las costas de Bizkaia, de los bosques de Urdaibai, que, como algunos saben, me pateé no hace mucho. Salen las playas de Plentzia, de Gorliz, la ermita de San Juan, por las que paseaba pensativa, buscando sin buscar, sanar mi corazón, algo vapuleado por aquellas fechas. Ojalá la bruja pudiera convertirse en águila, en gaviota, para haver podido sobrevolar de esta guisa sus playas y por encima de sus olas.

Cómo me gustaría poder volar. Ya sabéis, "ver el mundo a través de los ojos de Dios", en palabras de Isak Dinesen.


sábado, 3 de enero de 2009

Sin fronteras

Establecemos límites.

Delimitamos las cosas nombrándolas.

Con la palabra, el concepto, creemos acotar la realidad, dominarla.

Nos apoderamos del tiempo, lo compartimentamos en pequeños trocitos, en calendarios, relojes, cronómetros... los años.

Muchos sistemas nos hemos inventado para saber cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que tomamos las uvas.

Es una manera de marcar un punto en el tiempo. Vale, es tan bueno un modo cómo otro, da igual que el calendario sea chino, juliano, árabe, tibetano.

En mi entorno las cosas siguen igual que en-el-pa-sa-do año, aliviada ya un poco del peso de las celebraciones familiares de las que un poco esclava sí que me siento.

Sigo tremendamente resfriada, un catarro que dura más de un mes y que no tiene visos de desaparecer. Hace mucho que no sufría de uno tan recalcitrante, mi sistema inmunológico no parece tener ganas de echarlo a la calle. Dichosa humedad mediterránea.

Durante las Navidades el temporal de Levante arrasó la playa que bordea la ciudad de Barecelona. El temporal fue espectacular para lo que nos tiene acostumbrados el Mediterráneo. La gente contemplaba apenada, días después, la escasa playa que nuestros técnicos se empeñan una y otra vez en "crear" y que cada invierno, en uno u otro temporal, desaparece. Lo pensaba uno de estos días, camino a mi trabajo: es casi cómico nuestro empeño de construir una playa allí donde Gaia dice que no, que no la quiere. Recordé una escena de la película Memorias de África, una que me parece muy divertida. La baronesa Blixen quiere realizar un pequeño estanque. Farah le insiste en que no puede retener el agua en ese lugar. "Estas aguas han de ir a Mombasa, han de ir a su casa" le decía, incapaz de entender el empeño de Karen de controlar algo de la naturaleza tan poco controlable como el agua. Al final, como suele suceder, las aguas "acabarán yendo a Mombasa". Farah dixit.

Mi trabajo estos días, las suplencias de Navidad, me han vuelto a conectar con el mundo del hospital, de la enfermedad y de los sentimientos tan variopintos que la gente muestra en días como estos. He estado al servicio de gente muy enferma, que alberga esperanzas y lucha. He hablado con familiares desesperados por no saber muy bien con lo que se enfrentan. No me deja indiferente el franco contraste de lo que veo en el hospital: vida-esperanza-muerte-vida y no siempre en el mismo orden. Me decía un familiar de un paciente al que le hice una gestión, (ella trabaja en Cádiz como enfermera para pacientes oncológicos) que le resultaba muy duro su trabajo, que no servía para ello. Le comenté mi sentir al respecto: tengo días buenos, en los que me distancio y no cruzo la línea, no es bueno cruzarla, ni para el que trabaja ni para el paciente. Otros días te impresionas cuando ves a gente con tan mala pata en la lotería de las enfermedades y te llevas cierta pena en el corazón, porque más por ellos no puedes hacer. Lo mío es el papeleo, los informes, la burocracia. Me sigue gustando la sensación de que mi trabajo sirve para algo y tiene un sentido. No es lo mismo ganarse la vida embaucando incautos para venderles cualquier cosa que aconsejarles o ayudarles en los intrincados protocolos del mundo sanitario, a veces escucharlos, incluso soportar su rabia que nunca es personal, están enfadados con un sistema sanitario que cojea, con una enfermedad que no entienden y con el terror a perder a un ser querido. Ni la magia de las brujas puede realizar ciertos milagros.

Ciertos días duele.

Por ello seguimos, sí, estableciendo límites, delimitando, lo material y el intangible mundo de los sentimientos, ponemos barreras entre los demás y nosotros, para no herirnos más de lo justo y necesario.

Mas, por dentro, la bruja sin varita mágica está quieta, atenta, escucha...

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Me pierde la sensualidad de la voz de Björk, me gustan muchas de sus canciones. No os traduzco estas letras, son muy sencillas...

You'll be given love
You'll be taken care of
You'll be given love
You have to trust it

Maybe not from the sources
You have poured yours
Maybe not from the directions
You are staring at

Twist your head around
It's all around you
All is full of love
All around you

All is full of love
You just ain't receiving
All is full of love
Your phone is off the hook
All is full of love
Your doors are all shut
All is full of love!
be the little angel

All is full of love, all is full of love
All is full of love, all is full of love ...

Lovecats, de Benita Winkler